Discúlpenme si soy pesimista, pero ante las pistas de que la FSSPX responderá negativamente a las condiciones del Vaticano, me permitiré exponer aquí algunos comentarios que escribí dentro de un diálogo que mantenemos en una lista de correo con algunos amigos muy apreciados.
Muy apreciado amigo ……., creo que es de buen provecho compartir nuestras opiniones aunque no coincidamos. Agradezco enormemente el respeto con que lo has hecho y me anima a dar mi opinión a este asunto que tiene que ser tratado con caridad.
Volvamos sobre las condiciones impuestas por Roma:
1) El compromiso de una respuesta proporcionada a la generosidad del Papa.
2) El compromiso de evitar cualquier intervención pública que no respete a la persona del Santo Padre y que pudiera ser negativa para la caridad eclesial.
3) El compromiso de evitar alegar un magisterio superior al del Santo Padre y no proponer a la Fraternidad como opuesta a la Iglesia.
4) El compromiso de demostrar la voluntad para actuar francamente en plena caridad eclesial y respeto del Vicario de Cristo.
5) El compromiso de respetar la fecha - fijada al final de mes de junio - para responder positivamente. Esta será una condición requerida y necesaria como preparación inmediata a la adhesión para tener comunión plena.
¿Cuál sería la condición inaceptable?
1.- ¿Les parecería (a la fsspx) inaceptable dar una respuesta proporcional a la generosidad de S.S.?
2.- ¿No quieren evitar faltarle el respeto al Santo Padre? ¿Esto les parece modernista? ¿Debería la FSSPX tener el derecho de faltarle el respeto al Santo Padre?
3.- ¿Acaso la FSSPX en algún momento ha reclamado un magisterio mayor al del Papado?¿No? ¿Entonces porqué negarse?. ¿Debe la FSSPX tener la libertad de proponer a la Fraternidad como un ente opuesto a la Iglesia? ¿Es eso católico?
4.- ¿La FSSPX no quiere demostrar caridad y respeto por el Vicario De Cristo? ¿Acaso están convencidos que no se puede defender la tradición y respetar al Papa al mismo tiempo?
5.- El asunto de la fecha, coincidiremos que es meramente accesorio para no darle largas y está dentro de las prerrogativas vaticanas.
Entonces ¿cuál silencio? ¿Cuál “shut up!”, como dijo Mons. Fellay? Quizá soy muy ciego, pero no veo ningún grosero “shut up!”.
La realidad es que las condiciones son los principios “sine quan non” cualquier diálogo se puede entablar. Son tremendamente insistentes en exigir un respeto para el Papa y rechazarlas sería una grosería bien grande. Les están pidiendo la señal más básica y elemental.
Las circunstancias pintan el cuadro completo:
1° - Tissier de Mallerais da conferencias en las cuales al Santo Padre solo le llama por su nobre de bautizo, “Joseph Ratzinger”, desconociéndole su nombre como Benedicto XVI y en la práctica tratándolo como si no fuera el Papa. Confirmando con ello, el mismo sedevacantismo que lo hizo establecer los pretendidos Tribunales eclesiásticos que usurparían la autoridad de Roma a menos que se creyera que dicha autoridad no existe.
2°- Monseñor Fellay, desde la Iglesia más visible de la Fraternidad, San Nicolás de Chardonet, lanza insultos personales al Papa llamándole “perfecto Liberal”.
3°- Dos días después Mons. Fellay es llamado a Roma a la oficina del card. Castrillón donde las condiciones resultantes evidencían que el tema tratado fue el del respeto al Papa.
4°- Mons. Fellay, en visita a los EEUU hace saber la existencia de unas condiciones romanas para continuar en diálogo, no da a conocer el detalle de las condiciones, pero hacer creer al público que le pidieron que la Fraternidad “shut up!”, una expresión tan fuerte como decir en español “cállese la boca!”.
5° - El vaticano entonces “desliza” las condiciones por medio de Andrea Tornelli ¿para qué? Evidentemente para que la gente sepa que lo que realmente se está pidiendo es el básico respeto al Papa que se requiere para llamarse católico..
Conclusiones:
A) La FSSPX no tiene oficialmente inconveniente teológico para ninguna de las condiciones, en realidad es todo lo contrario.
B) Aceptar las condiciones obligarían a la FSSPX a moderar sus declaraciones contra el Papado y sobre todo, poner en orden al ala sedevacantista que siempre ha estado operante dentro de la fraternidad.
C) Aceptar las condiciones sería un signo tangible que las condiciones en Roma están mejorando, algo que la FSSPX no necesariamente está dispuesta a reconocer.
Por lo que aceptar las condiciones implica un reajuste al interior de la FSSPX que probablemente Mons. Fellay no tenga el poder real de manejar. Aceptar unas condiciones de respeto no es algo que sea cuestión de tiempo, no es un “hoy no me comprometo a respetarte, pero quizá mañana si”. Es importante ver que las condiciones no se refieren a la persona de Benedicto XVI, sino al Papado, rechazar comprometerse a respetar el Papado es algo gravísimo.
Aunque la querida Fraternidad de San Pio X no lo quiera reconocer, también dentro de ella se necesita una “purificación”. El sedevacantismo por definición nunca va a estar en comunión con el Vaticano. Si la FSSPX no se desprende de esa plaga va a ser arrastrada por ella, Mons. Lefevbre lo sabía y luchó contra eso, recemos para que Mons. Fellay sea un digno sucesor.
Con sincera estima y respeto por la FSSPX




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