En este caso particular, las “críticas” del Instituto del Buen Pastor a las interpretaciones del Concilio.
Por un lado siempre habrá quienes les critiquen por haber llegado a un acuerdo con el Vaticano y aseguren que el IBP se “vendió” a la conciliaridad. Creo que son los mismos que esperan que les llegue una noticia escandalosa a su correo electrónico para sentir simpatía por la crítica del IBP. Lo que buscan, pienso, son las formas y no el fondo.
Por otro lado están los que creen que, al contrario de la Biblia y el Catecismo que se tienen que reinterpretar cada semana, el Concilio VII no acepta nuevas relecturas. Ellos temen que reinterpretar los pasajes aparentemente más novedosos y comodines (por cómodos) es matar la nueva primavera Iglesia. Creen que si permiten esta crítica van a generar un levantamiento popular diocesano en cada parroquia. Lo que no han visto, pienso, es que la reinterpretación la está empezando el mismísimo Papa y en un espíritu de serenidad.
Así las cosas y con la seguridad de que ni unos ni otros estarán contentos, quiero compartir uno de los últimos escritos de una de las primeras mentes del IBP.
La Revolución de Benedicto
por el abad Guillermo de Tanoüarn

- «El centro es la Tradición, el concilio es la periferia.»
“Leer el Concilio a la luz de la tradición “, la fórmula no es nueva, había servido por otra parte para el mismo Mgr Lefebvre, quien firmó la mayoría de los documentos del Concilio y que suponía que se podía y debía “hablar” de eso a la luz de la Tradición, en caso de dificultad.



