A mi familia, les encantan las enchiladas. Es igual si son de pollo, de carne de res, puerco, o aún de frijoles, con tal que sean acompañadas de una selección de condimentos como la crema, lechuga, aguacate, cebollas y queso. Al servirles a mis hombres, es un ritual preguntar cuántas desean que les ponga en el plato. Generalmente, me contestan así: “Empezamos con cuatro.” Cuando me siento yo, no les escapa mi porción de solamente dos enchiladas. Invariablemente, al la vez que están tomando gusto de tener un plato bien lleno, hacen chistes sobre lo poco que yo como en comparación. Se enorgullen en sus gastronómicas capacidades superiores.Capacidad. Ésta palabra considerada en su sentido relativo, denota una jerarquía de desigualidad. Si podemos reconocer que no todas las vasijas tienen la misma capacidad, podramos entonces admitir que, aunque una no es más importante que la otra, algunas envases pueden sostener más y otras menos de la misma o de diversas sustancias. Así Dios nos ha creado, como vasijas de barro con diversas capacidades, cada uno recipiente de varios dones aptos a todas nuestras necesidades particulares para utilizarlos a darle a Dios gloria; y cuando son utilizados correctamente, esos talentos nos conducen a viver una vida la más feliz posible aquí en este mundo, y despues, para la eternidad en el cielo. Sta. Teresita de Lisieux hizo una analogía de las almas en el cielo como vasos de varios tamaños, algúnos más pequeños, otros más grandes, pero todas las almas perfectamente felizes porque todas estarán llenas hasta la capacidad.Toda la creación de Dios refleja este orden de jerarquía en donde nadie es igual, y todos tienen diversos funciones. Por ejemplo, en el cielo, los ángeles tienen sus diferentes oficios, existiendo nueve niveles de espírtus angelicales. Los Serafínes, los más cercanos a Dios, están en el nivel más elevado, y los Ángeles - entre los cuales se encuentran nuestros ángeles de la guardia - esos ocupan el más bajo nivel, cerca al hombre. Los Tronos, aunque alineados más arriba que los Ángeles, son los espírtus de la humildad, de la sumisión, y de la paz. A los Dominios, alineados debajo de los Tronos, se les han dado la autoridad de mandar. Ellos dan a conocer las órdenes de Dios a los demás ángeles. (Aqui hay algo que contemplar: En el cielo, entre los ángeles, la sumisión tiene una posicion más elevada que la autoridad.) En el cielo hay paz, tranquilidad, y orden perfecto. No hay envidia, ni existe competencia sobre quién es el más importante o superior o igual. Cada alma allí, así como cada espiritu angelical, se encantan uno á otra, y todos glorifican a Dios por la maravilla de Sus obras. Sobretodo, están tan enamorados de Dios y felices en el conocimiento de Él, que no es posible sentirse menos aunque una alma ocupe el nivel más inferior. Cada una está llena hasta la capacidad de amor. Cada una se queda perfectamente contenta y satisfecha con su posición en el cielo.

Es nuestro trabajo comenzar nuestro cielo aqui en la tierra amando con la caridad de Dios: el amor que se contenta en ver la felicidad de otros; el amor que se satisface al cumplir con las necesidades de nuestra asignación sin contender con otros; el amor que no contiende o es envidioso de los que tienen más o mejor o con los que tienen posición de autoridad. El amor de Dios no ambiciona aventajarse en rivalidad con otro, sino a inspirar al otro a alcanzar la cumbre de la santidad. El amor encuentra alegría en conformarse con la naturaleza masculina o femenina en la cual Dios ha arropado a nuestras almas.
Quizás estoy equivocada con el siguiente asunto, y si así es, posiblemente alguien me puede corregir, pero yo pienso que Dios forma el cuerpo para acomodar la única y singular personalidad engendrada en cada alma. En otras palabras, así como un edificio se erige con el fin de que será un templo para alojar La Santa Hostia, con su construcción supervisada para poner lo apropiado a su finalidad de ser casa de Dios, así también, una vasija de barro - el cuerpo varón o de hembra – Dios la crea para satisfacer los propósitos que Él destina para esa alma. Dios podria haber encajonado nuestras almas en cualquiera de los dos géneros pero, Él coloca cada alma en el “edificio” más adecuado para llevar a cabo el destino de cada alma en este mundo. A los que ocupan posicion de autoridad segun la intención de Dios, como con los Dominios, les debemos dar el respecto y nuestra obediencia.
En fin, de que debe de existir igualidad entre todos los humanos es un engaño diabólico y masonico, lo cual solamente sirve para darle fuego a revoluciones, a instigar rebeliones contra la autoridad y a causar disensión entre los sexos. Teóricamente, reclamando igualidad también podría causar escasez de enchiladas.