No podíamos dejar pasar esta memorable ocasión en que Benedicto XVI celebra por vez primera la Misa Ad Orientem de forma pública. Esto es, la Misa con el Pueblo y el celebrante dirigidos hacia el mismo lugar: La Cruz de Cristo.

La celebración realizada según el Misal de Pablo VI, se llevó a cabo en la capilla sixtina.

AdOrientem.jpg

Dos aspectos importantes de este acontecimiento son:

1.- Se da el ejemplo Papal de que dirigirse hacia el “oriente litúrgico” es totalmente aceptado y forma parte de la hermenéutica de la continuidad. Desde que era Cardenal, Su Santidad siempre ha hecho notar que la celebración hacia el pueblo no es algo que los padres conciliares del Vaticano II hubieran solicitado, sino más bien producto de la práctica de las reformas post-conciliares.

2.- El Maestro ceremoniero ha dicho que en esta ocasión la “orientación” (en el sentido literal de dirigirse al oriente) se decidió para no poner un altar móvil que disminuyera la estética de la Capilla. ¿Cuanto de esto se aplicaría en innumerables Iglesias y Catedrales al rededor del mundo?