Creer en México

Para católicos curiosos.

Mayo 27, 2008

El Santo con el León (Primera Parte)

“Los primeros Cristianos que visitaron Europa y las Islas británicas se encontraron con paganos que les contaban cuentos de hadas, bestias habladoras y otras cosas maravillosas. A estas historias maravillosas, ellos pronto añadieron nuevas sobre los santos cristianos. Algunas eran reales, algunas probables y otras cuantas simplemente fantásticas”

Así se puede describir el compendio de narraciones y leyendas sobre santos que en 1912 publicó el poeta escoces Andrew Lang y su esposa Leonora. Algunas con aspectos simplemente fantásticos y otras que no dejan duda a su realidad.

La frescura que siempre deja el leer un libro para niños, es el pretexto para presentar algunos de estos relatos incluidos en El Libro de los Santos y Heroes, que más allá de sus certidumbres religiosas (las cuales muchas las tienen), nos dejan acercarnos con una perspectiva grata a la reflexión de las virtudes cristianas.

Espero que lo disfruten.


EL SANTO CON EL LEÓN

¿Alguna vez haz visto un cuadro de un anciano delgado, sentado en su escritorio escribiendo, con un león grande agazapado sosegadamente a sus pies como si fuera un perro o un gato? Bien, es San Jerónimo y ahora vas a oir su historia y de cómo llegó hasta ahí el león.Jerónimo nació en Stridon, cerca del pueblo de Aquilea en frente del Adriático, en el año 346, pero aunque su padre y su madre eran cristianos no lo bautizaron sino hasta que tuvo 20 años. Eusebio y su esposa, aunque no eran considerados muy ricos, tenían suficiente dinero para vivir cómodamente y Jerónimo tenía muchos esclavos para hacer sus deberes. Tenía, sin embargo, lo que para él era mucho más importante, un compañero de juegos llamado Bonosus, con quien había crecido y quien fue con el a Roma cuando ambos jóvenes tenían cerca de diecisiete años.

Durante toda su vida Jerónimo mostró fuertes afectos, se ganó muchos amigos y sufría una pena amarga cuando perdía a alguno de ellos, especialmente porque frecuentemente era su culpa. Desafortunadamente tenía un temperamento ardiente y una lengua rápida que le hacía decir cosas que el no quería expresar, por lo que se hacía de enemigos, pero una palabra de arrepentimiento de cualquiera que, el pensara, le hubiera hecho alguna injuria, suavizaba su corazón de una vez y el nunca llevaba malicia. Y a pesar de que se ofendía fácilmente, era tan animado y divertido, muy rápido para distinguir algo raro y muy inteligente para platicarlo, que si compañía era siempre bienvenida a cualquier parte que iba.

Así fue de niño y en gran medida así fue de anciano.

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Mayo 26, 2008

Catholics - The Movie

Una interesante película de 1973 con Martin Sheen.

… En un futuro cercano, la Iglesia Católica se ha reunido con otras religiones occidentales en un movimiento ecuménico que ha terminado con mucho del mensaje original de la verdadera religión. Un grupo de monjes irlandeses comienzan a decir la Misa en Latín y empiezan a tener seguidores a nivel mundial.- Martin Sheen es enviado desde Roma a solucionar el asunto.
La película está basada en el libro de 1972 “Catholics” de Brian Moore.

Catholics (The Conflict)
UK 1973

Director:
Jack Gold

Actuación:
Trevor Howard (Abbot),
Raf Vallone (Father General),
Martin Sheen (Father Kinsella),
Cyril Cusack (Father Manus),
Michael Gambon (Brother Kevin),
Andrew Keir (Father Matthew),
Godfrey Quigley (Father Walter),
Leon Vitali (Brother Donald)

La película está en ingles, desafortunadamente para los que no conocen el idioma, no tiene subtítulos.

Escenas memorables:
1.- Cuando el lanchero que esperaba al Padre para llevarlo al monasterio se enoja con Martin Sheen porque va vestido de rebelde y no le cree que sea sacerdote.

2.- Cuando Martin discute en la cocina con otro fraile y le dice que la Iglesia tiene la estructura necesaria para cambiar el orden social del mundo.

3.- Cuando Martin le dice al Abad que la Iglesia ahora enseña que se puede aceptar que la Eucaristía es una representación simbólica del cuerpo y la sangre de Cristo.

4.- La discusión del Abad y el P. Matthew sobre la obediencia, en la noche de la vigilia.

5.- Martin haciendo yoga mañanero mientras los frailes cantan las oraciones de la mañana.
Tiene otras tantas escenas memorables más. Salvo el extraño final del abad, es una película digna de verse. Dura 1:10.

Enjoy the movie:

Mayo 23, 2008

Ordenaciones FSSP

El día 30 de Mayo de 2008, se llevará a cabo la Misa de Ordenación Sacerdotal de nuestro estimado amigo Jonathan Romanoski FSSP en el Seminario de Nuestra Señora de Guadalupe en Lincoln Nebraska.

El Padre “Romo” está llamado a realizar un papel importante en la evangelización y la propagación de la liturgia tradicional en México, por lo que les invito a ofrecer 3 Dïas de ayuno durante la siguiente semana para suplicarle a Nuestro Señor que derrame sus gracias y su santidad en este futuro Sacerdote.

Durante estos días previos a la ordenación, el Padre Romo estará en íntimo retiro con N.S.J., acompañémoslo espiritualmente.

FSSP1.jpg

Gracias Señor por enviar obreros a tus míes.

Mayo 22, 2008

Arrodillarse ante la Eucaristía

Segmento de la Homilía de Benedicto XVI e imagen de la Comunión de los fieles en la celebración de la Misa de Corpus Christi en San Juan De Letrán, 2008.

Encontramos aquí el tercer elemento constitutivo del Corpus Christi: arrodillarse en adoración ante el Señor. Adorar al Dios de Jesucristo, que se hizo pan partido por amor, es el remedio más válido y radical contra las idolatrías de ayer y hoy. Arrodillarse ante la Eucaristía es una profesión de libertad: quien se inclina ante Jesús no puede y no debe postrarse ante ningún poder terreno, por más fuerte que sea. Nosotros, los cristianos, sólo nos arrodillamos ante el santísimo Sacramento, porque en él sabemos y creemos que está presente el único Dios verdadero, que ha creado el mundo y lo ha amado hasta el punto de entregar a su unigénito Hijo (Cf. Juan 3, 16).

Corpus.jpg

Texto: Zenit

Imagen: WDTPRS

Mayo 13, 2008

La voz del Papa se escucha en México

Con serenidad y disposición, los cardenales mexicanos acogen la voluntad que Benedicto XVI dejó explícita al crear el Instituto del Buen Pastor en el 2006 y al otorgar una parroquia personal a la Fraternidad San Pedro en Roma hace apenas unos días atrás, por solo mencionar algunos ejemplos evidentes.

En días anteriores tuvimos la gran dicha de tener en nuestro país a la Fraternidad Sacerdotal San Pedro y al Instituto del Buen Pastor. Tanto Su Eminencia Juán Cardenal Sandoval, Arzobispo de Guadalajara y Su Eminencia Norberto Cardenal Rivera, Arzobispo Primado de México, recibieron con mucha apertura y disposición a quienes desde esos institutos les visitaron.

Las reuniones sin lugar a dudas resultaron muy positivas, al igual que las expectativas de quienes seguimos rezando para poder tener en nuestra nación a los institutos consagrados a la Misa en su Forma Extraordinaria.

Una Voce México refrenda su compromiso de seguir trabajando de manera entusiasta y propositiva, apoyando las iniciativas para que con el tesoro litúrgico que el Santo Padre ha ofrecido como regalo a toda la Iglesia por medio de estos institutos religiosos y del Motu Proprio Summorum Pontificum, México sea un país cada vez más cristiano y cada vez más Fiel.

Ofrecemos nuestro sentido agradecimiento y respeto a los señores Cardenales de las Ciudades de Guadalajara y México.
Atte.

Una Voce México.

Mayo 2, 2008

Card. Castrillón: El Santo Padre quiere que la Misa de San Pio V se convierta en una forma normal en las parroquias

Hoy nos venimos enterando de algunas cosas sumamente positivas. Primero, el anuncio del Video Tutorial de la Forma Extraordinaria del Rito Romano elaborado por la Fraternidad Sacerdotal San Pedro y por la cadena estadounidense de televisión EWTN.

Además de tener una excelente producción, dirigida por el aún diácono Justin Nolan FSSP (quien se ordenará sacerdote este 30 de Mayo), no terminaremos de agradecerles que lo hayan realizado con audios en Ingles y también en Español, con la voz del también joven y recién ordenado P. Roberto Cano FSSP y el trabajo de traducción en conjunto con el Padre Diácono Romo FSSP y el seminarista José Cepeda. Los cortos los pueden ver en la página oficial www.fsspdvd.com y “casi en exclusiva” aquí en Creer en México:

Nuestros más sentidos agradecimientos a estos jóvenes sacerdotes de la FSSP y a EWTN por esta invaluable ayuda que sin duda tendrá una repercusión muy importante en la difusión de la Misa de San Pío V en el mundo de habla hispana.

Además de esto, de mucho interés resultan las palabras que S.E.R. Cardenal Darío Castrillón ofreció como introducción a dicho video. Esperemos que lo que aquí ha comentado forme parte de la Aclaraciòn pendiente sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum.

Ahora si, una traducción exclusiva (y nada profesional) del mensaje del Cardenal Castrillón con mis remarcados en negritas:

De muchas partes de la Iglesia llega la pregunta ¿Qué es el motu proprio Summorum Pontificum? ¿Qué quiere conseguir el Papa al promulgar espontáneamente, de su propia voluntad esta ley universal que es el motu proprio Summorum Pontificum?

La Iglesia por más de mil años ha celebrado el rito que ha sido llamado la Misa de San Pio V. Este rito trajo unidad a la fe y llego a ser la forma singular por la cual la Iglesia adoraba a Dios, repitiendo en el altar, de una manera incruenta el Sacrificio de la Cruz. Nuestra fe católica enseña que la Santa Misa es el sacrificio de la cruz.

El antiguo rito mantiene el silencio sacro, la contemplación y aún más, al mismo tiempo hace presente al Señor Jesús en una rica expresión litúrgica como el triunfador sobre la muerte y el pecado. Es por esto que el Santo Padre ofrece no en una forma obligatoria, pero aún ofrece a toda la Iglesia este tesoro del rito anterior para que la Iglesia sea santificada así. Y todo esta riqueza litúrgica, toda esta riqueza espiritual y todas las oraciones tan bien preservadas por siglos, todo esto es ofrecido para todos como un regalo. No es un regalo para los así llamados tradicionalistas, no, sino es una regalo para toda la iglesia católica y porque es un regalo ofrecido libremente que el Santo Padre ha hecho, el la ha hecho para todos por medio de la maravillosa estructura de la Iglesia, que son las parroquias, los sacerdotes y los capellanes y las capillas donde la eucaristía es celebrada, y ellos, por la voluntad del vicario de Cristo, deben aceptar las petición y requerimientos de los fieles que quieren esta misa y deben ofrecérselas y aún y que esta no sea específicamente solicitada o requerida, ellos deben de hacerla accesible para que todos tengan acceso a este tesoro de la antigua liturgia de la Iglesia. Este es el principal objetivo del Motu Proprio, la riqueza espiritual y teológica.

El Santo Padre quiere que esta forma de la Misa se convierta en una forma normal en las parroquias y que de esta manera las comunidades jóvenes se familiaricen también con este rito.

Estoy muy contento de ver este programa que ha sido creado para instruir a los sacerdotes y no solo los sacerdotes sino a los fieles también, que por tanto tiempo solo han conocido el nuevo rito; para que se familiaricen con esta forma del Rito Romano.

Este video ha sido creado para preparar a los sacerdotes para que puedan celebrar en una manera digna, santa, con piedad y con amor en una forma que sea acorde con sus requerimientos particulares.

Por lo tanto esta iniciativa es bienvenida y yo como Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei en Roma, con los cardenales que son miembros, los asesores y el personal cuyo trabajo es dedicado a este programa. Gracias Madre Angélica y a todos los que han ayudado en este proyecto por los esfuerzos que están haciendo para asistir a los sacerdotes a ofrecer más dignamente para todos en la Iglesia Católica este tesoro del Rito anterior. Gracias.

Así las cosas, el mensaje es muy claro. Esperemos que se pueda difundir y hacer oficial para que pronto veamos en cada parroquia esta forma extraordinaria. En algún foro leía hace tiempo a un participante que decía esperar que esta forma se volviera tan extraordinaria como tan extraordinarios son hoy los ministros extraordinarios de la comunión, osea no menos de 6 o 7 por parroquia… excelente punto.

Muchas gracias por este video.

Mayo 1, 2008

Abbé Laguérie (Superior del IBP): El peso de las palabras o la violencia del verbo

Viernes 18 de abril de 2008

La riqueza particular de nuestra liturgia de Cuaresma nos trabaja, nos sacude y… nos interpela. Tengo horror de esta última palabra pero lo empleo intencionalmente como una de esas innumerables deformaciones del vocabulario que, tengamos cuidado, atacan lenta y seguramente el pensamiento. No tengo encargo de nadie de mantener la lengua francesa en buen estado de marcha aunque me esfuerzo por mi gusto personal y quizá también por respeto de los que me hacen la indulgencia de entenderme, a falta de escucharme…

Pero cuando esta deformación alcanza la palabra de Dios, escrita o transmitida, me parece evidente que se trata entonces de una cuestión de fidelidad a la Fe misma. Por consiguiente, la verborrea que sustituye y desnaturaliza la fuerza del enunciado destruye del mismo golpe el mensaje del Espíritu Santo y envenena el pan diario del cual el hombre debe vivir: la palabra de Dios. Y como casi no se encuentra más predicadores suficientemente alimentados (amasados, más bien) del fraseado de la Escritura para restituir la violencia escrita a la oral, el cristiano que quiere conservar en su tenor y su sabor el Verbo de Dios está condenado a agarrarse de la Escritura Santa para no pensar que Dios haya perdido su tiempo contándonos sandeces. Más aún es necesario que tenga una buena versión y que sepa leer este altercado apasionado de Dios con los hombres, en la violencia de sus colores. Esa es otra cuestión…

No hay allí una actitud protestante sino una necesidad católica de supervivencia espiritual. Por lo demás, a parte de ciertos grandes exegetas protestantes cuya ciencia los hace un tanto prudentes y que aman de verdad la Escritura, la ausencia del Magisterio romano en exégesis hace a la mayoría dispersarse en las ciénagas del subjetivismo más recóndito. Basta con haber discutido un día con evangelistas o testigos de Jehová para convencerse de esto. Si caen sobre un verdadero experto de la Escritura, crujen los dientes en menos de diez minutos. Se aprende también ahí en poco tiempo que el Verbo no es Dios, que la vida eterna no existe (si no un paraíso terrestre bucólico-socializante sobre un fondo de caja de queso camembert digno de los más malos de los bares), que de María de Nazaret no es más Virgen que eso (para quien sería bien haber dado al mundo un hijo de hombre como todos los otros…) etc. y regresamos a las sandeces anteriores de un Espíritu que no planea de ningún modo sobre las aguas vivas, sino por supuesto sobre ciénagas apestosas.

Sólo la Santa Escritura conserva un fraseado divino que la lengua de los hombres perdió. Y si los hombres reencuentran un día esta vena casi milagrosa, lo deberán al Espíritu Santo que, no pudiendo inventar nuevas verdades, fecundará la lectura de la Escritura. Es necesario que nos pongamos de nuevo a hablar como la Escritura, por el espíritu que está en nosotros, movido por Aquel que está en Dios. O el verbo divino o el lenguaje estereotipado. Se trata nada menos que de la supervivencia de Dios en este mundo, ya que, dice el salmo, “las verdades han sido disminuidas por los hijos de los hombres… ”.

Tratemos de precisar el genio de Dios en la Escritura Santa y en consecuencia las características providenciales que confieren a este texto su violencia, su sabor y su fuerza insuperables por la mano de hombre. Ciertamente, sabemos por la Fe que está exenta de error, en su versión original, desde la primera hasta la última línea. Pero no está allí su fuerza, esa es su garantía. No aprecio tampoco a los que elogian sus calidades literarias. Además de que están muy lejos de saltar a la vista, (algunos pasajes hasta podrían pasar por ilegibles, los sacerdotes que recitan los salmos me comprenden) se ve mal al Espíritu de Dios hundir en artificios de formas “el esplendor de la verdad” que nos descubre. Sin embargo, y esto no es de ningún modo contradictorio, se puede decir que al Espíritu Santo tiene el genio de la fórmula, pero precisamente por el contrario. ¡“El Deseado de las colinas eternas”! empleado por Jacob para designar al Mesías en la permanencia de la raza real. “Consérvame vuestro espíritu principal” (PS. 50) suspira David que teme que su pecado no le “quite su candelabro de su lugar” (Apoc). O también “hay aquí más que Salomón” el cual, en relación a los lirios de los campos “no se revistió nunca como uno ellos”. (Jesús, por supuesto). Pero quién no ve que la fuerza de la fórmula, su incisión, su percusión, pertenecen a la comprensión de una verdad sublime mientras que la belleza del carácter literario desviaría más bien. (Sin perjuicio por otra parte del recurso al genero literario a veces útil al exegeta). “El sembrador salió a sembrar su semilla… ”. Se puede ver ahí, hasta entender, el gesto augusto y repetitivo del sembrador, pero no es fonéticamente bello. ¡Y tanto mejor para la parábola más cincelada y más aristocrática del Salvador! Por otra parte el rey David que sólo escribía cantando bajo la influencia del Espíritu y se encuentra ser el autor de los dos tercios de los 150 salmos ¿no se elogiaba “de ignorar el artificio literario”?

La Escritura es judía, dictada por judíos, para judíos (al principio en todo caso) y toda entera construida para conducirnos al más judío de los hijos de los hombres: Jesús de Nazaret, hijo de David y de Dios. No es porque, venido a los suyos, los suyos no lo recibieron que eso cambia aunque esto sea (para nosotros quienes somos injertos, según San Pablo), a la economía divina de esta historia enteramente judía. ¡Al contrario! Y no basta con pensar que está muy bien así porque después de todo Dios lo quiso. El extraordinario sabor y fuerza de este texto único le viene en primer lugar de este cariz judío, esta mentalidad judía, este estilo judío en el cual es narrada la historia de un pueblo enteramente destinado a acoger el don de Dios. Sólo la divinidad, del creador (antes), del redentor (después) saca la cabeza infinitamente del escenario exclusivamente judío de esta historia de la salvación. Por ello pasaron en el texto las características indispensables para la fuerza del mensaje. Se sabe que los judíos (al menos los de entonces) son extranjeros a toda filosofía, inclusive refractarios. No hay que invertir las causas: no es porque que los judíos ya tenían respuestas divinas a las cuestiones filosóficas que se abstuvieron de filosofar; es porque su estructura mental, querida por Dios, era libre de este estorbo que fueron elegidos para suministrar sin el artificio de la ciencia humana, la palabra de Dios. Matiz determinante. Es él el que da este primer genio de la Escritura y por ahí su violencia: el pensamiento allí es siempre de una concreción impactante, desembarazado de todo circunloquio humano. Un ejemplo: si en un lenguaje castigado usted quiere decir sus cuatro verdades a un mentiroso, le dirá que su lenguaje es doble. Pero cuando Dios habla dice “os bilinguae detestor” (Prov.). En buen francés: ¡“tengo en horror la boca a dos lenguas”! Ya se ve la monstruosidad de esta única boca en la cual se agitan dos lenguas de serpiente… y eso le corta el deseo de mentir. A los que se quejarían de las preferencias divinas (como si Dios no tuviera preferencias, ni siquiera cualquier derecho a tener!) a la Escritura les pega “amé a Jacob y odié a Esaü”. Y los exegetas nos cansan al hacer decir a este texto, con mil precauciones mundanas, que se habría comprendido mal estas palabras al hacerlas decir lo que dicen. “Maldito sea aquél que cuelga del madero” dice el Deuteronomio. ¿Dios puede maldecir a un hombre vivo? ¿Y porque ya esta así cruelmente golpeado? ¿Es El un monstruo? Pregúntele a San Pablo: es con esta frase que él comprendió el misterio insondable de la cruz del Cristo. “Desdichado de mi si no evangelizo” grita el apóstol. Eh sí, un pastor perezoso o pasado al enemigo no encuentra allí su cuenta, se lo concedo.

Siempre en el registro judío, parece, la Escritura Santa no dice las cosas, las martilla. Los libros sapienciales repiten siempre la misma cosa dos veces con palabras diferentes, a lo largo de las páginas. “El hilo doble no rompe y el hermano, sostenido por su hermano, es de una fortaleza inexpugnable” (Prov.). Esta capacidad de la imagen fuerte en un lenguaje siempre concreto, repetida de dos (o tres) maneras, reviste una fuerza de persuasión remarcable. Los Evangelios no escapan a esta norma y se puede decir que la palabra del Maestro, es normal, lleva al paroxismo esta constante. La construcción del sermón de la montaña obedece a un esquema repetitivo de una excepcional fuerza. “Se les enseñó que fue dicho a los ancianos… y Yo, yo les digo… ”. Así el acoso a Dios en la oración o también la necesidad de estar siempre listos para el encuentro del Señor son ilustrados con tantas sentencias y parábolas que el fuego cruzado de estas doctrinas las hace vinculantes. Las dos narraciones de la creación en el Génesis, los tres Evangelios sinópticos, ídem.

Pues la Escritura no demuestra: ¡Afirma! ¿Dios tiene que demostrar lo que afirma? A parte de San Pablo, tal vez, que se contenta con demostrar afirmando, no se encuentran pruebas. A lo sumo explicaciones del tipo de la de San Pablo demostrando la resurrección de cada cristiano por la del Salvador, su cabeza. De ahí, obviamente, la fuerza de autoridad máxima desplegada por la Escritura, a la cual no podría pretender ningún predicador desde los Apóstoles. El Señor aún detenta la marca. Y no solamente por su poder de taumaturgo fuera de par (“Joven, yo te lo ordeno: levántate” “Lázaro: sal fuera”) sino en el establecimiento de las verdades más inadmisibles. Cuando, al buen medio del discurso sobre el pan de vida, los que escuchaban protestan y murmuran “¿pero cómo este hombre puede darnos a comer su carne? ” la explicación de Jesús no va a complicarse de teología sacramental: “Si no comen la carne del Hijo del hombre, y si no beben su sangre, no tendrán la vida en ustedes”. En cuanto a los que lo haremos: “Yo los resucitaré en el último día”. Se comprende fácilmente la primera reacción a semejantes palabras: ¡“nunca hombre ha hablado así”! Las explicaciones del Señor se limitan más bien a esto: “El que tiene oídos para oír, que oiga”.

Habría aún mil y una cosas que decir como la rara potencia simbólica del texto consagrado, en las cifras, en las imágenes inagotables. La crudeza de las narraciones, igualmente, en los pecados de los hombres como en sus grandes hechos. A este respecto el Éxodo y los libros de los reyes sobrepasan infinitamente los mejores thrillers americanos (me dirán, es bastante fácil). Hay por sobre toda esta historia de la salvación, complicada, que se vuelve a actualizar, que es sorprendente pero una y cautivante por la omnipresencia de Dios que siempre es el personaje principal de estas peripecias humanas. ¡Dios! ¡Que desesperadamente aburrida es una historia donde Dios no está! El es el que da consistencia a todo, y no solamente como creador (banal…) sino como protagonista, como referencia, como presencia, como ambiente de la miserable y lamentable anécdota humana cuando el sol se eclipsa. ¡Cuánto yo compadezco a los ateos! Incluso sus grandes pecados, incluso su pequeña rebelión hipócrita no tiene la menor consistencia. ¿Pecar? ¿Pero contra qué? ¿Rebelarse? ¿Pero contra quién?

El siglo XXI deberá reencontrar esta vena divina de la concreción judía o el cristianismo desaparecerá. ¿Deberemos reclamar a los judíos esta violencia de la Escritura que perdimos en el marasmo de nuestras ideologías moribundas? Mala solución: en ellos la mala letra mató el espíritu como entre nosotros el mal espíritu mató la letra. Ya no se avanzaría más. Y ya que la violencia del verbo está casi interrumpida, esto es casi desesperado. Nuestra religión es evidentemente una religión del Verbo y no del Libro como lo repiten a propósito las propagandas mediáticas (“las tres religiones del Libro”: pouah!). Sólo el Islam es una religión del Libro, mismo si los talmudistas han reducido a esto al judaísmo. Incluso entre nosotros, no es la Escritura Santa que nos devolverá la fuerza del Verbo: ella no será jamás sino la ilustración más suntuosa, el rastro culminante, “esto de lo cual El es capaz”. Es el Verbo que hizo la Escritura y no la Escritura que hizo al Verbo. Con todo se nos había dicho: “todo fue hecho por El”. El mimetismo nunca ha producido un buen verbo y copiar la Escritura sólo será un plagió. No veo sino sólo al Espíritu Santo, el dedo de Dios, que pueda sacarnos de este impase mortal del cristianismo que envejece, y de su lengua adormecida. Sólo aquél que la produjo puede volvernos, por fecundación (”in vitro”, desgraciadamente, salvo una violación), el fruto de la semilla que El difundió tan abundantemente en la Escritura, último testigo: la violencia del Verbo, por El concebido.