A los Presbíteros, Diáconos, Seminaristas, Religiosos, Religiosas y Laicos.
Apreciables hermanos en el Señor:
Os saludo en el Señor Jesucristo, dador y dueño de la vida.
En el conocimiento del grado de alerta en el que se encuentra la epidemia de la Influenza Porcina en nuestro país y en el mundo, y en conformidad con la interpretación de la bondad de las leyes en las actuales disposiciones sanitarias, con un profundo dolor tanto por los acontecimientos que nos aquejan como por el lugar que tiene la Sagrada Eucaristía en nuestra vida, consideramos lo siguiente:
1. En este momento conforme al principio del bien común que debe privar en nuestra vida cristiana se suspenden las celebraciones de la Santa Misa, así como las celebraciones de piedad comunitarias a partir del día 1 de mayo del presente (Se incluyen la celebración de Bautizos, Confirmaciones, Primeras Comuniones, XV Años, Graduaciones y Aniversarios).
2. Esta determinación exonera a los fieles cristianos de la obligación de participar en la Eucaristía dominical, por lo que les invito a aprovechar la Misa que celebro cada semana en la Santa Iglesia Catedral, que en esta ocasión se celebrará sin asistencia del pueblo, y que se retransmite a las 12 del mediodía, en el entendido de que no es la forma ordinaria de participar en la liturgia cristiana.
3. Otra opción adecuada es que mientras que se supera esta contingencia sanitaria se tenga un acercamiento a la Palabra de Dios en el texto de la Sagrada Escritura, o sirviéndose de los distintos misales u hojas dominicales parroquiales para efectuar un momento de oración en familia.
4. En el caso de la celebración del matrimonio les pedimos a los novios que acudan a dialogar con el respectivo párroco quien recibirá indicaciones puntuales.
5. Los templos permanecerán abiertos durante sus horarios ordinarios, para permitir a quien así lo considere un momento de oración particular.
6. En el caso de las celebraciones exequiales y atención a los enfermos les solicitamos a los presbíteros que los atiendan en la caridad pastoral, considerando las medidas precautorias que se nos han dado de parte del Sector Salud.
7. Los sacerdotes en atención al don recibido y al precepto canónico deberán celebrar la Sagrada Eucaristía “pro populo” en privado para encomendar en el altar del Señor esta necesidad de nuestra sociedad.
8. Según las disposiciones de la Secretaría de Salud, en todas las oficinas eclesiásticas se suspenden las labores administrativas y de atención a los fieles cristianos, las cuales reiniciarán sus funciones hasta el 6 de mayo.
Todo lo anterior queda sujeto a que, en los días posteriores a la fecha del presente comunicado, hubiera alguna indicación federal distinta, clara y directa, sobre el asunto.
Encomendamos con especial devoción a la Virgen Santísima del Roble, en el cuadragésimo quinto aniversario de su coronación, la custodia de nuestra arquidiócesis.
Prot. No.186/2009.
+ J. Francisco Card. Robles Ortega
Arzobispo de Monterrey
Pbro. Alfonso G. Miranda Guardiola
Secretario – Canciller




5 comentarios hasta ahora
Deja una respuesta