En su número de Enero – Febrero, la revista litúrgica que quizá tenga mayor difusión entre los sacerdotes diocesanos del país, Actualidad Litúrgica; ha dedicado su artículo principal a la corrección en la traducción de las palabras de la consagración que tenemos en algunos idiomas, entre ellos el español.
Resulta interesante el preámbulo que se presenta antes de pasar a las ideas propuestas para la catequesis sobre el tema, principalmente en lo respectivo al recibimiento que en México se dio sobre esta instrucción y en la determinación de los Cardenales Arinze y Ranjith en la aplicación de la nota.
A continuación la cita textual de algunas partes del artículo referentes a las comunicaciones entre la conferencia episcopal y el dicasterio vaticano:
En efecto, el Canon Romano, que es la Plegaria eucarística propia de nuestro rito romano, de la cual se tomaron literalmente las fórmulas de Consagración para las nuevas Anáforas, dice “pro multis” y no “pro omnibus” en la consagración del vino. Eso significa que durante siglos la Iglesia ha consagrado válidamente con esas palabras. Las demás liturgias de Oriente y de Occidente usan el mismo semitismo en su narración de la institución de la Eucaristía que se incorpora en las plegarias eucarísticas.
En algunos Misales después del Vaticano II traducidos a lenguas populares y con el reconocimiento de la Sede Apostólica, aparece una variante aprobada por el Papa Pablo VI (ya que la aprobación de las fórmulas sacramentales se reserva al papa y deben explicitarse palabra por palabra). La traducción alemana, española, inglesa, italiana, portuguesa y otras, no traducen “por muchos”, ni “por la multitud” como la traducción francesa, por ejemplo, sino “por todos”.
Aunque no se duda de la validez de la Consagración con esta traducción (…) ha decidido unificar a todos. Para ello, el 9 de Junio de 2005, la Congregación del Culto Divino, dirige una carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, firmada por el prefecto de la Congregación, Card. Francis Arinze, y el secretario, Domenico Sorrentino, pidiendo “el juicio razonado sobre la traducción de la expresión indicada, basada en criterios textuales, lingüísticos y teológicos, además de las consideraciones pastorales que se puedan estimar, en el caso de un posible cambio en la traducción en uno u otro sentido”. Indica los motivos de cada una de las tres versiones arriba mencionadas para orientar la discusión que origina la aportación de las Conferencias.
El 5 de octubre de 2005, la Conferencia Episcopal Mexicana envió su respuesta, firmada por el secretario general, Mons. Carlos Aguiar Retes, prefiriendo la versión “por todos”, apoyándose en la Carta de Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves Santo del mismo año, en textos bíblicos sobre la universalidad de la salvación, en lingüistas y biblistas y versiones castellanas del Nuevo testamento. Afirmando que, si no es fiel a la literalidad de la expresión, sí lo es al “sentido pleno que conlleva”, “se entiende perfectamente y expresa con claridad la fe en el valor universal de la redención de Cristo”.
El 17 de octubre de 2006, en carta firmada por el Card. Arinze y el subsecretario Mario Marini, la congregación expresa su decisión de que se traduzca “por muchos”, pidiendo que se prepare a los fieles con catequesis antes de que aparezca esta fórmula en la versión aprobada de la 3ª edición típica del Misal Romano en español.
El 28 de febrero de 2007, Mons. Aguiar, ya como presidente de la CEM, envía una carta a la Congregación, expresando las dificultades doctrinales, lingüísticas y pastorales que traerá el cambio a nuestro país, con “la firme esperanza de que la Congregación pueda reconsiderar su decisión”.
El 23 de Julio de 2007, en carta escrita en italiano y firmada por el Card. Arinze y el secretario S.E. Mons Albert Malcolm Ranjith, responden de manera oficial, diciendo que el “por todos” es una interpretaciòn del texto original (“pro multis”) y que los argumentos presentados ya se habían propuesto al Papa en el 2005 y 2006, antes de la desiciòn comunicada anteriormente y anexa una hoja con algunas ideas que podrían servir para la catequesis preparatoria.
A partir de aquí y no sin antes refrendar su obediencia a esta decisión, la revista jesuita dedica las siguientes 8 páginas a dar algunas reflexiones como ayuda para la catequesis en este tema.

El 5 de octubre de 2005, la Conferencia Episcopal Mexicana envió su respuesta, firmada por el secretario general, Mons. Carlos Aguiar Retes, prefiriendo la versión “por todos”, apoyándose en la Carta de Juan Pablo II a los sacerdotes el Jueves Santo del mismo año, en textos bíblicos sobre la universalidad de la salvación, en lingüistas y biblistas y versiones castellanas del Nuevo testamento. Afirmando que, si no es fiel a la literalidad de la expresión, sí lo es al “sentido pleno que conlleva”, “se entiende perfectamente y expresa con claridad la fe en el valor universal de la redención de Cristo”.



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