El camino a la santidad del Papa Pío XII avanzó un paso más con el reconocimiento de sus “virtudes heroicas”.Ciudad del Vaticano, (Notimex).- El camino a la santidad del Papa Pío XII avanzó un paso más con el reconocimiento de sus “virtudes heroicas”, pese a la pública oposición de grupos judíos que lo acusan de haber guardado silencio ante el Holocausto.
La sala de prensa del Vaticano informó que Benedicto XVI puso la firma al decreto mediante el cual el pontífice, cuyo nombre de bautismo fue Eugenio Pacelli, recibió el título de “venerable siervo de Dios”.
Nacido en Roma el 2 de marzo de 1876 y muerto en Castelgadonlfo, a las afueras de la capital italiana, el 9 de octubre de 1958, Pío XII guió los destinos de la Iglesia entre 1939 y el año de su fallecimiento.
Como líder católico le tocó los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial, la invasión alemana de Roma y la persecución a los judíos de parte del régimen nacionalsocialista de Adolfo Hitler.
Aunque en un principio, al finalizar la guerra, líderes hebreos –entre ellos la primer ministra israelí Golda Meir- reconocieron y agradecieron su intervención para salvar de la muerte a muchos judíos, en años posteriores este juicio positivo cambió.
Sobre todo a partir de 1963 tras el estreno de la obra de teatro “El vicario”, de Rolf Hochhuth, en la cual se imputó a Pío XII demasiada prudencia y falta de valentía para expresar una clara oposición al Holocausto.
En varias ocasiones, a lo largo de los últimos años, representantes sionistas han exigido al Vaticano frenar el proceso de canonización de Eugenio Pacelli.
La sede católica, a su vez, defiende las acciones de Pío XII al sostener que trabajó reservadamente por prudencia política, pero -al mismo tiempo- fue responsable de numerosas acciones para salvar la vida a miles de perseguidos.
Asimismo Benedicto XVI firmó este día otros decretos para reconocer “virtudes heroicas”, “martirio” o “milagros” atribuidos a diversos católicos que se encuentran en camino a la santidad.
El pontífice aprobó el martirio de Jerzy Popieluszko, el sacerdote polaco capellán del movimiento sindical “Solidaridad”, que fue asesinado el 20 de octubre de 1984 en Wloclawek tras haber sido secuestrado por agentes del régimen comunista.
Popieluszko, amigo personal de Juan Pablo II, será declarado beato porque se certificó que su muerte se debió a un “odio a la fe” y, por ello, no se requerirá un “milagro” para beatificarlo.
Además accederán a la beatificación por haber sido reconocidos sus “milagros”, entre otros, Andrés Bessette, religioso de la Congregación de la Santa Cruz nacido en Saint-Grégoire d”Iberville (Canadá) el 9 de agosto de 1845 muerto en Montreal el 6 de enero de 1937.
Así como Jesús Tous y Soler (1811-1871), sacerdote español fundador de la congregación de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor y Leopoldo de Alpandeire Sánchez Márquez (1866-1956), laico español.
Además de Emanuel Lozano Garrido, (a) Lolo, un laico español que falleció en 1971, joven de Acción Católica, periodista y escritor, en silla de ruedas durante más de 25 años.
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