A continuación el texto proveído por la secretaría de la Federación Internacional Una Voce. Rogamos hacer extensiva su información a quien pueda estar interesado en el tema.
El lunes 12 ppdo., en el sitio web de la revista Petrus, aparece un artículo de Bruno Volpe, en el que aparentemente se reproduce una entrevista hecha a mi persona que reflejaría mis puntos de vista sobre numerosos temas. Pues bien, no dudo en afirmar que tal entrevista es una total distorsión de cuanto declaré al periodista italiano. Ésta fue concedida en inglés y, en el curso de ella, pude percatarme, por sus comentarios, que el entrevistador no comprendía lo que le estaba explicando. Por ello, en tres o cuatro ocasiones le pregunté si realmente me estaba entendiendo.
El titular afirma que soy el “presidente de los tradicionalistas de todo el mundo”. Es ésta una introducción periodística buena como reclamo para una revista. Ningún presidente de la FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE, sin embargo, pretendería tal cosa. Mi autoridad se limita al ámbito de nuestra organización. Petrus también asegura que presenté en exclusiva a esta revista mi “programa de gobierno, que reserva no pocas sorpresas”. En efecto, el artículo contiene sorpresas, pero todas ellas desagradables y sin ninguna relación con cuanto dije al Sr. Volpe.
En el primer párrafo el periodista me pregunta si estoy satisfecho con mi elección y a continuación entra en detalles sobre la despedida a mi predecesor. Todo ello es pura invención. Yo me hallaba comiendo con amigos a mediodía del sábado 10 de noviembre cuando se acercó el Sr. Volpe para hacerme un par de preguntas. La entrevista –que fue breve– tuvo, pues, realmente lugar antes de que empezara la Asamblea General. El Sr. Volpe nos entrevistó al mismo tiempo al Sr. Oostveen y a mí con precedencia a la sesión en la que más tarde iba a tener efectivamente lugar la elección del nuevo presidente. Así pues, no pudo hablarse de un supuesto homenaje al presidente saliente por el sencillo motivo de que nadie sabía todavía quién resultaría elegido y hubiera sido muy pretencioso por mi parte o por la de cualquier otro de los diez miembros del Consejo hacerlo.
El segundo párrafo comienza con la pregunta: “¿Cuál es el primer punto de su agenda?” Esta pregunta, sencillamente, no fue formulada. El Sr. Volpe comenzó la entrevista preguntando si los miembros de UNA VOCE éramos fieles y obedientes a Roma. Yo respondí que lo hemos sido desde que UNA VOCE fue fundada hace cuarenta años en 1967, pero esto no se menciona. A continuación pasamos a hablar sobre temas de Tradición y dije que el pasado nuestros obispos habían controlado los medios de comunicación católicos, especialmente los periódicos distribuidos en las parroquias, de manera que podían controlar las mentes de los fieles. Con la llegada de Internet este control se ha quebrado. Los jóvenes, especialmente si son sacerdotes, familiarizados como están con Internet, pueden ahora enterarse de las tradiciones de la Iglesia y muchos se enfadan con sus obispos por haberles escamoteado su herencia litúrgica, musical e histórica.
Más tarde pasamos a hablar sobre “tradicionalistas y ecumenismo”. El Sr. Volpe pretende que yo dije: “Mire, nosotros no somos lefebvrianos y quiero subrayar este hecho”. Se trata de otra invención. Primero, porque no es de mi competencia hacer declaraciones públicas sobre la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Segundo, porque nunca uso los términos “lefebvrianos” o “lefebvristas” toda vez que los considero profundamente ofensivos para con la memoria de Monseñor Lefebvre, a quien admiré por su gran obra al servicio de la Iglesia a lo largo de su vida, así como para con tantos excelentes sacerdotes y honrados fieles entre quienes tengo muchos amigos. Hace algunos años, publiqué una carta en el diario National “Catholic”, en la cual criticaba el uso de semejantes palabras, que han sido utilizadas por muchos obispos durante años en un sentido peyorativo para marginalizar y aislar a todo aquel que expresaba su deseo de la liturgia tradicional. El Sr. Volpe asegura después que no nos oponemos de ninguna manera al Concilio Vaticano II, cuyos documentos respetamos, y que el ecumenismo es un paso importante que ha de ser puesto en práctica. Cómo haya llegado a semejante conclusión lo ignoro, pero sólo digo que un prelado amigo muy ortodoxo me dijo por teléfono que, aunque veía mi nombre en el artículo, leyéndolo se preguntaba con quién exactamente había estado hablando el periodista.
De ahí pasamos a hablar sobre “el Misal del Novus Ordo”. El Sr. Volpe escribe que pienso que el misal de Pablo VI es un “buen misal” y que “sería absurdo que se lo criticase a priori”. Yo no dije tal cosa. Cuando se me pregunta mi opinión afirmo siempre que toda misa celebrada estrictamente según las rúbricas del misal de 1969/70 y con la correcta intención es una misa válida, pero sigue siendo una pálida imitación del misal de 1962, y que tantos abusos han sido incorporados a lo largo de los años que muchas misas actualmente son obviamente inválidas. Incluso Roma así lo reconoce.
Finalmente, el Sr. Volpe cita como mías estas palabras: “Soy conocido por expresar muchas dudas acerca de la comunión en la mano”. En realidad, no tengo en absoluto ninguna duda al respecto: siempre he dicho que creo que tal práctica no es católica y debería ser suprimida cuanto antes. Yo no sabía que era “conocido” por expresar esta opinión, pero es sorprendente lo que se llega a leer sobre uno mismo en la prensa. En realidad, lo que el Sr. Volpe pone en mi boca se acerca a mi opinión, pero no se la manifesté en los términos que me atribuye. Una cosa que dije fue que la Madre Teresa declaró una vez que el problema más grande de la Iglesia en la actualidad es la comunión en la mano.
Mi única preocupación al hacer estas aclaraciones es que el artículo del Sr. Volpe pueda ser considerado por los que no me conocen como un fiel reflejo de mis puntos de vista. Los que me tratan desde hace años saben que aquél se halla tan alejado de mis opiniones que da risa. Además, pensándolo seriamente, podría juzgarse que nadie que sostuviera lo que se dice en el artículo podría ser elegido para ningún cargo, mucho menos la presidencia, de una federación internacional que intenta preservar y promover las tradiciones multiseculares de la Iglesia.
Leo Darroch
Presidente
FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE
15 de noviembre de 2007.




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