Hoy se celebra el segundo aniversario del Instituto del Buen Pastor, cuyo superior en América Latina es el Rvo. Padre Rafael Navas a quien tenemos en alta estima y aprecio. Desde México nuestras más sinceras felicitaciones, seguimos pidiendo a Dios para que la siembra del Instituto rinda frutos abundantes.
A continuación el texto que el P. Laguérie, Superior General del Instituto del Buen Pastor ha publicado en su blog el día de hoy.
Son numerosos, como usted, quienes me solicitan noticias de nuestro Instituto. Tomo ocasión de nuestro aniversario para satisfacer una brizna esta curiosidad legítima. Este lunes, 8 de septiembre, hace ya dos años, dos años pequeños y cortos, que el papa Benedicto XVI erigió el Instituto del Buen Pastor. Lo somos grado, como desde el principio y hasta mucho más, de esta decisión magnífica y tratamos de mostrarnos dignos de la confianza tan manifestada.
¡Que del camino recorrido después! El Instituto ha pasado de cinco sacerdotes a 18, pronto 22 con las ordenaciones del pasado 11 de octubre, sin duda a 24 en primavera de 2009. Sin contar algunos otros que, sin estar allí incardinados, trabajaran a sus costados. Semejantemente ha pasado de cero seminaristas a 30 hoy, repartidos sobre nuestros dos seminarios de Courtalain para la Filosofía y Roma para la Teología.
Este segundo aniversario será marcado por la constitución de un propedéutico para la vida religiosa femenina ya que 4 postulantes llegan este mismo día. Además de San Eloi, nuestra parroquia personal y casa matriz, del Centro Saint-Paul y de la capilla del buen Jesús en Marsella, “abrimos” dos trincheras parroquiales, en la iglesia de Courtalain y en la de Rolleboise. Tenemos dos escuelas, San Benito en Fontenay, simple primaria y un bello colegio en Burdeos. Nuestras dos implantaciones americanas, Santiago en Chile y Bogotá en Colombia, funcionan perfectamente. Otro nmero de proyectos está en curso, que la prudencia me prohibe precisar. Es más bien oraciones que hacen falta allí …
¡Por lo demás que en menos de dos años, es un muy bello preámbulo de lo que el Señor ha permitido y que sea como fuere sea alabado y bendito!
A este respecto, no hay que comparar los incomparables, si usted gusta. Algunos se asombran (o más bien fingen de asombrarse, porque un fracaso del Buen Pastor los regocijaría profundamente) de lo que las “aberturas ” sobre nuevos ministerios apenas se multiplican. Respondo que es normal, y hasta deseable por el instante. Que los obispos, franceses en particular, no se atropellan para abrirnos puertas es seguro. Que el uno o el otro, por razones desconocidas, se niegue a inscribirnos en la caridad del que preside (según la fórmula maravillosa de San Irenéo que habla del Papa) permanece un misterio. En cambio, que un Instituto que no ha pasado más de dos años de existencia no haya multiplicado los enclaves es perfectamente normal y lo mismo, decía deseable. Conviene primero sentar la formación, seminaristas y jóvenes sacerdotes también, antes de enviarlos un poco imprudentemente por todas partes, sin asesoría ni experiencia. Cuando uno sueña con la suma de oraciones, de sacrificio, de tiempo y… de dinero recibido sobre la generosidad fieles, que representa un joven sacerdote, el deber de los superiores es gravísimo a este respecto.
Recuerde solamente que la Fraternidad de San Pedro tiene 20 años de existencia.
Recuerde también que la Fraternidad San Pio X tiene 38 años de existencia.
Conozco bastante bien a esta última, figúrese. A pesar del prestigio incomparable de su fundador y su mérito que resplandece en 1972, cuando su obra tiene justamente dos años, que consiste en el seminario de Ecône (una cuarentena de seminarista entonces) y la casa de Suresnes con el solo abad Cottard. Es sólo con las ordenaciones del 1976 al 1979 que el prelado podrá comenzar a dispersarse. En Francia primero y a los precios de dificultades y de pruebas considerables.
Cuando decido mandar llamar al abad Perrel desde Brasil, preservo al Instituto.Nosotros habíamos ido con un fin preciso: las vocaciones sacerdotales numerosas que se dibujaban allí. Efectivamente tenemos en Courtalain una pequeña decena de buenas vocaciones venidas por este canal. Deo gratias. Pero cuando el profesor Fedelli, jefe del grupo Montfort, veterano del muy anticlerical T.F.P. decide (y consigue) de apartar todas estas vocaciones potenciales porque pensamos evidentemente que pertenece al clero formar al clero, y que fija entonces notoriamente su intención de « infiltrar » al I.B.P. por medio de estos candidatos, la fuente se agota, incluso se envena, y nuestra presencia allí no tiene ningún sentido. Necesitamos demasiado a nuestro abad Perrel valiente y todos nosotros lo apreciamos demasiado para dejarlo solo contra todos, sin tejado ni cobertizo, a una misión imposible.
¡Es pues por unos años qué nuestro Instituto está en fundación! Su misión primordial no es abrir por todas partes, en seguida y a cualquier precio. Él está en la formación de los clérigos y en el testimonio propio de nuestro Instituto concerniente a la doctrina y a la liturgia. Una revista sólida y teológica pronto saldrá a la luz y llevará estos debates de la continuidad que el Papa lanza desde su Autoridad Soberana. El Instituto es también el crisol de la acogida: la suerte que nos será hecha en los años próximos descuelga el futuro de la unidad de la Iglesia Que se lo quiera o no, es del trato que la reconciliación se efectuará o no, que es hasta deseable o no. No divago, mido mis declaraciones. En ambos lados, uno se complace en la crisis. ¿Nuestra diferencia? ¡Queremos salir de eso!
Los años que vienen serán decisivos; todavía no podremos confiarles más y más parroquias suplementarias a estos sacerdotes que tienen ya 20 o 30. Los sacerdotes diocesanos, formados en las diócesis, van a hacerse minoritarios (ya es así muy a menudo) y en relación con los institutos, toda tendencia se confunde. Habrá forzosamente una recomposición del clero, de formaciones, de afectaciones, de elección. Tratemos simplemente de estar al pie de la obra para estos tiempos ineluctables, a la cualidad más que la cantidad, al «sustinere» más que al « aggredi», a la fidelidad activa más que la satisfacción pasiva. Que estos años de labranzas y de semillas no nos sean reprochados cuándo venga la hora de la cosecha.




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