Quizá algunos de ustedes hayan leído algo o escuchado acerca de las supuestas apariciones marianas que un joven mexicano asegura estar presenciando desde hace algunos años.
El joven es conocido como Betito y en los últimos días había causado nuevamente expectativa por su promesa que el día 2 de Agosto la Virgen María iba a dejarse ver por la multitud en una locación cercana a la ciudad de Saltillo.
Mensaje Pastoral
Ante las supuestas apariciones de la Santísima Virgen
al joven Alberto Solís
El Espíritu Santo “distribuye sus dones a cada uno según quiere” (1Cor., 12,11), reparte entre los fieles de cualquier condición incluso gracias especiales. Estos carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo.
Los dones extraordinarios no hay que pedirlos temerariamente, ni hay que esperar de ellos con presunción los frutos de los trabajos apostólicos, sino que el juicio sobre su autenticidad y sobre su aplicación pertenece a los que presiden la Iglesia (cf. 1Tes., 5,19-21). (Cf. Concilio Vaticano II. Constitución Lumen Gentium n. 12).
Con estas palabras de las enseñanzas de la Iglesia, acerca de uno de los deberes del obispo, que he tomado de los documentos del Concilio Ecuménico Vaticano II, quiero fundamentar mi responsabilidad, como obispo que preside esta Diócesis, ante el caso del supuesto vidente “Betito”.
(…)
Durante dos años he seguido con atención el caso del joven Alberto Solís, que asegura estar recibiendo mensajes de la Virgen María. Para ello pedí al padre Emeric Le Bigot que estuviera cerca de él, lo cual realizó con mucha responsabilidad durante poco menos de un año. Esto no le fue fácil porque al joven Alberto empezó a faltar al espíritu de obediencia y a resistirse a colaborar con las disposiciones del padre, para crear las condiciones que se tenían que dar, en orden a hacer posible un discernimiento serio, acerca de la autenticidad de los supuestos mensajes y el aspecto verdaderamente sobrenatural de los signos que los acompañaban.
La dificultad principal se refería a que él debía tener en torno un ambiente más privado, y cuando el padre Emeric pidió a quienes acudían a su casa a rezar los rosarios, que dejaran de asistir al espacio donde se daban los fenómenos (éxtasis, aromas perfumados, pétalos marcados y supuestas lluvias de escarcha), que acaecían en un cuarto aparte, Alberto dijo al padre que la Virgen la había dicho en un mensaje, que estaba disgustada con él, porque él estaba intentando impedir la divulgación de los mensajes.
Ante estas dificultades, yo opté por no asignarle a otro sacerdote y así, Alberto estuvo acompañado por un grupo de laicos, hasta mediados del mes de mayo de este año, cuando decidí nombrar al padre José Luis Ortiz Leal para que lo acompañara, pues Alberto estaba ya convocando al evento del próximo 2 de agosto, en la Carbonera.
En vista de que dicha convocación ha adquirido una dimensión muy considerable en cuanto al número de personas y los espacios geográficos a donde está llegando, me he visto en la necesidad de realizar una investigación seria, documentando información de testigos que han estado muy cerca de él, para valorar la veracidad de este fenómeno, en cuanto a su procedencia sobrenatural.
Tratando de respetar en todo a la dignidad de la persona de Alberto, como pastor de la Iglesia, para cumplir con mi deber de cuidar de la porción del Pueblo de Dios a mi confiado, y a todas aquellas personas, que viniendo de otras Diócesis, puedan ser afectadas en su fe, debido al engaño, es mi deber decir lo siguiente:
Los criterios arriba señalados, para discernir sobre la veracidad que tienen los mensajes y los signos que los acompañan, en el caso del supuesto vidente Alberto Solís, no se cumplen ni en cuanto a la persona, ni en cuanto a la consonancia con la Revelación Pública de la Iglesia.
En cuanto a la persona: Alberto ha caído en la mentira, la simulación y el engaño. Ha intentado hacer público que algunas hostias sangran en su boca. Se ha realizado un análisis del ADN de la sangre y la saliva que impregnaban una de esas hostias sangrantes, que el mismo Alberto sacó de su boca, a petición del Padre José Luis Ortiz. De este análisis se encontró un único perfil genético de la materia humana que había en su boca. Esa materia humana (saliva y sangre) pertenece a Alberto.
Pretende tener estigmas, cuando hay dos testigos que lo han visto acudir a un establecimiento de tatuajes, pretendiendo que se le hicieran unas marcas visibles en las manos. Cuando se le habló de los métodos que existen para adquirir esas marcas indelebles, eligió que fuera con la técnica “Branding”, que deja unas señales cóncavas. No se las hicieron, porque en esa época, noviembre o diciembre del año pasado, era menor de edad. En marzo volvió al mismo establecimiento a preguntar cuánto costaría que se le realizaran unas perforaciones en las manos; sólo preguntó por el precio y se salió.
A lo largo de la investigación con testigos, existen otras situaciones en donde el cayó en simulación y mentira. Como ya dije antes, el modo de actuar y de vivir del vidente, son fundamentales, por encima de los signos extraordinarios.
En cuanto al respeto e integridad de la Revelación Pública de la Iglesia, en contra de la austeridad que caracteriza a las poca revelaciones privadas, que la Iglesia ha reconocido a lo largo de la historia como verdaderas, en el caso del Señor Alberto existe una tremenda manipulación de sus éxtasis y sus mensajes, que proliferan hasta tocar el ridículo, pues se han dado casos en que en cuestión de minutos, cambia lo que había pedido antes la Virgen y existe evidencia que él maneja muchas veces a la Virgen con los supuestos mensajes, para su propia conveniencia.
Por ello le entregué una carta el 8 de julio pasado en donde, entre otras cosas, le expreso lo siguiente:
Quiero hacerte una reflexión, una exhortación y una amonestación.
Mi reflexión: tú realizaste la convocación del 2 de agosto del año pasado en base a un supuesto mensaje de la Virgen, de que haría que el sol girara o danzara. Con esta señal la gente comprendería que la Virgen estaba ahí con ellos, cerca de ellos, lo que significaba que los ahí presentes recibirían muchas bendiciones.
La señal externa que tu prometiste a nombre de la Virgen, como transmisor de su mensaje, no se dio, porque ese día estuvo nublado y no salió el sol, incluso hubo lluvia. Sin embargo, sí hubo signos también externos, que reflejaron una situación interna tuya, porque tú estuviste actuando en contra de los mandamientos de Dios, especialmente el que se refiere a no decir mentiras.
Primero: porque si verdaderamente la Virgen te hubiera dicho que se iba a dar esa señal, hubiera sucedido, pero no fue así. Ante esto, uno de ustedes dos mintió, tú o la Virgen. Como la Virgen está en el cielo y no puede mentir, porque allá no hay nada imperfecto, es evidente que tu fuiste el mentiroso y que nunca recibiste mensaje alguno de la Virgen.
Segundo: también mentiste, diciendo que tenías permiso del Padre Emeric para hacer llevar la Eucaristía a tu casa ese día, y obligaste bajo esa mentira, a que una persona ministro de la Eucaristía, llevara y expusiera la Eucaristía en tu casa, sin contar con el permiso de su respectivo párroco. En esos días, tanto el Padre Emeric como la persona ministro me comunicaron lo que sucedió. El padre nunca te había concedido ese permiso.
Fíjate lo que estás haciendo, promueves una religión cristiana de apariencias externas, descuidando en ti mismo las virtudes cristianas, como es la de actuar siempre con apego a la verdad. Si tu, ese día 2 de agosto de 2006, utilizaste la mentira, ¿quién nos garantiza que no la has seguido utilizando todo este tiempo?
Mi exhortación: nuevamente te pido que le des importancia a lo que te hace crecer como persona y te preparará a ser un buen cristiano en tu vida. Necesitas crecer en el ambiente normal que da la educación progresiva y continua que te ofrecen las escuelas y las universidades. El hecho de que no tengas la disciplina del estudio y el aprendizaje formal para prepararte a desempeñar un trabajo, te deja mucho tiempo al ocio y a la dispersión intelectual y espiritual.
Mi admonición: te amonesto, te pido, te ordeno, que no sigas convocando a estas supuestas manifestaciones extraordinarias de la Virgen María, como ya lo hiciste el 2 de agosto pasado en tu casa, y ahora lo estás haciendo para la Sierra de Arteaga. Una mentira lleva a otra: hace un año no sólo manipulaste a la Virgen María, sino que manipulaste también la Eucaristía. La manipulación de las cosas sagradas es una falta grave contra Dios y contra la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. También con todo esto estás manipulando el sentido religioso de los fieles, y yo como pastor debo protegerlos de estos abusos.
Es muy importante que todos los fieles que están siendo convocados conozcan todo esto, para que sepan que están entrando en un asunto que si no se detiene, puede convertirse en un cisma en la Iglesia Católica, pues las irregularidades que ya ha cometido el joven Alberto Solís, si no asume una actitud de obediencia lo exponen a recibir sanciones muy serias, y si siguiera con una actitud contumaz, lo orillarán a formar un grupo fuera de la Iglesia Católica.
En mi oración están presentes tanto Alberto como quienes lo están siguiendo hasta ahora, y pido la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, para que todos caminemos unidos en la única Iglesia que ha fundado nuestro Señor Jesucristo, en la verdad que conocemos por la fe, y vivimos en la caridad.
Los bendigo y los abrazo con un grande afecto.
Saltillo, Coah., 13 de julio de 2007
Fr. Raúl Vera López, O.P.
Obispo de Saltillo
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El Jueves 2 de Agosto, ni Betito ni la Virgen se aparecieron en la Cita.