Sábado, 19 de Diciembre de 2009 (Últimas Noticias) |
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Hoy presentamos:
Comunión en la mano y otros fraudes similares
por Michael Davies
Protestantes reformistas insisten en en la Comunión en la mano
Los reformadores protestantes eran particularmente sensibles al simbolismo de las ceremonias litúrgicas, por lo que se prestó una atención especial a la eliminación de todo lo que podría perpetuar la creencia en un sacerdocio sacrifical y la posesión de poderes negados a los laicos, o en la presencia real de Cristo en el sacramento.
En 1549 Cranmer en su Servicio de Comunión, permitió que el sacramento fuera colocado por el ministro en la lengua del comulgante. Esto fue duramente criticado por Martín Bucero, quien exigió que se debiera dar la Comunión en la mano. Cranmer atendió la queja y cambió la rúbrica para su libro de oración de 1552, poniéndola en consonancia con la práctica protestante en el continente. Las razones que Bucero da para insistir en este cambio son bastante claras:
“No veo cómo la séptima sección que requiere que el pan del Señor no sea puesto en la mano sino en la boca del receptor, pueda ser consistente. Ciertamente, la razón dada en esta sección, se dice, es que no sea que los que reciben el pan del Señor no lo coman, sino que se lo lleven con ellos para darle un mal uso de superstición o de horrible maldad, no es, me parece a mí, concluyente, porque el ministro puede ver fácilmente cuando pone el pan en la mano si se come o no. De hecho, no tengo ninguna duda de que este uso de no poner el sacramento en las manos de los fieles se ha introducido por una doble superstición: en primer lugar, el falso honor que se desea mostrar a este sacramento, y en segundo lugar, la arrogancia de los malvados sacerdotes que reclaman mayor santidad que la de la gente de Cristo, en virtud de el óleo de su consagración. El Señor sin duda dio estos, sus símbolos sagrados, en las manos de los Apóstoles y nadie que haya leído los documentos de los antiguos puede poner en duda que este fue el uso observado en las iglesias hasta el advenimiento del Anticristo Romano.“
“Como consecuencia, toda superstición del Anticristo Romano se debe detestar y la sencillez de Cristo y los Apóstoles y las antiguas Iglesias, recordar. Yo quisiera que a los pastores y a los maestros de la gente les sea ordenado ser fieles a enseñar a la gente que es supersticioso y malvado pensar que las manos de aquellos que verdaderamente creen en Cristo son menos puras que sus bocas, o que las manos de los ministros son más santas que las manos de los laicos, de modo que sería malo o menos adecuado, como antes se creía erróneamente por la gente común, que los laicos reciban estos sacramentos en la mano, y por lo tanto que se eliminen las indicaciones de esta creencia malvada —– como que los ministros pueden tomar con la mano el sacramento, pero no permitir a los laicos hacerlo y en lugar poner los sacramentos en la boca —– que no sólo es ajeno a lo que fue instituido por el Señor, sino ofensivo para la razón humana.”
“De esta forma los hombres buenos serán fácilmente llevados al punto de todos recibir los símbolos sagrados en la mano, la conformidad en la recepción se mantendrá, y habrá precauciones contra todos los abusos furtivos de los sacramentos. Porque, aunque se puede dar por un tiempo la concesión para aquellos cuya fe es débil, dándoles los sacramentos en la boca cuando lo deseen, si son cuidadosamente enseñados pronto se conformarán con el resto de la Iglesia y tomarán los sacramentos en la mano. ” 21

- Servicios protestantes, para allá vamos…
Cabe señalar aquí que la consagración de las manos del sacerdote es vista como indicador del privilegio del manejo de la hostia, algo negado en documentos de propaganda tal como “Tomar y Comer”. El hecho de que los reformadores protestantes hayan introducido la comunión en la mano específicamente para negar la doctrina católica sobre el sacerdocio y la presencia real, le dio a la práctica un significado anti-católico a partir de ese momento. Esta era una significación que no poseían en los primeros siglos.
Esta práctica es, pues, totalmente inaceptable en el culto católico y nunca puede ser aceptable. Los protestantes contemporáneos ciertamente no cambiarán a la recepción de la Comunión en la lengua para dar cabida a los católicos, y así, en aras de un falso ecumenismo, los católicos están obligados a aceptar lo que es ahora una práctica específicamente protestante a fin de eliminar cualquier vestigio del respeto externo para el Santísimo Sacramento que aquellos que consideran que no es más que pan, encuentran ofensivo. Esto es algo que no nos debe sorprender —– es simplemente una continuación lógica del modelo que se inició con la destrucción de la Misa de San Pío V.
21) Esta es una traducción original, pero la “Censura” de Bucer ha sido reeditada con el texto en latín y una traducción al Inglés en páginas paralelas: Martín Bucero y el Libro de Oración Común, ed. CE Whitaker (Mayhew-McCrimmon, Essex, Inglaterra).
No todos los días se le sabe algo sensato a Don Raniero ¿verdad?
Don Camilo
El predicador papal sugiere a los miembros de la Curia ser como don Camilo
Hablar personalmente con Cristo para que lo urgente no aplace lo importante
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 diciembre 2009 (ZENIT.org).- La gran tentación actual del sacerdote es descuidar lo urgente por lo importante, advirtió el predicador del Papa a los miembros de la Curia Romana; por este motivo les aconsejó seguir el ejemplo de don Camilo, famoso por los diálogos con el Crucifijo.
En el año sacerdotal, el padre Raniero Cantalamessa, O.F.M. Cap., dedicó la primera meditación de este Adviento, pronunciada en presencia de Benedicto XVI y sus colaboradores, en la capilla “Redemptoris Mater” del Vaticano al tema “Siervos y amigos de Jesucristo”.
El fraile capuchino invitó a “hacer de Jesús el alma del propio sacerdocio”, lo que requiere “pasar del personaje Jesús al Jesús persona”, aseguró.
“El personaje es uno ‘de’ quien se puede hablar con gusto, pero ‘a’ quien nadie puede dirigirse y ‘con’ quien nadie puede hablar. Se puede hablar de Alejandro Magno, de Julio César, de Napoleón todo lo que se quiera, pero si uno dijera que habla con algunos de ellos, le mandarían inmediatamente con un psiquiatra”.
“La persona, por el contrario, es alguien con quien se puede hablar y a quien se puede hablar. Cuando Jesús no es más que un conjunto de noticias, de dogmas o de herejías, alguien del pasado, una memoria, no una presencia, se queda en un personaje. Es necesario convencerse de que está vivo y presente. Es más importante hablar con él que hablar de Él”, aseguró.
En este contexto, presentó el ejemplo de la figura de don Camilo, el sacerdote de la novela de Giovanni Guareschi, llevado a la pantalla por el cómico francés Fernandel, enfrentado a don Peppone, el alcalde comunista de un pequeño pueblo italiano de la posguerra.
En particular, recordó, según el género literario de la novela, cuando el sacerdote “habla en voz alta con el Crucifijo sobre todo lo que le sucede en la parroquia. Si nos acostumbráramos a hacerlo, con tanta espontaneidad, con nuestras palabras, ¡cuánto cambiaría en nuestra vida sacerdotal!”, reconoció el padre Cantalamessa.
“Nos daremos cuenta de que no hablamos al vacío, sino a alguien que está presente, que escucha y responde, aunque quizá no en voz alta como a don Camilo”, aseguró.
“Nosotros, sacerdotes, más que cualquier otro, estamos expuestos al peligro de sacrificar lo importante por lo urgente”.
“La oración, la preparación de la homilía o de la misa, el estudio y la formación, son cosas importantes, pero no urgentes; si se aplazan, en apariencia, no se hunde el mundo, mientras que hay muchas cosas pequeñas –un encuentro, una llamada por teléfono, un trabajito material– que son urgentes. De este modo, se acaba aplazando sistemáticamente lo importante a un ‘después’ que nunca llega”, concluyó.
Por Jesús Colina
Si no tienen oportunidad de leer el libro, pues el excelente sitio Radio Convicción tiene las películas.
En mi vuelta hace dos semanas al Vaticano, tomé esta foto que creo interesante: el anaquel de la Libreria Editrice Vaticana con los libros en latín. Ciertamente no es un gran anaquel, pero tampoco es una librería muy grande.

Lo interesante fue ver la reedición no solo del Missale Romanum 1962 (€59), sino tambien del Rituale Romanum 1952 (€57), del Breviarium Romanum 1961(€110) y del Pontificale Romanum 1961-1962 (€35), solo faltando el Martyrologium para completar la serie de libros liturgicos vigentes como Forma extraordinaria del Rito Romano. Los precios, aún con el euro muy caro, siguen siendo más baratos que el Missale 1962 nuevo más barato que encontramos por ejemplo en los EEUU en mínimo 150 dólares.
Las reediciones son copias facsímiles de los libros originales, como lo muestra esta imagen del Rituale.

Rituale Romanum
También hay una edición del Missale Romanum 1962 más sencilla que vale €36.15. Así que la falta de libros litúrgicos nuevos no debería de ser un pretexto mal intencionado.

Misal económico

También sería útil para que lo lleven de viaje.

Este no es facsimil.
En general fue lo interesante, además de que es la primer librería donde veo que tienen el Motu Proprio Summorum Pontificum, aunque la verdad está mejor presentado el que editamos en México de manera particular hace ya dos años ;).

Motu proprio versión Una Voce México
Hoy 13 de noviembre 09 en Roma, miembros de las asociaciones Una Voce Hispania y Una Voce México tuvimos la bendición de ser recibidos en audiencia por su Eminencia Rvda. Cardenal Don Antonio Cañizares Llovera, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Durante el encuentro que se prolongó por más de una hora y media se comentaron diferentes temas en relación a la difusión del uso de Misal de Juan XXIII en España, México y Latinoamérica.
La delegación estuvo encabezada por el Sr. Leo Darroch, presidente de la Federación Internacional Una Voce y por el secretario de la misma, el Sr. Rodolfo Vargas.
En cuanto a México, su Eminencia fue informado sobre la excelente recepción que ha tenido el Motu Propio entre los fieles del país, así como de la generosa acogida que los Cardenales Sandoval y Rivera (Guadalajara y Ciudad de México) han brindado a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro.
Con paternal atención, el Cardenal Cañizares nos solicitó continuar la labor realizada y perseverar en la normalización del llamado “Rito Gregoriano” para que pueda ser retomado y valorado en toda la Iglesia, aún cuando pudieran existir ocasionalmente reticencias, desinformación o temores infundados.
También en relación a México se le hizo patente la inquietud generada por las medidas ampliamente adoptadas en el país para distribuir la Sagrada Comunión en las manos de los feligreses en las Misas celebradas con el nuevo misal.
Otros temas sobre la liturgia fueron comentados en la extensa y fructífera audiencia que nos fue concedida. En términos generales quedó patente el interés de la Congregación para el Culto Divino para que la “Forma Extraordinaria” sea frecuente en las diferentes diócesis y que tanto sacerdotes como fieles puedan nutrirse en el tesoro de este uso para profundizar en el centro de nuestra fe que es la Liturgia.
Como despedida recibí un “¡Viva México!” de su Eminencia, quien en todo momento se mostró muy contento e interesado.
Agradecemos profundamente a Su Eminencia el cariño y las atenciones con que fuimos recibidos. Rezaremos constantemente desde nuestras familias para que Dios le continúe iluminando en su importante labor y con el notorio amor al Santo Padre que le caracteriza.

Probablemente fuera del país poca gente sepa que el gobierno mexicano acaba de emitir una edición limitada de los billetes de 200 y 100 pesos, conmemorando el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución mexicana respectivamente.
Por muchos y obvios motivos no coincido con la idea de iconizar a Don Miguel Hidalgo, considerado el “padre de la patria”, como el prototipo de sacerdote católico. Definitivamente no es el modelo de santo sacerdote, como político o como luchador social quizá o quizá no pudiera tener algún mérito, pero no es tema.
Lo que me viene de relevante es el retomar el estandarte de la Virgen de Guadalupe en un objeto oficial de la mayor circulación como lo es el billete de 200 pesos.
Símbolo inconfundible de la identidad mexicana, la misma presencia mariana que enciende el comienzo del esplendoroso mestizaje colonial, que es reconocida como la cohesionadora de las multitudes en la lucha de la Independencia, de una España gobernada no precisamente por amigos de la Iglesia, representa ahora la verdadera esperanza para formar un carácter mexicano capaz de afrontar las guerras internas contra los poderes de la corrupción y descomposición social que muestran violentamente su rostro en el país.
Así que no es ni casualidad ni desatino el recordar en este aniversario, el elemento más íntimo de la vocación popular del mexicano: ser guadalupano.

El estandarte dice: VIVA MARÍA SANTIÍSIMA DE GUADALUPE






