Entre estos adalides de reorganizar el blog, dediqué un tiempo a buscar imágenes en internet, pues soy un convencido total de la efectividad catequética de una buena imagen, al menos a mi me sirven mucho; por eso también lamento que la corriente de lo abstracto se haya apoderado del arte sacro de la Iglesia, y si no es el abstracto lo que impera, entonces es una especia de iconoclastía modernista.
Y no es de extrañar, el arte sacro actual predominante refleja un vacío terrible de vida espiritual comunitaria o incluso personal. El ánimo de muchos artistas, ya pintores, vitralistas e incluso arquitectos los avienta al vacío de “reinterpretar” las representaciones de la fe pero con frecuencia al límite de lo absurdo.

Iglesia de Jesús el Buen Pastor en Monterrey
Cristos y santos representados como figuras extraterrestres, que si bien se quieren fundamentar en la certeza de que el cometido de la imagen es llevar al observador más allá de la representación material, terminan llevándolas al límite de lo incomprensible.
Conciente o inconcientemente, el arte sacro siempre reflejará la vivencia espiritual del artista y es ahí donde se puede encontrar el problema, pues ¿acaso el artista tuvo un encuentro con un Jesús alien? ¿o porqué han perdido este Jesús o estos santos su figura corpórea? ¿será producto de una vida espiritual que idealiza solo los valores abstractos?¿ Cómo puede existir una humanidad sin rasgos humanos? Probablemente estos artistas no crean sus obras desde la Iglesia para la Iglesia sino desde si mismos para la Iglesia… vanidad de vanidades.

Si se pueden hacer bien las cosas: Iglesia de San Luis Gonzaga en Monterrey
No son capaces de retomar elementos del arte sacro que atesora la Iglesia, eso humillaría el ego.



