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24
Ago

Extra Ecclesiam Nulla Salus (II): Denzinger 3866

   Escrito por: Felipe en Espiritualidad, Tradicionalismo

Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta al Arzobispo de Boston

LA SUPREMA SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO

De la Oficina central del Santo Oficio

8 de agosto de 1949

Protocolo Número 122/49.

Su Excelencia:

Esta Suprema Sagrada Congregación ha seguido muy atentamente el asenso y el curso de la grave controversia promovida por ciertos asociados “de Sn. Benedict Center” y del “Colegio de Boston” en cuanto a la interpretación de aquel axioma: “Fuera de la Iglesia no hay salvación.”

Después haber examinado todos los documentos que son necesarios o útiles en esta materia, entre ellos información de su Cancillería, así como peticiones e informes en cual los asociados de “Sn. Benedict Center” explican sus opiniones y quejas y también muchos otros documentos pertinentes a la controversia, oficialmente coleccionada, esta misma Congregación Sagrada está convencida que la controversia desafortunada provino de el hecho que el axioma: “fuera de la Iglesia no hay salvación,” no fue correctamente entendida y sopesada y que la misma controversia se hizo más amarga por la perturbación seria a la disciplina que proviene del hecho que algunos socios de las instituciones arriba mencionadas han rechazado la reverencia y obediencia a autoridades legítimas.

En consecuencia, los Eminentísimos y Reverendísimos Cardenales de esta Congregación Suprema, en una sesión plenaria, sostenida el miércoles, 27 de julio de 1949, decretaron y el Augusto Pontífice en una audiencia el siguiente el jueves, 28 de julio de 1949, se dignó dar su aprobación, a que las explicaciones siguientes pertinentes a la doctrina, y también que las invitaciones y las exhortaciones relevantes para disciplinar sean dadas:

Estamos obligados por divina y Católica fe a creer todas aquellas cosas que están contenidas en la palabra de Dios, sea Escritura o Tradición y que son propuestas por la Iglesia para ser creídas como divinamente reveladas, no sólo por el juicio solemne sino también por el oficio de enseñanza ordinaria y universal (Denzinger, n. 1792). Ahora, entre aquellas cosas que la Iglesia siempre predicaba y nunca dejará de predicar está contenida también la declaración infalible por la cual nos enseña que no hay salvación fuera de la Iglesia.

Sin embargo, este dogma debe ser entendido en aquel sentido en el cual la Iglesia misma lo entiende. Puesto que no era a juicios privados que Nuestro Salvador dio para explicación aquellas cosas que están contenidas en el depósito de la fe, sino a la autoridad magisterial de la Iglesia. Ahora, en primer lugar, la Iglesia enseña que en esta materia hay cuestiones del más estricto mandamiento de Jesucristo. Ya que Él explícitamente impuso en Sus apóstoles la tarea de enseñar a todas las naciones observar todas las cosas quel Él mismo había mandado (Mate., 28:19-20).

Ahora, entre los mandamientos de Cristo, aquel no ocupa el último lugar lugar, por el cual se se nos ordena ser incorporados por el Bautismo en el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia, y permanecer unidos a Cristo y a Su Vicario, por quien Él mismo en una manera visible gobierna la Iglesia en la tierra.

Por lo tanto, nadie será salvado cuando, no obstante sabiendo que la Iglesia ha sido divinamente establecido por Cristo, rechaza someterse a la Iglesia o retira la obediencia al Pontífice romano, el Vicario de Cristo en la tierra. No sólo el Salvador mandó que todas las naciones debieran entrar en la Iglesia, sino también decretaró a la Iglesia un medio de salvación, sin la cual nadie puede entrar en el reino de la gloria eterna.

En Su piedad infinita Dios ha deseado que los efectos, que uno necesita para ser salvado, de aquellas ayudas a la salvación que son dirigidas hacia el final del hombre, no por necesidad intrínseca, sino sólo por la institución divina, también pueden ser obtenidos en ciertas circunstancias cuando aquellas ayudas son empleadas sólo en deseo y aspiración. Esto lo vemos claramente declarado en el Sagrado Concilio de Trento, tanto en la referencia al Sacramento de Regeneración como en la referencia al Sacramento de Penitencia (Denzinger, nn. 797, ~o7).

Lo mismo en su propio grado debe ser afirmado de la Iglesia, en cuanto ella es la ayuda general para la salvación. Por lo tanto, para que uno pueda obtener la salvación eterna, no siempre es requerido que sea de hecho incorporado en la Iglesia como un miembro, pero es necesario que al menos esté unido por deseo y aspiración.

Sin embargo, este deseo no siempre tiene que ser explícito, como está en los catucúmenos; más cuando la persona está envuelta en ignorancia invensible, Dios acepta también un deseo implícito, llamado así porque está incluido en aquella buena disposición del alma por la cual una persona desea ser conforme a la voluntad de Dios.

Estas cosas están claramente enseñadas en aquella carta dogmática que fue publicada por el Soberano Pontífice, Papa Pio XII, el 29 de junio de 1943, “En el Cuerpo Místico de Jesucristo” (AAS, volumen 35, un . ’943, p. i93ff.). Ya que en esta carta el Soberano Pontífice claramente distingue entre aquellos que en efecto están incorporados en la Iglesia como miembros y aquellos que están unidos a la Iglesia sólo por el deseo.

Hablando de los miembros de los cuales el Cuerpo Místico está formado aquí en la tierra, el mismo Augusto Pontífice dice: “en efecto sólo deben ser incluidos como miembros de la Iglesia quiénes han sido bautizados y profesan la fe verdadera, y quiénes no han sido tan desafortunados para separarse de la unidad del Cuerpo, o sido excluidos por autoridades legítimas para faltas graves cometidas.”

Hacia el final de esta misma Carta Encíclica, cuando más afectivamente invita a la unidad a aquellos que no pertenecen al cuerpo de la Iglesia Católica,  menciona a quienes “están relacionados con el Cuerpo Místico del Redentor por cierto inconsciente deseo y aspitación” a quienes de ningún modo excluye de la salvación eterna sino en la otra mano declara que están en una condición “en la cual ellos no pueden estar seguros su salvación” ya que “todavía permanecen privados de aquellos muchos dones y socorros celestiales que sólo pueden disfrutar en la Iglesia Católica” AAS, loc. cit., 243).

Con estas palabras sabias él reprueba tanto a aquellos que excluyen la salvación eterna unida a la Iglesia sólo por el deseo implícito, como a aquellos que falsamente afirman que los hombres son salvados igualmente bien en cada religión (cf. Papa Pio IX, Alocución “Singulari quadam,” en Denzinger, nn. 1641, sigs. También Papa Pio IX en la Carta Encíclica Quanto conficiamur moerore” en Denzinger, n. 1677).

Pero no se debe pensar que cualquier clase del deseo de entrar en la Iglesia basta para que aquel puede ser salvado. Es necesario que el deseo por el cual está relacionado con la Iglesia sea animado por la caridad perfecta. Tampoco puede un implícito deseo producir su efecto, a menos que la persona tenga una fe sobrenatural: “Ya que él que viene a Dios debe creer que Dios existe y recompensa a aquellos que le buscan” (Hebreos 11:6). El Concilio de Trento declara que (Sesión VI, capítulo 8): la Fe es el principio de salvación del hombre,  fundación y raíz de toda justificación, sin la cual es imposible complacer a Dios y llegar a participar de la suerte de hijos suyos” (Denzinger, n. 80l).

Por lo que ha sido dicho es evidente que aquellas cosas que son propuestas en la revista “Desde los Tejados,” fascículo 3, como la genuina enseñanza de la Iglesia Católica estan lejanas de ser tales y son muy dañinas tanto a aquellos dentro de la Iglesia como aquellos fuera.

A partir de esas declaraciones que pertenecesn a la doctrina, le siguen ciertas conclusiones que corresponden a la disciplica y conducta, y que no pueden ser desconocidas a aquellos que enérgicamente defienden la necesidad por la cual todos están obligados a pertenecer a la Iglesia verdadera y a someterse a la autoridad del Pontífice Romano y de los Obispos “que el Espíritu Santo ha colocado… para gobernar la Iglesia” (Actos, 20:28).

De ahí que uno no pueda entender como el “Sn. Benedict Center” pueda consecuentemente decirse ser una escuela Católica y desear ser considerado tal, y aún no conformarse a las prescripciones de Canones 1381 y 1382 del Código del Derecho Canónico, y seguir existiendo como una fuente de discordia y rebelión contra autoridades eclesiásticas y como una fuente de la perturbación de muchas conciencias.

Además, está más allá del entendimiento, cómo un miembro de un instituto religioso, a saber el Padre Feeney, se presenta como “un Defensor de la fe,” y al mismo tiempo no vacila en atacar la instrucción catequética propuesta por las autoridades legales, y ni tan siquiera ha temido incurrir en las graves sanciones advertidas por los canones sagrados debido a sus serias violaciones de sus deberes como religioso, sacerdote y miembro ordinario de la Iglesia.

Finalmente, no debe ser de ningún modo tolerado que ciertos Católicos reclamen para ellos el derecho de publicar una revista, para la difusión de doctrinas teológicas, sin el permiso de las Autoridades competentes de Iglesia; llamado “Imprimatur”, que está prescrita por los cánones sagrados.

Por lo tanto, permitan que aquellos que en grave peligro están enfilados contra la Iglesia, tengan seriamente en mente que después de que “Roma ha hablado”  no pueden tener excusas, incluso por motivos de buena fe. Ciertamente su obligación y deber de obediencia hacia la Iglesia son mucho más graves que el  de aquellos que aún están relacionados con la Iglesia “sólo por un deseo inconsciente.” Permítaseles darse cuenta que ellos son hijos de la Iglesia, amorosamente alimentados por ellos con la leche de la doctrina y los sacramentos, y de ahí, habiendo oído la voz clara de su Madre, no pueden ser disculpados por la ignorancia culpable, y por lo tanto a ellos les aplica sin ninguna restricción aquel principio: la sumisión a la Iglesia Católica y al Pontífice Soberano es requerida como necesaria para la salvación.

En el envío de esta carta, declaro mi estima profunda, y permanezco devoto a su Excelencia, Cardenal Marchetti-Selvaggiani

A. Ottaviani Asesor

A Su Excelencia

Reverendísimo Richard James Cushing

Arzobispo de Boston


Traducción libre de Creer en México basada en el texto en Inglés, solo con fines de argumentación al tema Extra Ecclesiam Nulla Salus.

Este artículo fue publicado el Domingo 24 de Agosto del 2008 a las 12:34 pm; categorizado en: Espiritualidad, Tradicionalismo. Puedes dejar una respuesta después del último comentario. También puedes seguir las respuestas por medio de RSS 2.0 o bien por correo electrónico escribiendo tus datos y marcando la casilla al final de esta página.

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  1. Extra Ecclesiam Nulla Salus

7 comentarios hasta ahora

Octavio Ferrer
 1 

Sólo concluyendo la impresión recibida de lo anterior, me considero bastante anti-ecuménico.
También aclaro que sí concuerdo en la falsedad de la iglesia anglicana y la traición de la iglesia católica ortodoxa (por decirlo en pocas palabras).

Dice aqui “Por lo tanto, nadie será salvado cuando, no obstante sabiendo que la Iglesia ha sido divinamente establecido por Cristo, rechaza someterse a la Iglesia o retira la obediencia al Pontífice romano, el Vicario de Cristo en la tierra.” Creo que esa es la delgada linea que yo trato de puntualizar y que has hecho en aclarar. Si recuerdas el artículo anterior la afirmación era que sólo siendo católico o catecúmeno había salvación; sin embargo, en el comentario te viste en la necesidad de afirmar que el musulmán pudo bien haberse salvado ["si el musulman ere un total ignorante en cuanto a Cristo y su Iglesia, no necesariamente se condenó."]. A eso justo me refiero, el musulmán bien pudo haberse salvado y el musulmán murió mulsulmán. (Sin embargo, si se salvó es porque hay Iglesia Católica Romana como medio de salvación para la humanidad, porque hay Jesús). Creo que así, diciendo que lo que tú mismo has dicho es lo que yo quería decir, queda todo claro.

También retomo algo anterior que has dicho ["¿Qué es esto? ¿Si, pero no, pero si?"] Después de todo ¿No es Cristo mismo en signo de contradicción? Yo no he sido contradictorio es el signo que has visto.
Hablo de religión como algo que puede percibirse como un apego, igual que las familias, las razas y las costumbres. Aparentemente es comentario como el de masón hipócrita y maldecido (porque claro conozco bien las trampas masónicas), y sin embargo se observa que no es masón pues defiendo la iglesia de roma. Pues digo que la religión católica romana provee la salvación. Hablo de religión como algo que puede amarse más que a Dios, así como a un amigo, a un padre o a algún objeto ; hablo de la relgión, como medio de pecado. Incluso, utilizando la palabra que has dicho… ¿sería correcto amar la Fe más que a Dios? (obvio no) No hay contradicción; Fe y Dios no son lo mismo como objeto de amor. Es Dios quien ama la Fe, no el hombre; el hombre porsí mismo, como sólo sabe pecar, sólo puede tener apego a ella (así… un supuesto amor).. es por Dios que el hombre puede dar amor a la Fe. Todo esto lo digo en referencia a la contradicción, y en afirmación a un supuesto amor a Dios a través de las enseñanzas, que es más un “amor” a las enseñanzas a través de Dios.
En cuando al comentario hippie, creo que vale la pena retomar el problema que hay en él “amor y paz” dicen, y no es un “amor y paz” sin religión, sino un “amor y paz” si Dios… Entonces sin Dios no hay amor y si Dios no hay paz. El amor hippie es un amor propio -soberbia- disfrazado de supuesto respeto y amor al prógimo. La paz hippie es la negación de Aquél que diga lo que es correcto; si no hay Dios, no hay reglas, si no hay reglas, no hay de qué preocuparse; si es así, yo tengo paz – Es la paz humana falaz que no es más que el hundimiento en la ignorancia de Dios.
La paz masónica es lo mismo y el amor masónico es “mi capacidad humana para hacerme Dios mismo y así ayudar al mundo”… el amor masónico es una muy elevada autoestima que se disfraza de interés por salvar al mundo de la ignorancia de la ciencia, con el sólo proósito de poner a la ciencia como Dios y manipularla para negarLo con ella… una ciencia que paradójicamente incluye magia y satanismo.
Me causó gracia realmente… los liberales me toman por conservador insoportable y tú me has percibido peor que liberal.
Debido a que finalmente tocamos el punto de concordancia en el que has dicho que “el musulmán no necesariamente se condenó”, creo que tenemos una perspeción bastante unitaria de este documento y pues me retiro de estos lares mi amado Alanis. Gracias por tu tiempo.

En cuando a lo que dices Martha… ¿sabes? El evangelio es que Reino de los cielos ya esta aqui, entre nosotros, Jesús lo trajo para que se borre toda mancha y nos reincorporemos al Edén, donde las mujeres no tienen dolores de parto ni los hombres trabajan la tierra sin descanso… “para que pudieramos servirle con santidad y justicia todos nuestros días”… y no se puede tener ni la mínima esperanza de entrar en este reino si no es a través de la iglesia católica.
La interpretación en este caso no es la del “cielo vs infierno” (es el punto del dogma, la salvación, no el “edén”), sino la del Reino de Dios en la tierra – el Hagase tu voluntad aqui.
Suena bien lo del “Catencismo de Trento” me gusta mucho; sin embargo, un liberal te dirá “Pero nos dejó el Espíritu Santo para que renovemos la iglesia”… Bueno, de todo esto ya ni hablar.
Creo que todo lo demás ya está en su punto central hablado y aclarado. Aseguro que por lo que ahora respecta no he manifestado contrario a ello.
También me despido calurosamente de ti Martha. Dios nos bendiga. Hasta la próxima.

Agosto 30 2008 a las 11:48 am
Martha
 2 

Te digo, Octavio, que no comprendo lo que tratas de decirme.

El Reino de Dios en la tierra es la iglesia Católica.

¿Eden? ¿donde las mujeres no tienen dolores de parto…..??

En este mundo, incluso siendo miembros del Reino de Dios, eso no nos exime de los dolores del parto.

En referencia a: “Espíritu Santo para que renovemos la iglesia”

No importa que diga un liberal. Son los protestantes que se reforman y se renuevan; los católicos restauran. Por eso, para nosotros, los católicos, nunca habrá ninguna nueva doctrina ni cambio en su significado.

Dios te bendiga, Octavio. :-)

Agosto 30 2008 a las 9:16 pm
Octavio Ferrer G
 3 

¿Será realmente que no importa lo que un liberal católico diga de nuestra propia iglesia? ¿Qué tanto no importará si tienen incluso permiso en la misma iglesia para decirlo? ¿Sabes qué es la ICCRS? (te dejo un link
http://www.mscperu.org/biblioteca/1movimientos/carismat_recono.htm) Como le leí decir a un católico ortodoxo cuando justamente se quejaba de la RC: importan mucho estas cosas cuando se trata de alguien que sí es miembro de nuestra iglesia.
El concepto de renovación es católico y el negarlo es negar al vaticano y juzgarlo es ser hijo del demonio. Porque sólo Dios juzga y sólo un soberbio niega por convicción propia una autoridad impuesta.
De este modo, pese a que estoy en contra de los modos de la RCP, no estoy en contra del concepto general y amplio de Renovación; tenemos una oración muy antigua en la iglesia que dice: “Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor, envía tu Espiritu y todo será creado y RENOVARÁS la faz de la Tierra”. Así que no es protestante el concepto, lo protestante es el modo de ellos para imponerle a Dios que traiga la renovación.
Personalmente, la palabra restauración la empleaba precisamente para el Eden, que sólo será cuando se cumpla un mandamiento muy dejado de lado “sean santos como su Padre celestial es santo” (Sólo así será VIVO el Reino de Dios y no sólo el Reino bajo el entendimiento del Cuerpo de Cristo).
Hablame de una mujer que sea santa como su Padre celestial es santo y me terminarás contando de una mujer que no tiene dolores de parto (para no ir lejos, nuestra misma Madre es sabida por no haber tenido dolores de parto, me parece que eso está en el protoevangelio según Santiago). Te lo pongo facil… Si Jesús vino a ser propiciación por el pecado original que nos sacó del Edén (y todos los demás pecados posteriores) ¿qué te imaginas que nos ha detenido de volver a vivir en el mismo? Simple y sencillamente el hombre se ha negado a morir en la cruz por amor a Dios. Jesús nos cristificó como iglesia; sin embargo, “el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mi”. Existe la entrada al Reino de Dios por la misericordia del sacrificio de Cristo y sólo a través de la Iglesia, pero estar afiliado y ser parte del Cuerpo de Cristo no nos garantiza que estemos haciendo Vida el Reino de Dios, sólo garantiza que conformamos dicho Reino, que dicho Reino existe y yace sólo en nosotros y sólo nosotros podemos hacerlo vida.

Precisamente yo hacía referencia a que Reino de Dios en la cita es el Reino que se hace vida en la tierra y es por ello que no tiene conexión con el dogma del que hablábamos. El dogma tiene que ver con la esencia de la salvación, no con la afiliación a la iglesia católica. (Un católico podrá estar bautizado, por tanto afiliado, pero no por eso está salvado)…. [Aunque bueno, este articulo lo explica más profundamente] Obvio, también existe el concepto del Reino de Dios entendido como el Reino después de la muerte terrenal, pero la frase que habías citado no parece hacer referencia a ese Reino de salvación del cual se comenta en el dogma, sino al Reino en vida terrenal.

Me regresé para contestarte porque me pareció que había dejado todo esto volando contigo y no me había tomado tiempo de dar respuesta larga y tendida a lo que yo había mencionado. No sé si quede algo pendiente en mi plática contigo, tal vez surja algo nuevo, de cualquier modo, tampoco creo que sea propicio hablar de todo esto; después de todo, se presta a infinidad de interpretaciones y podrás decirme que estoy negando que la iglesia católica es el Reino de Dios (lo cual no estoy haciendo)… También por alguna parte podrá parecer que ataco a la iglesia (pero tampoco lo hago), o podrá parecer que incluso te estoy atacando (pero creo que no hago todo esto para defenderme ni para demeritarte). Aunque admito que sí declaré que eran incorrectos de tu parte los comentarios sobre el joven liberal y sobre la renovación (y eso que la gente me da por enemigo de lo liberal) y busqué declarar el por qué los declaro incorrectos. Sin embargo, el amor que depositaste en ello lo desconozco y sólo Dios puede examinarlo.
Aqui Octavio se despide de nuevo de ti Martha, esta vez sin cierre ni conclusión final. Dios nos bendiga.

Septiembre 1 2008 a las 2:32 am
Martha
 4 

Octavio,

Primero, la ” Renovación Carismática Católica” tiene sus orígenes en el pentecostalism de los estados unidos.

Referiente a Ns. Sra.: Por haber sido concebida sin pecado original, Nuestra señora no sufrió los dolores del parto Jamás tendrá otra mujer el mismo privilegio. ¡Nunca! Aunque sea una santa.

Me preguntas:
“¿qué te imaginas que nos ha detenido de volver a vivir en el mismo?” [Eden]

Te contesto: Los afectos del pecado original que tendremos hasta la muerte.

La oración a que te refieres habla de la renovación de la tierra, no de renovar la doctrina de la iglesia. La doctrina de la fe no se puede renovar, modificar o cambiar. Nota bien que Lutero llamó su movimientos una “reforma”. En la Sagrada Escritura, la palabra que se encuentra con frecuencia es la palabra “restaurar”.

Bendiciones, Octavio.

Septiembre 1 2008 a las 9:46 pm
Octavio Ferrer G
 5 

Jesús borró todo pecado. Eso incluye el pecado original. Encuento a los efectos; Dios también concedió libertad. Además tenemos varias oraciones, como la oración para librarnos de la maldición (intergeneracional)
Sí sé de la RCP. Eso no quita que debamos humillarnos al hecho de que Vaticano ha hablado. Aunque por mi, tomaría y hubiera tomado medidas drásticas contra la RCP, admito que por mí sólo sé pecar pues como dice el Salmo, pecador me concibió mi madre, y es así que confirmo que será Dios quien me usará como juzgue conveniente y útil ya sea que tenga que lidiar de nuevo con la RC y sus demonios o que deba estar lejos de ello. Confío en Él y no en mí.

Sobre la exclusividad de María, bueno sí, su parto fue único, después de todo ni siquiera hubo un “parto” según el protoevangelio según santiago; además, engendró a Dios. Pero en referencia a lo que he dicho, no es cosa de santidad es cosa de ir más allá de la santidad, y el Reino de Amor y Paz se puede consolidar en la tierra en tanto renunciemos al pecado y nos humillemos realmente a Dios (Hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo). Las maldiciones intergeneracionales son rotas por Dios y la renuncia a la conscupicencia es posible, así como a la liberación de la consecuencia de todo pecado. Sin embargo, no habaré aquí más de algo que no ha pasado aún y esperaré a que ese momento llegue para proclamarlo, bajo la esperanza de que confío en Dios pasará si nos crucificamos. Aunque es un hecho que, el Reino de los Cielos está entre nosotros, porque Jesús lo ha restaurado, lo ha vivido, lo ha proclamado.

No me gustó como interpretaste la oración; muy literal. No obstante, esta vez entendí lo que quisiste manifestar con la renovación de la doctrina y en ello concuerdo. Siempre que veamos esta doctrina desde lo que en su raíz es y no en sus añadiduras. De igual modo sigo diciendo que no se trata de defender la doctrina sino a Dios, porque, reitero, en esencia doctrina y Dios no son lo mismo. La doctrina proviene de Dios y además puede ser manipulada por el hombre para defender sus gustos y placeres, ideales y convicciones bajo el ideal de un dios que no es el mismo que el Verdadero. -El que ama, toma y entrega de Dios sin reservas-. Pese a lo anterior, si llegara a ser deseo de Dios renovar la docrina, ¿quiénes seríamos nosotros para juzgarlo? ¿diríamos que es contradictorio y que por eso no es Dios? ¿aseguraríamos que no es Dios y lo crucificaríamos de nuevo? Entonces no hemos aprendido nada en 2000 años de la posición que Dios ocupa y lo que nosotros somos.

Por último, sólo para reafirmar que la palabra “renovación” sigue siendo católica también te recuerdo aquella frase que reza: “Jesús hace nuevas todas las cosas”.

Septiembre 5 2008 a las 9:47 pm
Martha
 6 

Más preciso, Octavio, es el sacramento del bautismo que quita el pecado original. Sin embargo, sí se quedan los afectos del pecado original, cuales tendremos que soportar toda la vida. Ésta es una enseñanza que puedes encontrar en los catecismos. Estos efectos son: la concupiscencia, enfermedades, dolores, ignorancia, debilitado de voluntad y la muerte.

Cuando defendemos la doctrina católica, defendemos a Dios. Dios y su doctrina son inseparables porque es en la doctrina que tenemos nuestro conocimiento de Él y sabemos cómo llegar al cielo. Su doctrina es una manifestación de unos de sus atributos, Sabiduría, Verdad y Misericordia, manifestación que nos ha entregado por la Person de su Palabra, nuestro Señor Jesucristo. Esta doctrina, conocida como el depósito de la fe, se ha confiado a la iglesia católica, junto con la promesa que será preservada con toda pureza (sin cambio) hasta el fin del mundo. Una persona que cambia la revelación – doctrina – de Dios para adaptarsela a sus gustos, no es católico, sino es un protestante.

Te pregunto: Si Dios modificaría su doctrina, ¿cómo lo supieras tu? En la Sagrada Escritura, ya nos ha advertido que si un ángel baja del cielo con nuevas revelaciones, que no debemos escucharlo. También sabemos que la iglesia no tiene la autoridad de cambiar la doctrina.

Así pues, ¿cómo lo sabrías tu, Octavio, que Dios había cambiado sus doctrinas? ¿ Y cuál doctrina?
¿Cómo la cambió? ¿ A quién le dio esta nueva revelación? ¿Quién tendrá la autoridad de enseñar la nueva doctrina? ¿Qué será el castigo por no cumplir con la modificación ?

Pero te digo, que en realidad, Dios no puede renovar su doctrina. El cambio es una evidencia de mejoramiento o de una deterioracion. Dios no se puede mejorar puesto que Él ya es perfecto. Y por supuesto, no puede hacerse menos.

Dios puede cambiar a sus criaturas porque Él es
el dueño de su creación, pero nunca puede cambiar de opinion. Dios no puede contradecirse. Nunca.

“Nada jamás podra fallecer en las palabras de Cristo, ni cualquier cosa se le puede cambiar a la doctrina que recibió de Cristo la iglesia católica para guardar, proteger, y predicar.”

“Por lo tanto, es necesario recibir estos oráculos divinos integralmente, en el mismo sentido en cual se han mantenido, y todavía se están guardando por esta silla Romana de San Pedro. Madre y governadora de todas las iglesias, ella siempre ha mantenido entero e inviolado, y ha enseñado a los fieles, esa fe entregada por el Señor Jesucristo, exponiendo a todos los fieles el camino de salvación y la doctrina de una verdad incorrupta.”
– Pio IX

“Con el Padre de luz, no hay cambio ni sombra de la alteración. – Sagrada Escritura, San Diego 1:17

“Por lo que, tocante á lo de nuestra fe, si se nos revele a nosotros alguna cosa que sea nueva o diferente, no debemos darle en ninguna manera, nuestro consentimiento, incluso aunque tuviéramos evidencia que fue dicha por un ángel del cielo.”
– San Juan de la Cruz

“La religión verdadera ha sido siempre desde el principio, unica y será siempre igual.”
– San Augustin

Septiembre 8 2008 a las 10:31 am
Octavio Ferrer G
 7 

La concupiscencia, enfermedades, dolores, ignorancia, debilitado de voluntad y la muerte son consecuencias de los pecados… peno conteempla a alguien que ha renunciado a todo pecado y contemplarás la Misericordia de Dios… así mismo contemplarás para saber cuáles ha conservado en el alma y cuales ha transformado. La conscupicencia no es irremediable, decir que lo es, es decir que Dios pide imposibles completos… porque nos ha pedido ser santos como Él. Pero somos necios y queremos conservar la conscupicencia para escusarnos tras ella.
Les enfermedades y los dolores no están limitados a ser padecidos por uno, sino que tenemos la gracia divina de padecer harta la muerte en agonía por los otros.

No hay cambio de doctrinas… ni las ha habido desde el génesis, pero si preguntas a un judío, te afirmará que la doctrina cristiana es renovada. El problema es entender cuando realmente es un cambio y cuando se ha concedido un mayor entendimiento de Dios, y eso sólo es posible contemplando a Dios, no a los hombres.

Cierto es que la Iglesia no tiene la autoridad de cambiar la doctrina, pero si Dios juzgara conveniente.. ¿le reprocharías? ¿le dirías quue no puede hacer eso aunque sea lo mejor para todas las almas?… PERO ¿podrías tú jugar si es o no Amor? SI y ¿cómo sabríamos si ha cambiado algo aparentemente doctrinal? lo sabríamos todos porque Dios nos ha revelado La Verdad (Amor) en el alma, además de en vida con Cristo, y he aqui donde Dios puede redefinirlo todo.. hacer que todo, menos Él tenga algo relativo. Porque a los ojos del hombre todo es relativo en Dios, menos el Amor (Él mismo). De ahi que sabemos que hay motivos para romper el primer o tercer mandamiento de la SICAR.. y lo hacemos co autorización incluso da la misma SICAR sabiendo que no contravenimos a Dios.

Obseva además la cantidad da enseñanza de tu cita de San Augustin:
“La religión verdadera ha sido siempre desde el principio, unica y será siempre igual.”
El judaísmo es precatólico y poscatólico… y nosotros decimos que el judaísmo y el cristianismo son religiones… pero como religiones son y han sido distintas en innumerables sentidos.
Parcialmente, se puede entender que el judaísmo se redefinió en catolicismo, pero eso no modifica el hecho de que en heco no seen la misma religión según lo que nosotros entenderíamos por religión. Para no engendrar confosión con esto, aclararé que indudablemente la ICAR es la religión verdadera en este presente, pero eso no la exime de que en el futuro se pueda redefinir en una “religión” nueva como le pasó al judaísmo. Puede incluso que el mismo Vaticano se convierta en dos… y saber distinguir no necesariamente está en doctrina, mucho menos en sola scriptura, o en revelación, sino con discernimiento divino para reconocer a Dios, y más aún la humildad para saber que dicho discernimiento sólo proviene en gracia divina, no en lógica y razocinio humano que proviene del análisis teológico.

Porque, concerniente a
“Por lo que, tocante á lo de nuestra fe, si se nos revele a nosotros alguna cosa que sea nueva o diferente, no debemos darle en ninguna manera, nuestro consentimiento, incluso aunque tuviéramos evidencia que fue dicha por un ángel del cielo.”
lo dificil no está en la evidencia, sino en saber realmente cuando algo realmente es nuevo/diferente o está dicho desde el génesis pero no lo habíamos querido ver o no se nos había dado la gracia para contemplarlo.

Mayo 7 2009 a las 1:22 am

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