Con motivo del bicentenario del inicio de la independencia de México, nos han machacado las biográficas de nuestros héroes civiles patrios. Creo que hay que hacer un reconocimiento a nuestros héroes religiosos. Este reconocimiento será breve y no es mi intención hacer una revisión exhaustiva de los religiosos y sacerdotes involucrados. Creo que es un buen ejercicio que quien lee estas letras deje un comentario completando la información que falta.
La evangelización de la Nueva España corrió a cargo de las queridas órdenes mendicantes, por encargo de Hernán Cortés y SS el Papa León X de feliz memoria. Su labor no se detuvo en la evangelización, y la celebración de Santas Misas, sino que educaron a la población, y fundaron hospitales, escuelas, conventos, etc.
El hondo compromiso de las órdenes mendicantes con la justicia les convirtió en defensores de las tierras y derechos de los indígenas. Un botón de muestra es fray Francisco de Vitoria OP, quien da nombre a una organización de derechos humanos activa en el Distrito Federal. Como se puede imaginar, estas ideas fueron contrarias a los intereses de la Corona Española y del Virrey en México, por lo que las ordenes mendicantes estuvieron a punto de ser expulsadas del país. Fue el Papa Sixto V quien concilio ambas partes. Los que no se salvaron fueron los grandes educadores, los jesuitas. Con su expulsión en 1767 se desplomó el sistema educativo mexicano.
Fue la Santísima Virgen María, madre de Dios quien mejor contribuyó a la evangelización de México, mediante sus apariciones y la milagrosa imagen que nos dejó en 1531. Desde entonces, parte de la identidad de los mexicanos está ligada a Dios mediante nuestra señora de Guadalupe.
La Iglesia Católica acumuló poder económico gracias a los diezmos, con lo que aumentaron sus propiedades y edificaciones, pero fueron desamortizados en 1856 con Benito Juárez. Desde entonces, las ideas anticatólicas se han difundido en nuestra cultura. Quiero pensar en que los héroes que nos dieron patria, nos dieron un ejemplo de responsabilidad social, y de justicia que debemos imitar. Pero en el ámbito espiritual, tenemos héroes que nos dieron algo todavía más importante, una patria celestial. De ambos lados aprendemos que creer en México tiene un significado claro. El compromiso social por la justicia es de todos los fieles.
Con motivo del bicentenario del inicio de la independencia de México, nos han machacado las biográficas de nuestros héroes civiles patrios. Creo que hay que hacer un reconocimiento a nuestros héroes religiosos. Este reconocimiento será breve y no es mi intención hacer una revisión exhaustiva de los religiosos y sacerdotes involucrados. Creo que es un buen ejercicio que quien lee estas letras deje un comentario completando la información que falta.
La evangelización de la Nueva España corrió a cargo de las queridas órdenes mendicantes, por encargo de Hernán Cortés y SS el Papa León X de feliz memoria. Su labor no se detuvo en la evangelización, y la celebración de Santas Misas, sino que educaron a la población, y fundaron hospitales, escuelas, conventos, etc.
El hondo compromiso de las órdenes mendicantes con la justicia les convirtió en defensores de las tierras y derechos de los indígenas. Un botón de muestra es fray Francisco de Vitoria OP, quien da nombre a una organización de derechos humanos activa en el Distrito Federal. Como se puede imaginar, estas ideas fueron contrarias a los intereses de la Corona Española y del Virrey en México, por lo que las ordenes mendicantes estuvieron a punto de ser expulsadas del país. Fue el Papa Sixto V quien concilio ambas partes. Los que no se salvaron fueron los grandes educadores, los jesuitas. Con su expulsión en 1767 se desplomó el sistema educativo mexicano.
Fue la Santísima Virgen María, madre de Dios quien mejor contribuyó a la evangelización de México, mediante sus apariciones y la milagrosa imagen que nos dejó en 1531. Desde entonces, parte de la identidad de los mexicanos está ligada a Dios mediante nuestra señora de Guadalupe.
La Iglesia Católica acumuló poder económico gracias a los diezmos, con lo que aumentaron sus propiedades y edificaciones, pero fueron desamortizados en 1856 con Benito Juárez. Desde entonces, las ideas anticatólicas se han difundido en nuestra cultura. Quiero pensar en que los héroes que nos dieron patria, nos dieron un ejemplo de responsabilidad social, y de justicia que debemos imitar. Pero en el ámbito espiritual, tenemos héroes que nos dieron algo todavía más importante, una patria celestial. De ambos lados aprendemos que creer en México tiene un significado claro. El compromiso social por la justicia es de todos los fieles.









