Creer en México

Para católicos curiosos.

Junio 26, 2008

Quédate con nosotros, Señor, porque se hace tarde…

Muy queridos amigos,

No respondo hoy a ninguna pregunta: vengo a pedirles oraciones para mis amigos, mis hermanos, de la Fraternidad San Pio X. En vísperas del “ultimátum” romano, que nosotros veíamos venir desde hace años, el abad Héry, el abad de Tanoüarn, el abad Aulagnier, algunos otros y yo, estamos tomados por una tristeza profunda, casi mortal. Excepto un milagro, que solo las montañas de oraciones podrían arrancar del cielo, conocemos suficientemente a nuestros antiguos colegas y siempre a amigos para saber que su decisión colectiva de los días próximos debería reenviar la proposición romana para el día del juicio final. ¡Por desgracia!

¡Qué desastre inconmensurable para la Iglesia! Todo en su actitud desde hace años (y bien antes de nuestras dificultades con ellos) demuestra un sistema de pensamiento y de relaciones con las autoridades que induce la conclusión hacia la cual se encamina hoy, de un rechazo práctico de toda autoridad en la Iglesia. No sueño solamente con la conferencia escandalosa de Monseigneur Tissier que he, solo, estigmatizado como se debe en este blog; pienso en las contradicciones reivindicadas de Monseñor Fellay que oscila desde hace años entre dos posiciones contradictorias: acuerdos doctrinales primero y solución practica más tarde (y pues nunca) o acuerdos prácticos posibles y varias generaciones para expurgar los contenciosos doctrinales. Sus peticiones de discusiones doctrinales y, cuando se lo propone, su negativa de presentarse allá. Sus orgullos amarillos de ni tan solo responder a los correos de sus Eminencias romanos. Los panfletos, insignificantes por ellos mismos pero insultantes a pesar de todo, jóvenes abades de 25 años que manchan a Roma y su obispo sin recibir una puesta a punto ni alguna reprobación de sus superiores…

Moneñor Lefebvre no usaba absolutamente esta suerte. Su respeto de la Autoridad romana era legendaria hasta el punto de que el único reproche serio que jamás pudiera hacerle fue de orden canónico: las consagraciones sin mandato pontifical. Sus ataques eran virulentos, por cierto, pero siempre exclusivamente doctrinales: no comprendemos, no podemos aceptar; esto está contrario al catecismo, al magisterio de la Iglesia, a la enseñanza de mis dueños. Todo excepto un juez de Roma; frente a la crisis, un cristiano simple de una humildad rara que da a conocer, como otros, que él no comprende más. Están las lágrimas en los ojos cuando hablaba de Roma y la voz enturbiada que evocaba a los papas Pablo VI y Juan-Pablo II. Nunca lo tenemos claro, ¿acaso una sola vez, llamó a uno Montini y al otro Wojtila? ¿Olvidan que había expulsados de la FSSPX?          Soy testigo personal que, un joven subdiácono en 1978, en el mismo momento en que Mgr comienza a pensar seriamente el asunto de las consagraciones, interrogado sobre el personaje de Paul VI y su equívocos, se contenta con soplar profundamente y  levantando los ojos hacia el cielo sueña evidentemente con el rey David que se negó siempre a posar sus manos, y hasta su juicio, sobre el ungido del Señor (por ese solo motivo) e hizo perecer sistemáticamente a todos los que se arriesgaron.

Las cinco condiciones romanas a un acuerdo posible entre Roma y Ecône son estupefacientes, sorprendentes: ¡ellas todas conciernen, no la posición de un obispo en la Iglesia, sino a  la de un simple cristiano! ¿Aún debemos tener respeto por el pontífice Romano? ¿Hay que respetar a su persona? ¿Podemos prevalecernos de un Magisterio que sobrepasa al suyo? Es absolutamente seguro de que para el día en que la conferencia de Monseigneur Tissier llegó a la oficina del papa, lo que pasa hoy era ineluctable y podemos agradecer simplemente a Dios que el « dulce Cristo en tierra », como la llamaba santa Catarina de Siena (¡que sin embargo apenas la trataba bien!) haya soportado tanto tiempo estas injurias, mucho más infamantes sin embargo para su autor que para su destinatario …

Es pues patente que, no sólo hay que aceptarlos, sino que sería indecente, deshonroso el negarlos. Podemos a pesar de todo esperar de un obispo que él sea simplemente cristiano. ¿Van pues a aceptarlos? Y es alla dónde el colmo se produce. Negándolos sobre criterios doctrinales con los que juzgan a un pontífice Romano que por todas partes devuelve la doctrina católica, ellos van a olvidar simplemente lo principal y lo único necesario para un acuerdo práctico que se les ofrece sobre una bandeja. Práctica para práctica, hay que ser práctico. La pregunta no es evidentemente Roma y el respeto justo que ella exige con razón; ¿qué de más normal? La pregunta es saber cómo estos numerosos sacerdotes serán recibidos sobre el terreno. ¿Les daremos parroquias? ¿Serán considerados como sacerdotes de segunda, subsacerdotes? ¿Roma los mantendrá, prácticamente, concretamente sobre el terreno? ¿Podemos esperar una parroquia personal de forma extraordinaria en todas las grandes ciudades del mundo, como lo desea el Cardenal Castrillón Hoyos para Inglaterra? ¿Vamos a exigir mañana que ellos celebren o concelebren la forma ordinaria para probar una comunión que se pretende hoy sus devolver plenamente? ¿Vamos a regularizar simplemente todas sus casas de hoy sin garantía alguna de poder abrir una sola mañana? ¿En una palabra como en mil, ¿vamos verdaderamente a dejarlos hacer una experiencia leal de la Tradición, con la combinación de medios, tal como la soñó, sin obtenerla, Monseigneur Lefebvre? ¿Roma puede prometer seriamente esto? ¿Y lo podría afuera de Ella?

Están las verdaderas preguntas, las únicas verdaderas en mi sentido. Y cada uno sabe que es sobre este solo motivo concreto (además de los obispos usted tiene y qué Mgr Lefebvre no tenía) este último denunció los acuerdos del 5 de mayo de 1988, sin embargo firmados por él. No olvide que uno de los escasos obispos que nos excusó, defendió iba yo a decir, en 1988 era el cardenal Ratzinger, desde Santiago de Chile. Les hizo falta casi un año para que le agradezcáis, muy tímidamente, por su Motu Proprio. Cada una de sus puestas a punto doctrinales les dejó indiferentes o críticos.

¿Sabe qué se hará mañana? Sí, todavía hay errores difundidos un poco por todas partes. Sí, la crisis de la Iglesia no está acabada. ¿Pero estamos seguros de que ya no se sienten los efectos del jansenismo? ¿Y los del modernismo, entonces? Esperar a que la Iglesia no sea agitada más por nada, es esperar la Jerusalén celeste con desprecio de la actual, que rema y que sufre hasta el fin del mundo.

No tengo ningún consejo que darle a quienquiera, sobre todo no a mis colegas de ayer y amigos de hoy y siempre. Ellos no los recibirían y los comprendo fácilmente. Que me baste pues con decirle a quien ruego y hago rezar por ustedes. ¡En sus filas, yo no le cedía a nadie en determinación y tenacidad! Pero el tiempo pasó, los datos son nuevos y la hora histórica. Todos nosotros estaríamos aterrados de una división en sus filas o, peor todavía, de una terquedad unánime y funesta que reduciría nuestra querida Fraternidad al nivel de algún Montañismo desesperado o de alguna pequeña iglesia sin futuro. Mantengo la confianza de que el gran obispo que me ordenó y que le fundó no lo permitirá, en su amor para Roma y el sacerdocio romano.

l’abbé Laguérie

Mayo 13, 2008

La voz del Papa se escucha en México

Con serenidad y disposición, los cardenales mexicanos acogen la voluntad que Benedicto XVI dejó explícita al crear el Instituto del Buen Pastor en el 2006 y al otorgar una parroquia personal a la Fraternidad San Pedro en Roma hace apenas unos días atrás, por solo mencionar algunos ejemplos evidentes.

En días anteriores tuvimos la gran dicha de tener en nuestro país a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro y al Instituto del Buen Pastor. Tanto Su Eminencia Juán Cardenal Sandoval, Arzobispo de Guadalajara y Su Eminencia Norberto Cardenal Rivera, Arzobispo Primado de México, recibieron con mucha apertura y disposición a quienes desde esos institutos les visitaron.

Las reuniones sin lugar a dudas resultaron muy positivas, al igual que las expectativas de quienes seguimos rezando para poder tener en nuestra nación a los institutos consagrados a la Misa en su Forma Extraordinaria.

Una Voce México refrenda su compromiso de seguir trabajando de manera entusiasta y propositiva, apoyando las iniciativas para que con el tesoro litúrgico que el Santo Padre ha ofrecido como regalo a toda la Iglesia por medio de estos institutos religiosos y del Motu Proprio Summorum Pontificum, México sea un país cada vez más cristiano y cada vez más Fiel.

Ofrecemos nuestro sentido agradecimiento y respeto a los señores Cardenales de las Ciudades de Guadalajara y México.
Atte.

Una Voce México.

Mayo 1, 2008

Abbé Laguérie (Superior del IBP): El peso de las palabras o la violencia del verbo

Viernes 18 de abril de 2008

La riqueza particular de nuestra liturgia de Cuaresma nos trabaja, nos sacude y… nos interpela. Tengo horror de esta última palabra pero lo empleo intencionalmente como una de esas innumerables deformaciones del vocabulario que, tengamos cuidado, atacan lenta y seguramente el pensamiento. No tengo encargo de nadie de mantener la lengua francesa en buen estado de marcha aunque me esfuerzo por mi gusto personal y quizá también por respeto de los que me hacen la indulgencia de entenderme, a falta de escucharme…

Pero cuando esta deformación alcanza la palabra de Dios, escrita o transmitida, me parece evidente que se trata entonces de una cuestión de fidelidad a la Fe misma. Por consiguiente, la verborrea que sustituye y desnaturaliza la fuerza del enunciado destruye del mismo golpe el mensaje del Espíritu Santo y envenena el pan diario del cual el hombre debe vivir: la palabra de Dios. Y como casi no se encuentra más predicadores suficientemente alimentados (amasados, más bien) del fraseado de la Escritura para restituir la violencia escrita a la oral, el cristiano que quiere conservar en su tenor y su sabor el Verbo de Dios está condenado a agarrarse de la Escritura Santa para no pensar que Dios haya perdido su tiempo contándonos sandeces. Más aún es necesario que tenga una buena versión y que sepa leer este altercado apasionado de Dios con los hombres, en la violencia de sus colores. Esa es otra cuestión…

No hay allí una actitud protestante sino una necesidad católica de supervivencia espiritual. Por lo demás, a parte de ciertos grandes exegetas protestantes cuya ciencia los hace un tanto prudentes y que aman de verdad la Escritura, la ausencia del Magisterio romano en exégesis hace a la mayoría dispersarse en las ciénagas del subjetivismo más recóndito. Basta con haber discutido un día con evangelistas o testigos de Jehová para convencerse de esto. Si caen sobre un verdadero experto de la Escritura, crujen los dientes en menos de diez minutos. Se aprende también ahí en poco tiempo que el Verbo no es Dios, que la vida eterna no existe (si no un paraíso terrestre bucólico-socializante sobre un fondo de caja de queso camembert digno de los más malos de los bares), que de María de Nazaret no es más Virgen que eso (para quien sería bien haber dado al mundo un hijo de hombre como todos los otros…) etc. y regresamos a las sandeces anteriores de un Espíritu que no planea de ningún modo sobre las aguas vivas, sino por supuesto sobre ciénagas apestosas.

Sólo la Santa Escritura conserva un fraseado divino que la lengua de los hombres perdió. Y si los hombres reencuentran un día esta vena casi milagrosa, lo deberán al Espíritu Santo que, no pudiendo inventar nuevas verdades, fecundará la lectura de la Escritura. Es necesario que nos pongamos de nuevo a hablar como la Escritura, por el espíritu que está en nosotros, movido por Aquel que está en Dios. O el verbo divino o el lenguaje estereotipado. Se trata nada menos que de la supervivencia de Dios en este mundo, ya que, dice el salmo, “las verdades han sido disminuidas por los hijos de los hombres… ”.

Tratemos de precisar el genio de Dios en la Escritura Santa y en consecuencia las características providenciales que confieren a este texto su violencia, su sabor y su fuerza insuperables por la mano de hombre. Ciertamente, sabemos por la Fe que está exenta de error, en su versión original, desde la primera hasta la última línea. Pero no está allí su fuerza, esa es su garantía. No aprecio tampoco a los que elogian sus calidades literarias. Además de que están muy lejos de saltar a la vista, (algunos pasajes hasta podrían pasar por ilegibles, los sacerdotes que recitan los salmos me comprenden) se ve mal al Espíritu de Dios hundir en artificios de formas “el esplendor de la verdad” que nos descubre. Sin embargo, y esto no es de ningún modo contradictorio, se puede decir que al Espíritu Santo tiene el genio de la fórmula, pero precisamente por el contrario. ¡“El Deseado de las colinas eternas”! empleado por Jacob para designar al Mesías en la permanencia de la raza real. “Consérvame vuestro espíritu principal” (PS. 50) suspira David que teme que su pecado no le “quite su candelabro de su lugar” (Apoc). O también “hay aquí más que Salomón” el cual, en relación a los lirios de los campos “no se revistió nunca como uno ellos”. (Jesús, por supuesto). Pero quién no ve que la fuerza de la fórmula, su incisión, su percusión, pertenecen a la comprensión de una verdad sublime mientras que la belleza del carácter literario desviaría más bien. (Sin perjuicio por otra parte del recurso al genero literario a veces útil al exegeta). “El sembrador salió a sembrar su semilla… ”. Se puede ver ahí, hasta entender, el gesto augusto y repetitivo del sembrador, pero no es fonéticamente bello. ¡Y tanto mejor para la parábola más cincelada y más aristocrática del Salvador! Por otra parte el rey David que sólo escribía cantando bajo la influencia del Espíritu y se encuentra ser el autor de los dos tercios de los 150 salmos ¿no se elogiaba “de ignorar el artificio literario”?

La Escritura es judía, dictada por judíos, para judíos (al principio en todo caso) y toda entera construida para conducirnos al más judío de los hijos de los hombres: Jesús de Nazaret, hijo de David y de Dios. No es porque, venido a los suyos, los suyos no lo recibieron que eso cambia aunque esto sea (para nosotros quienes somos injertos, según San Pablo), a la economía divina de esta historia enteramente judía. ¡Al contrario! Y no basta con pensar que está muy bien así porque después de todo Dios lo quiso. El extraordinario sabor y fuerza de este texto único le viene en primer lugar de este cariz judío, esta mentalidad judía, este estilo judío en el cual es narrada la historia de un pueblo enteramente destinado a acoger el don de Dios. Sólo la divinidad, del creador (antes), del redentor (después) saca la cabeza infinitamente del escenario exclusivamente judío de esta historia de la salvación. Por ello pasaron en el texto las características indispensables para la fuerza del mensaje. Se sabe que los judíos (al menos los de entonces) son extranjeros a toda filosofía, inclusive refractarios. No hay que invertir las causas: no es porque que los judíos ya tenían respuestas divinas a las cuestiones filosóficas que se abstuvieron de filosofar; es porque su estructura mental, querida por Dios, era libre de este estorbo que fueron elegidos para suministrar sin el artificio de la ciencia humana, la palabra de Dios. Matiz determinante. Es él el que da este primer genio de la Escritura y por ahí su violencia: el pensamiento allí es siempre de una concreción impactante, desembarazado de todo circunloquio humano. Un ejemplo: si en un lenguaje castigado usted quiere decir sus cuatro verdades a un mentiroso, le dirá que su lenguaje es doble. Pero cuando Dios habla dice “os bilinguae detestor” (Prov.). En buen francés: ¡“tengo en horror la boca a dos lenguas”! Ya se ve la monstruosidad de esta única boca en la cual se agitan dos lenguas de serpiente… y eso le corta el deseo de mentir. A los que se quejarían de las preferencias divinas (como si Dios no tuviera preferencias, ni siquiera cualquier derecho a tener!) a la Escritura les pega “amé a Jacob y odié a Esaü”. Y los exegetas nos cansan al hacer decir a este texto, con mil precauciones mundanas, que se habría comprendido mal estas palabras al hacerlas decir lo que dicen. “Maldito sea aquél que cuelga del madero” dice el Deuteronomio. ¿Dios puede maldecir a un hombre vivo? ¿Y porque ya esta así cruelmente golpeado? ¿Es El un monstruo? Pregúntele a San Pablo: es con esta frase que él comprendió el misterio insondable de la cruz del Cristo. “Desdichado de mi si no evangelizo” grita el apóstol. Eh sí, un pastor perezoso o pasado al enemigo no encuentra allí su cuenta, se lo concedo.

Siempre en el registro judío, parece, la Escritura Santa no dice las cosas, las martilla. Los libros sapienciales repiten siempre la misma cosa dos veces con palabras diferentes, a lo largo de las páginas. “El hilo doble no rompe y el hermano, sostenido por su hermano, es de una fortaleza inexpugnable” (Prov.). Esta capacidad de la imagen fuerte en un lenguaje siempre concreto, repetida de dos (o tres) maneras, reviste una fuerza de persuasión remarcable. Los Evangelios no escapan a esta norma y se puede decir que la palabra del Maestro, es normal, lleva al paroxismo esta constante. La construcción del sermón de la montaña obedece a un esquema repetitivo de una excepcional fuerza. “Se les enseñó que fue dicho a los ancianos… y Yo, yo les digo… ”. Así el acoso a Dios en la oración o también la necesidad de estar siempre listos para el encuentro del Señor son ilustrados con tantas sentencias y parábolas que el fuego cruzado de estas doctrinas las hace vinculantes. Las dos narraciones de la creación en el Génesis, los tres Evangelios sinópticos, ídem.

Pues la Escritura no demuestra: ¡Afirma! ¿Dios tiene que demostrar lo que afirma? A parte de San Pablo, tal vez, que se contenta con demostrar afirmando, no se encuentran pruebas. A lo sumo explicaciones del tipo de la de San Pablo demostrando la resurrección de cada cristiano por la del Salvador, su cabeza. De ahí, obviamente, la fuerza de autoridad máxima desplegada por la Escritura, a la cual no podría pretender ningún predicador desde los Apóstoles. El Señor aún detenta la marca. Y no solamente por su poder de taumaturgo fuera de par (“Joven, yo te lo ordeno: levántate” “Lázaro: sal fuera”) sino en el establecimiento de las verdades más inadmisibles. Cuando, al buen medio del discurso sobre el pan de vida, los que escuchaban protestan y murmuran “¿pero cómo este hombre puede darnos a comer su carne? ” la explicación de Jesús no va a complicarse de teología sacramental: “Si no comen la carne del Hijo del hombre, y si no beben su sangre, no tendrán la vida en ustedes”. En cuanto a los que lo haremos: “Yo los resucitaré en el último día”. Se comprende fácilmente la primera reacción a semejantes palabras: ¡“nunca hombre ha hablado así”! Las explicaciones del Señor se limitan más bien a esto: “El que tiene oídos para oír, que oiga”.

Habría aún mil y una cosas que decir como la rara potencia simbólica del texto consagrado, en las cifras, en las imágenes inagotables. La crudeza de las narraciones, igualmente, en los pecados de los hombres como en sus grandes hechos. A este respecto el Éxodo y los libros de los reyes sobrepasan infinitamente los mejores thrillers americanos (me dirán, es bastante fácil). Hay por sobre toda esta historia de la salvación, complicada, que se vuelve a actualizar, que es sorprendente pero una y cautivante por la omnipresencia de Dios que siempre es el personaje principal de estas peripecias humanas. ¡Dios! ¡Que desesperadamente aburrida es una historia donde Dios no está! El es el que da consistencia a todo, y no solamente como creador (banal…) sino como protagonista, como referencia, como presencia, como ambiente de la miserable y lamentable anécdota humana cuando el sol se eclipsa. ¡Cuánto yo compadezco a los ateos! Incluso sus grandes pecados, incluso su pequeña rebelión hipócrita no tiene la menor consistencia. ¿Pecar? ¿Pero contra qué? ¿Rebelarse? ¿Pero contra quién?

El siglo XXI deberá reencontrar esta vena divina de la concreción judía o el cristianismo desaparecerá. ¿Deberemos reclamar a los judíos esta violencia de la Escritura que perdimos en el marasmo de nuestras ideologías moribundas? Mala solución: en ellos la mala letra mató el espíritu como entre nosotros el mal espíritu mató la letra. Ya no se avanzaría más. Y ya que la violencia del verbo está casi interrumpida, esto es casi desesperado. Nuestra religión es evidentemente una religión del Verbo y no del Libro como lo repiten a propósito las propagandas mediáticas (“las tres religiones del Libro”: pouah!). Sólo el Islam es una religión del Libro, mismo si los talmudistas han reducido a esto al judaísmo. Incluso entre nosotros, no es la Escritura Santa que nos devolverá la fuerza del Verbo: ella no será jamás sino la ilustración más suntuosa, el rastro culminante, “esto de lo cual El es capaz”. Es el Verbo que hizo la Escritura y no la Escritura que hizo al Verbo. Con todo se nos había dicho: “todo fue hecho por El”. El mimetismo nunca ha producido un buen verbo y copiar la Escritura sólo será un plagió. No veo sino sólo al Espíritu Santo, el dedo de Dios, que pueda sacarnos de este impase mortal del cristianismo que envejece, y de su lengua adormecida. Sólo aquél que la produjo puede volvernos, por fecundación (”in vitro”, desgraciadamente, salvo una violación), el fruto de la semilla que El difundió tan abundantemente en la Escritura, último testigo: la violencia del Verbo, por El concebido.

Febrero 26, 2008

P. Laguérie, superior del IBP sobre la nueva oración del Viernes Santo

Retomamos del blog del P. Laguérie en una traducción bastante libre de Creer en México.
Actualización: traducción ya corregida por un estimable amigo.


Estimado Padre,

En primer lugar mi felicitación por todo el trabajo que usted realiza y por la constante preocupación que tiene por la santificación del rebaño.

Mi pregunta se refiere a la promulgación por el papa de una nueva oración por la conversión de los judíos.

¿Podría darnos su luz sobre el tema? ¿Se trata de una promulgación diplomática? ¿Se trata de una promulgación que se queda en el marco de una posible reforma litúrgica en el sentido católico del término?

Le agradezco de antemano por su respuesta sobre este tema delicado y muy importante.

Marie-Alix Doutrebente

Muy querida Marie-Alix,

Antes de tratar un tema tan delicado, hay que saber de qué se habla. También, antes que todo, le propongo una segunda lectura de las tres fórmulas de oraciones por los judíos, del Viernes Santo.

1- La fórmula del misal de 1962, supresión hecha del famoso “perfidis ” decidida por Juan XXIII en 1959. « Oremus et pro (perfidis) judeis: ut Deus et Dominus noster áuferat velámen de cordibus eórum; ut et ipsi agnóscant Jesum Christum Dominum Nostrum. Orémus. Flectamus genua. Levate. Omnipotens sempiterne Deus qui Judeos étiam a tua misericórdia non repellis: exáudi preces nostras, quas pro illíus populi obcaecatióne deférimus; ut, ágnita veritatis tuae luce, quae Christus est, a suis ténebris eruántur. Amen. »

2- La fórmula del misal de Pablo VI de 1969: « Oremos también por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por los profetas, para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza que selló con sus padres. (silencio) Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán y su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor »

3- La fórmula del papa Benedicto XVI, propuesta y vuelta obligatoria por la nota de la Secretaría de Estado el 4 de febrero de 2008: « Oremus et pro Judeis; ut Deus et Dominus noster illuminet corda eorum, ut agnoscant Jesum Christum salvatorem omnium hominum.Oremus. Flectamus genua. Levate. Omnipotens sempiterne Deus, qui vis ut omnes homines salvi fiant et ad agnitionem veritatis veniant, concede propitius, ut plenitudine gentium in Ecclesiam Tuam intrante omnis Israël salvus fiat. Per Christum Dominum Nostrum. Amen. »

Unas observaciones factuales, antes de ir más lejos. Informé la segunda fórmula para memoria: ella no es el complemento directo ni de su pregunta ni de mi análisis.

La perennidad de la alianza antigua requeriría evidentemente una seria hermenéutica. Esta fórmula queda vigente en la forma ordinaria y no se encuentra modificada. Porque la modificación del papa actual se refiere sólo a la forma extraordinaria: ella reemplaza la primera por la tercera, sin modificar en nada la segunda. El Papa escogió no imponer la segunda: tomamos nota de eso.

Anotaremos luego que el actual alboroto popular alrededor de “pérfidos”, ya sea periodístico o tradicionalista, es simplemente ridículo: he aquí más de 50 años que esta palabra había sido retirada oficialmente de la liturgia. Y creo, para acabar con esta palabra, que hay que comprender qué había tomado un contra sentido en el vernáculo. Porque la palabra latina designa a alguien que pasa a través de la Fe, de lado, que es manifiestamente el caso de los judíos, la mayoría de los cuales no creen que Jesús sea el Mesías de Israel y aun menos que este Mesías sea el Hijo Único de Dios.

Son pues “pérfidos” en el sentido latino de la palabra, objetivamente, de una calificación teológica. Pero la liturgia no sabría calificarlos de “pérfidos” en el sentido que esta palabra reviste en francés corriente. ¡La calificación moral e hyper-despectiva salta a la vista y apenas se condice con el estilo de una oración qué suplica a Dios no ajustar cuentas! En el diccionario HATIER que tengo a mano, “pérfido(a)” significa: traidor, que falta a su palabra, desleal. El judío actual, educado en el talmudismo estricto es sin duda ciego (obcaecatio en la antigua oración, recuperada por la nueva que pide siempre una iluminación) sobre el mesianismo de Jesús y más todavía sobre su divinidad: es un hecho. ¿Pero ninguno tiene el derecho, sobre todo citando sin razón la liturgia tradicional, de creer que es un traidor, un hombre que falta a su palabra (¿a cual?), un hombre desleal.

Relea los textos de San Pablo para convencerse de eso: él habla sí de un velo sobre sus ojos (y podemos lamentar que esta fuerte imagen paulina haya desaparecido) pero atavía a los judíos de calificativos temibles (2 Tes o Gal por ejemplo) sólo en la medida en que persiguen a los cristianos e impiden la difusión del Evangelio. No hay que confundir todo, por favor. ¡Los quiere apasionadamente, a todas luces y quisiera ser el mismo anatema, por su salvación!

Los elementos todos de la antigua oración se encuentran en la nueva, la cierta violencia de los términos o de las referencias en menos. Todos mal comprendidos, como vamos a verlo. La misma teología está estrictamente ahí, es evidente. La referencia suprimida al « velo puesto sobre los corazones » no era despectiva en absoluto en San Pablo (2 Cuerno 3. 15) ya que es el Dios quien pone el velo y no los judíos y que el Apóstol añade a eso en seguida: « tan pronto como sus corazones se hayan vuelto hacia el Señor, el velo será levantado ».

Sabemos que este velo es el que Moisés ponía sobre su cara para esconderles a los hijos de Israel la gloria pasajera del sublime contacto con Dios (ídem 3.13). ¡Qué cambio de perspectiva!

Pero San Pablo vuelve dos veces: en la voluntad salvífica universal de la epístola a Timoteo y sobre todo en la última petición « ut omnis Israel salvus fiat ». ¡Antes de que algo de agitación en la contestación nos haga hacer una exégesis rara de esta frase difícil, hay que recordar, a pesar de todo que es de San Pablo (Rom 11.25)! Porque a primera vista, Israel podría designar « el Israel del Dios » de la carta a los Gálatas (6.7) que es la Iglesia, los que son una « nueva criatura » en Cristo y no vemos bien por qué habría que salvarlo. O bien se trataría solamente del Israel de la antigua alianza y « omnis » no tiene ningún sentido. San Pablo dice claramente lo que significa allí « omnis Israel ».

Citémoslo: « es que una parte de Israel cayó en la ceguera hasta que la masa de gentiles haya entrado. Y así todo Israel será salvado ». ¡El Apóstol explica el plan del Dios que hace desobedecer para hacer misericordia, los paganos (hechos cristianos) primero y los judíos después (¡“juicio insondable ” exclama él!). Se trata pues, en el pensamiento de San Pablo, de reunir finalmente ambas partes de Israel, divididas ahora: la del antiguo testamento incluso la generación apostólica con el segundo que debe volver en masa cuando las naciones serán ganadas. « omnis » se hace entonces muy claro: falta en la Iglesia la segunda parte de Israel, mientras la plenitud de las Naciones no entre; « ut plenitudine gentium in Ecclesiam Tuam intrante ». Siempre San Pablo.

Este modo de rezar por los judíos es magnífico: llama sus votos a la reunificación de Israel, prometida por la Escritura, en la Iglesia y les da a entender a todos los no cristianos que son ellos que retrasan la cosa. « Porque el Dios encerró a todos los hombres en la desobediencia, para hacer misericordia ». (11.32). Aviso para todos los polemistas primarios que no perciben la cuestión de los judíos como un misterio que Dios solo se reserva. Y para safarse, un buen consejo: releer la carta a los romanos y darse cuenta finalmente que es mucho más inteligente que su pensamiento prestado.

¡En cuanto a los inquisidores qué hacen observar (en el Foro Católico) que Jesús no es llamado por su título de Hijo de Dios, les respondo que un simple hombre no podría ser el Salvador de todos los hombres, vamos! Y que los judíos admitiendo (por iluminación) que Jesús es el Mesías y el Salvador de todos los hombres vendrían evidentemente a la percepción de su divinidad.

Además, señalo a estos eruditos que el « per Christum Dominum » final significa « por Cristo Señor » y que la palabra Señor en singular, con mayúscula “El Señor” (en hebreo “Adonaï ” en griego “Kyrios”) es el que los judíos empleaban para designar a Dios porque se prohibían por respeto pronunciar su verdadero nombre ” Jahvé “.

Tomaré pues esta oración magnífica porque es una orden, pero también porque un Papa que conoce tan bien a San Pablo merece, llama, nuestra filial piedad.

Diciembre 6, 2007

La Verdadera Tradición Chile

Pocas cosas tan bellas como la armonía, pocas cosas tan testimoniales como la caridad cristiana.

Mi amigo el Sacristán Serrano conceptualizó la idea que muchos teníamos de que Chile es la envidia de la Tradición en América Latina, personalmente, hasta este confín de la hispanoamérica oficial, he sido agraciado con la amistad de dos importantes figuras de la lucha por la Tradición en aquel pais sudamericano.

En momentos importantes, los consejos y la ayuda concreta tanto del Padre Milán Tisma, capellán de Una Voce Chile como del P. Rafael Navas, superior del Instituto del Buen Pastor en Latinoamérica, ha llegado a este pequeño cuarto de mi casa donde leo mis correos.

Los seres humanos somos muy complejos y esto con frecuencia nos lleva a tener diferendos, mismos que se pueden atizar o bien se pueden con serenidad dar a los causes apropiados. A todos nos ha pasado y a todos nos pasará.
Después de leer la amargura con que alguien (a usurpado nombre de la “Tradición Chile”) con uno de los estilos más pubertos que he leído últimamente, osó tratar de “amarrar cuchillos” enviándome un correo a mi e-mail y luego tras ignorarlo evidentemente, osó copiar su veneno en este pobre sitio mío; veo con alegría que lo único que esto ha provocado ha sido darnos el regalazo de ver la siguiente delicia de fotos.

P.Milán - Santa Teresita - P.Rafael
Tisma-StaTeresita-Navas-Alegres.jpg

¿Porqué se reirán tanto?

Tisma-Jesus-Navas.jpg

y pues al final, como dice Agnus:

+ CRISTUS VINCIT +


Con todo mi afecto y respeto personal para los Presbíteros Rafael Navas y Milán Tisma.

Noviembre 6, 2007

Instituto del Buen Pastor en la Basílica de San Pedro

Luigi.JPGEn el marco de la Asamblea General de Una Voce que se llevará a cabo en Roma el próximo fin de semana, Rinascimiento Sacro anuncia que el IBP estará celebrando junto con el Arzobispo italiano aterior miembro de Ecclesia Dei Luigi de Magistris (en la foto), el sábado 10 de Noviembre en la Basílica Mayor de San Pedro, posiblemente la Cappella Ungherese o en la Cappella della Bocciata o en las Grutas Vaticanas.
Siendo el día 10 de noviembre el inicio de las actividades, podemos prever que quizá será la Misa principal. Esta celebración marcará el debut del Instituto del Buen Pastor, hijo primogénito de Benedicto XVI, entre las huestes tradicionales, lo cual sin duda tendría una fuerte carga simbólica hacia los institutos tradicionalistas en situación irregular.
También se anuncia para el 23 de Noviembre, la Misa tradicional en la capilla de San Miguel, bajo el ábside de San Pedro por el uruguayo Mons. Ignacio Barreiro, director de Human Life International, organizada por The Latin Mass Society.



ACTUALIZACIÓN

El calendario de las celebraciones tuvo alguna modificación por la sobreposición de muchos eventos en el Vaticano. La Agenda queda como sigue (fuente Rinascimiento Sacro)

Sábado 10 noviembre 10.00 am,
BASILICA PAPAL DE SAN PEDRO EN EL VATICANO
- Cancelada por motivos organizativos -



Sábado 10 novembre a las 10.00 am,
SAN GREGORIO DEL MURATORI

Roma
El Rev.mo Fr. Joseph Kramer, Superior de la FSSP de Roma, celebrará una Misa para los delegados de la FIUV (dettalle)

Sabato 10 noviembre al las 4.00pm,
BASILICA MAYOR DE SAN PEDRO EN EL VATICANO

Capilla del SS.mo Sacramento
Solemne Adoración Eucarísta con los delegados de la FIUV

Sábado 10 noviembre al las 4.00 pm,
IGLESIA DE SAN SALVATORE IN LAURO

Roma
Cerimonia de Consagracion de la nueva Campana, presidida por S.Ecc.Rev.ma Mons. Luigi de Magistris

Domingo 11 Noviembre al las 9.30am,
IGLESIA DE JESÚS Y MARÍA

Via del Corso 45, Roma
S. Ecc.sa Rev.ma Mons. Luigi de Magistris celebrará una S.Misa en Rito Straordinario.

Domingo 11 noviembre al las 4.00pm,
CASA TRA NOI

Via Monte del Gallo, Roma
Foro abierto de la Federación Internacional Una Voce con comunicación sobre la situación del Rito Romano antiguo en el mundo.(www.tranoi.it)

Octubre 20, 2007

IBP en México, última parte.

Hoy regresé de la Ciudad de Guadalajara a Monterrey y por fin pude acceder a la información que recibimos desde la Ciudad de México, última etapa del intenso viaje que el P. Rafael Navas, Superior del Distrito Latinoamericano del instituto del Buen Pastor realizó a nuestro país.

De una gran colección de más de 100 fotos, seleccionamos solo una pequeña muestra.

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Octubre 10, 2007

Instituto del Buen Pastor y Cardenal Juán Sandoval I.

Además del Padre Rafael Navas y del Arzobispo de Guadalajara, podemos ver en los flancos a 2 de nuestros compañeros de Una Voce México

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Octubre 10, 2007

Más del IBP en México

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Octubre 9, 2007

IBP en México

El Superior del Distrito Latinoamérica del Instituto del Buen Pastor, se encuentra desde la semana pasada en la ciudad mexicana de Guadalajara.

Entre las principales actividades de Padre Rafael Navas Ortíz por estas tierras, han sido los encuentros que ha tenido con el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara y uno de los 5 cardenales mexicanos (uno de estos 5 forma parte de la curia romana y los otros están: 1 en Monterrey, retirado y 2 en Ciudad de México, 1 retirado y otro en funciones).

Mons. Íñiguez se ha mostrado sinceramente atento a las necesidades planteadas por el P. Navas y con la gracia de Dios podemos esperar muy afortunadas noticias en los próximos días.

El primer encuentro del Cardenal con el Superior del IBP se dió el viernes pasado en el marco del Foro de Fe y Ciencia orginazado en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Un segundo encuentro tuvo lugar el día de ayer lunes 8, en las oficinas de la Arquidiócesis donde el Padre Navas fue recibido a la 1:10 de la tarde.

Además de los temas particulares del Instituto del Buen Pastor, en la cita con Mons. Íñiguez, se le comentó de los avances en la organizaciòn de Una Voce México.

En otras actividades importantes, el Domingo 7 de Octubre a medio día, el P. Navas celebró la Santa Misa de Clausura del Foro Fe y Ciencia 2007 en la UAG.

A esta Misa Solemne, asistieron alrededor de 900 a 1,000 personas, en una vibrante ceremonia que repartió sus gracias a una muy nutrida cantidad de comulgantes.

La Schola Cantorum del Seminario Diocesano acompañó la celebración de la Misa según el Misal de Juan XXIII.

Por la tarde de ese mismo día, el Padre Rafael celebró la Misa Cantada en la Iglesia de María Madre, para la conmemoración del Motu Proprio Summorum Pontificum y del Inicio de las actividades de Una Voce México.

La celebración fue organizada y servida por miembros de la Delegación Guadalajara de Una Voce Mx y fue presenciada por un grupo cercano a las 60 personas de diversas partes del país. El evento había sido previamente anunciado en diferentes medios masivos de comunicación.

Las homilías en ambas Misas estuvieron bellamente fundamentadas en una catequesis profundamente mariana y con explicaciones entendibles muy razonables y evidentes sobre el valor y la grandeza de la Tradición.

En los siguientes días de esta semana, la agenda del Superior Distrital del IBP sigue llena de actividades, las cuales reportaremos más adelante.

Le damos muchas gracias a Dios, a María y el P. Rafael por esta providencial oportunidad de recibir el Instituto del Buen Pastor en México y de estrechar más cercanamente la amistad con esta obra del Santo Padre Benedicto XVI.


A continuación algunas fotografías de la Misa Celebrada la Tarde del Domingo, organizada por los miembros de Una Voce MX residentes en Guadalajara.

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