Sin duda, el inminente levantamiento de las excomuniones a los obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X comienza a generar una fortísima tensión en diversos frentes. Y es que una vez liberada la Misa y levantadas las excomuniones, la presión por establecer una estructura canónica para la Fraternidad y sus institutos afiliados resultaría imparable tanto para el Vaticano como para la FSSPX.
Dentro de un escenario de inminente reconciliación e integración bajo el gobierno petrino, la Fraternidad tiene dos elementos nada menores que aparentemente la llevarán a la fractura interna; a menos que la gracia divina los auxilie. Sobre el riesgo de que bajo una eventual reconciliación no todos los feligreses estén dispuestos a subordinarse al Papa, ya mucho se ha escrito, considerando sobretodo las muy diversas opiniones de hasta dónde se tiene que seguir trabajando “desde afuera” y también la tolerada corriente sedevacantista entre los feligreses conocida como “opinionista”, pero esto sucederá solo después del resquebrajamiento del tetravirato Fellay-Williamson-Tissier-Galarreta.
La pregunta es si el tretavirato se resquebraja y porqué.

Galarreta - Williamson - Tissier - Fellay
El porqué puede llegar a ser muy complejo, pero razones evidentes existen. En principio porque el tetravirato es un gobierno de facto pero no formal. Oficialmente el liderazgo lo tiene Mons. Fellay, quien por mucho es reconocido como el moderado de los obispos, ciertamente el más razonable y quien a pesar de lo heterogéneo de las posturas ideológicas al interior de la Sociedad, ha logrado mantenerla cohesionada.
Sin embargo, en el probable establecimiento de una prelatura personal o administración apostólica para la FSSPX, el liderazgo de Mons. Fellay dejará de ser solo referencial para pasar a ser formal, la diferencia de poder entre Mons. Fellay y los otros tres obispos crecería muy notablemente, incluyendo la posibilidad del primero para expulsar a sus hermanos de la Fraternidad dejándolos nuevamente en la indefinida circunstancia donde han estado hasta ahora. Cabe la posibilidad que desafortunadamente también los recursos económicos, tan necesarios para la supervivencia, y el perfil de los mayores mecenas del instituto, juegan un papel importante.
Así que una eventual integración a Roma no solo implica la subordinación de facto al Santo Padre sino también al obispo Fellay.
¿Aún parece lejana esta posibilidad? Absolutamente no, a menos que seamos demasiado bien pensados. Precisamente en este florecimiento de los rumores de que el decreto que levanta las excomuniones ya está firmado, un escándalo mediático roba reflectores intentando poner al Papa contra la pared. Esta semana se dió a conocer una entrevista televisiva a Mons. Williamson donde niega que hayan existido las cámaras de gases en el holocausto judío. El revuelo en Europa es expansivo y ya se habla de que el prelado puede terminar en la carcel, pues dichas declaraciones fueron hechas en Alemania, donde así son penadas.
Por supuesto hoy se habla insistentemente en los medios que si el Papa levanta la excomunión a Mons. Williamson estaría rompiendo en el acto las relaciones ya endebles con los judíos. Independientemente de lo infructíferas de estas, nadie necesita tan grandes escándalos y menos un Papa atacado desde adentro por los progresistas y desde afuera por los secularistas.
Ahora bien ¿fueron las declaraciones de Williamson un sabotaje a los avances entre Mons. Fellay y el Vaticano?
Los hechos parece hablar. El primer rumor del levantamiento de las excomuniones se dió a conocer el 2 y el 3 de Noviembre del 2008 en La Cigüeña y en Rorate Caeli, así que evidentemente para esos días, poco antes o poco después, la noticia ya debía ser conocida por el tetravirato. Aquí la primer sorpresa: La entrevista de Mons Williamson en Alemania para la televisión sueca se realizó el 1 de Noviembre. Así que las declaraciones pudieron ser preparadas cuando las primeras noticias llegaron y la polémica fue lanzada cuando las noticias parecieron confirmarse, esta misma semana. La coincidencia de fechas resulta cuando menos muy sospechosa de sabotaje.
Lo que también resulta sumamente notable son las repuestas que desde diferentes autoridades formales de la FSSPX se han dado. Desde Inglaterra, el P. Paul Morgan, superior de ese distrito y responsable de los apostolados en Suecia, emite una pequeña apología intentando clarificar las palabras del Obispo, pero sin deslindarse:
«Siendo que la Sociedad rechaza y deplora todo y cada prejuicio y discriminación contra la gente de la cual Nuestro Señor y Su Madre santa provinieron, no se puede definir como antisemítico el rezar por su conversión a la Fe verdadera, estudiar su historia reciente y trágica, o cuestionar algunos de sus objetivos políticos. ¡Hacer así, en caso de este ésto, sería condenar a los Judíos ultraortodoxos, que discrepan con la fundación del Estado de Israel, como ‘antisemíticos!’ »
Sin embargo, el superior del distrito alemán P. Franz Schmidberger, quien fuera sucesor de Mons Lefevbre como superior general de la fraternidad hasta antes de que Mons. Fellay tomara el cargo y quien es reconocido dentro del grupo que impulsa la reconciliación con Roma, emitió un comunicado el 20 de Enero, claramente señalando la distancia de los comentarios del Obispo Williamson:
«No conocemos la entrevista hecha por el Obispo Williamson con la televisión sueca. Tan pronto como lo consigamos, la presentaremos al escrutinio y buscaremos el consejo de abogados. Está claro que el único responsable de las declaraciones hechas por el Obispo, es el mismo Obispo así como también está claro que las declaraciones no reflejan los puntos de vista sostenidos por la Sociedad de San Pío X. Además, el Papa Pio XI en su encíclica ”Mit Brennender Sorge” advirtió sobre el régimen Nazi ateo y esto es delito.»
Lo más importante sin embargo, es la respuesta que en un tono hasta ahora desconocido, Mons Fellay envió por medio de una carta a la televisora sueca, reclamando para símismo el papel de autoridad oficial de la FSSPX, dejando en claro la situación de Mons. Williamson simplemente como “un miembro de nuestra sociedad” y afirmando claramente que su autoridad eclesiastica solo compete a asuntos de fe y moral, sin que sus demas opiniones reflejen la autoridad de la Fraternidad.
La carta que se da a conocer hoy en una de las revistas más prestigiadas en cuanto a temas tradicionalestas, The Remnant, dice lo siguiente:
Sveriges Television AB-SVT
A quien corresponda:
Permitame presentarme. Soy el Superior General de la Sociedad de San Pio X. He sido informado de una entrevista ofrecida por el Obispo Williamson, un miembro de nuestra Sociedad, a la Televisión Sueca y programada para ser transmitida esta tarde. Aúnque se había entendido que la entrevista versaría solamente sobre temas religiosos, el reportera solicitó la opinión del obispo concerniente a asuntos históricos. Es obvio que un obispo solo puede hablar con alguna autoridad eclesial sobre cuestiones de fe y moral. Si él trata temas seculares, es personalmente respomsable por sus propias opiniones privadas. La Siciedad que yo estoy governando no tiene autoridad al referirse a esos asuntos ni jamás reclamará tal autoridad. Nuestro único objetivo es la restauración de la doctrina tradicional dentro de la Iglesia Católica. Por esta razón, somos aceptados, respetados y estimados por todo el mundo. Es vergonzoso que se use una entrevista en temas religiosos para introducir temas seculares y controversiales con la obvia intención de representar equivocada y malignamente las actividades de nuestra Sociedad religiosa. Tal intento vil no alcanzará sus objetivos. La Sociedad de San Pio X no renunciará a su intención de traer la verdadera Fe católica y los sacramentos a los Católicos Suecos que tienen derecho a ambos.
Menzingen, 21 de Enero 2009
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Bernard Fellay

Después de darse a conocer esta dura carta, seguiremos viendo las reacciones oficiales hacia los comentarios de Mons. Williamson y esperando quizá un comentario más de él mismo.
Por lo pronto, salvo que todo sea una terrible casualidad, las cosas y los bandos parecieran estarse definiendo. No dudamos que todos tengan las mejores intenciones, pero se necesitará más que habilidad política para que la FSSPX no pierda cohesión. Asunto por demás lamentable; si la Fraternidad se pulveriza antes de completar el proceso de reconciliación, probablemente este no pueda concluirse de una vez por todas y la situación irregular de muchos de sus miembros se prolonge por muchos decenios más.