¿Quien dijo que la Misa tridentina era cosa del pasado?
Si existen aún apostolados que conserven un estatus de honor en México, sin duda la Adoración Nocturna Mexicana es uno de ellos. Esta archicofradía que tiene por objeto hacer guardia y oración durante las noches a Jesús Sacramentado, en reparación y desagravio se mantiene muy vigente en innumerables templos y parroquias de México.
Debido a que mantienen gran parte de sus cantos y oraciones en latín y sobretodo una espiritualidad contemplativa, siempre me ha parecido que existe una verdadera afinidad espiritual entre la Adoración Nocturna y la Misa tridentina.
El pasado 24 de Junio, la Santa Misa del Jubileo anual de uno de los grupos de la A.N.M. en Monterrey se realizó conforme al Misal de Juan XXIII. La misma se llevó a cabo un día Jueves a un horario donde normalmente no hay celebración y en un templo expiatorio separado de la parroquia, en otras palabras, la gente que asistió sabía expresamente de que se trataría.
Según los organizadores se esperaban cuando mucho a 50 personas, la sorpresa fue que el pequeño templo lució abarrotado y había gente incluso a las afueras del mismo asomándose por las puertas, yo conté cuando menos 130 personas. Pero lo que más me impresionó fue la verdadera disposición y el recogimiento que se vivió, una auténtica «participación activa». Desde los adultos mayores hasta los niños. Quienes alcanzaron misalitos los seguían con atención y siguiendo la costumbre en México de la Missa Dialogata (aquella en donde los fieles acompañan con las respuestas de los monaguillos) respondían adecuadamente; lo que evidenciaba el grado de atención que la gente estaba dando a la liturgia.
Los comentarios al final de la Misa eran muy positivos y también vale la pena mencionar que por la oportunidad que mucha gente tuvo de conocer la Forma Extraordinaria del Rito Romano, se comentaba el agradecimiento tanto para con el párroco P. Mario Escalera como hacia el celebrante, P. Raúl Rodriguez.
Pero aún y si esto no resultara esperanzador por si mismo, de lo más bello del asunto es la edad de los organizadores. Tres jóvenes de la Adoración Nocturna que hicieron que la Misa fuera impecable. Ausencio de 23, Juan Eugenio de 19 y Orlando de 14.
Así que moraleja: el que crea que la Misa Tridentina es algo para nostálgicos debería pensárselo dos veces, antes de que algún grupo de jóvenes la solicite en su parroquia. Tres años desde el Motu Proprio Summorum Pontificum son solo el inicio del final del «invierno» litúrgico.



Los organizadores: Ausencio, Juan y Orlando.