Nuevo Cardenal Mexicano: Mi Obispo

En el anuncio de los 24 obispos que Benedicto XVI nombrará Cardenales en el consistorio del próximo 24 de Noviembre, se incluye a S.E.R. Monseñor Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey.

Agradecemos a Dios que por medio del Papa le brinde a esta ciudad y a México, el don de un nuevo Cardenal.

A Mons. Robles, nuestras más sentidas y humildes felicitaciones.

Los datos biográficos de su Eminencia:

MRobles.jpgNació en Mascota, Jalisco (Diócesis de Tepic), el 2 de marzo de 1949, fue el tercero de los dieciseis hijos nacidos en el hogar cristiano, formado por los señores Francisco Robles Arreola y Teresa Ortega de Robles.

Realizó sus estudios de “Humanidades” en el Seminario Menor de Autlán; de “Filosofía” en el Seminario de Guadalajara y de “Teología” en el Seminario de Zamora.

Fue ordenado presbítero el 20 de julio de 1976, en la Parroquia de Mascota, Jal., para la Diócesis de Autlán, por el Excmo. Y Revmo. Sr. Dn. Maclovio Vázquez, Obispo de Autlán.

Después de su ordenación sacerdotal completó sus estudios en Roma donde obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana (1976-1979).

Ha desempeñado los siguientes servicios y responsabilidades pastorales:
Vicario en la parroquia de Santa María de Guadalupe en Autlán y Prefecto de Estudios y de Disciplina del Seminario Menor de Autlán (1979-1980); Capellán de Religiosas (1979); Director Espiritual en el Seminario Menor de Autlán (1980); Rector del Seminario de Autlán (1980 – 1985), Consultor Diocesano y Presidente del Consejo Presbiteral, Miembro de la Comisión para la Formación Permanente del Clero y de la Comisión Diocesana para la Doctrina de la Fe.

Vicario General de la Diócesis de Autlán (1985 – 1991) y, además:
Promotor Diocesano para el Arte Sacro (1987), Asistente de la Comisión Diocesana para los Asuntos Económicos (1988) y Profesor de Filosofía y Teología en el Seminario de Autlán.

A la muerte de su Obispo, Mons. Maclovio Vázquez Silos, en julio de 1990, fue nombrado Administrador Diocesano.

Ministerio episcopal:

El 30 de abril de 1991, fue nombrado por SS. Juan Pablo II, Obispo Titular de Bossa y Auxiliar de Toluca. El 5 de junio de 1991 fue consagrado Obispo por S. E. R. Mons. Alfredo Torres Romero, Segundo Obispo de Toluca.

El Sínodo Diocesano estaba en marcha; de ahí que Mons. Torres le pidió que acompañara el proceso como Vicepresidente del mismo. También le encomendó continuar realizando las Visitas Pastoral a las Parroquias de la Iglesia Particular de Toluca y que le representara en la “Visita Ad Limina Apostolorum” en el año 1994.

A la muerte de Mons. Alfredo Torres (15 de octubre de 1995), fue nombrado Administrador Diocesano.

Posteriormente, S.S. Juan Pablo II lo designó Obispo de Toluca y tomó posesión de su cargo el 15 de julio de 1996, donde se ha testimoniado su caridad pastoral.

Fue uno de los doce elegidos, por sus hermanos del Episcopado Mexicano, para que participara en la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para América, celebrada en el Vaticano del 16 de noviembre al 12 de diciembre de 1997.

Entre los servicios que ha prestado en la Conferencia del Episcopado Mexicano está el haber presidido el Departamento de Pastoral de Santuarios, por dos trienios. También fue Presidente de la Comisión de Educación y Cultura por un trienio y Vocal de algunas otras Comisiones episcopales.

El 25 de enero del 2003, Su Santidad Juan Pablo II, lo nombra como XI Arzobispo de Monterrey, al aceptar la renuncia del Eminentísimo Señor Cardenal Don Adolfo A. Suárez Rivera.

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4 comentarios en “Nuevo Cardenal Mexicano: Mi Obispo

  1. octubre 17, 2007 at 3:10 pm

    México sumó hoy su sexto cardenal de la Iglesia Católica tras el anuncio del Papa Benedicto XVI de la creación de 23 nuevos purpurados, entre los que se encuentra Francisco Robles Ortega, arzobispo de Monterrey.

    Durante la audiencia general de los miércoles y ante más de 30 mil personas, el Pontífice anunció que el próximo 24 de noviembre, vigilia de la festividad de Cristo Rey, tendrá lugar un Consistorio en el cual creará los nuevos purpurados, 18 de ellos electores.

    Entre los designados nombró a Robles Ortega, de 58 años, quien tras la ceremonia oficial de su ‘creación’ (término canónico para referirse a la designación de un purpurado) se convertirá en el ‘príncipe de la Iglesia’ en México número seis. Creemos contar con él en la restauracion de la Misa católica y más ahora después de este nombramiento inesperado.

    El más antiguo de los purpurados de esa nación latinoamericana es Ernesto Corripio Ahumanda, de 88 años, arzobispo emérito de la Ciudad de México, quien fue creado cardenal por Juan Pablo II el 30 de junio de 1979.

    Corripio Ahumada se desempeñó como obispo de Tampico (Tamaulipas), de Oaxaca, de Puebla y desde 1977 fue trasladado a la sede primada del Distrito Federal a la cual renunció, por límite de edad, en septiembre de 1994, donde fue sustituido por Norberto Rivera Carrera. Precisamente el día de ayer recibió al P. Navas durante su peregrinación en nuestro país.
    También quede constancia de que el Cardenal bendigo al Instituto del Buen Pastor en América Latina y a la Federación mexicana Una Voce-juventutem.

    En 1994, el extinto Papa Karol Józef Wojtyla designó dos nuevos purpurados: Adolfo Suárez Rivera (80 años), entonces arzobispo de Monterrey en el Estado de Nuevo León y Juan Sandoval Iñiguez (74 años), arzobispo de Guadalajara en Jalisco.

    El primero de ellos fue designado como obispo de Tepic (Nayarit) en mayo de 1979 por el Papa Pablo VI; en 1980 fue trasladado a la diócesis de Tlalnepantla (Estado de México) y el 15 de noviembre de 1983 obtuvo el nombramiento de prelado regiomontano.

    Juan Pablo II lo nombró cardenal en el consistorio del 26 de octubre y le impuso el birrete cardenalicio el 26 de noviembre de 1994; renunció a su puesto en el 2002 por haber pasado el límite de edad de 75 años.

    Sandoval Iñiguez ocupó los puestos de obispo coadjutor de Ciudad Juárez (1988-1992), prelado de esa misma diócesis de Tamaulipas (1992-1994) y arzobispo de Guadalajara, en el occidental estado de Jalisco, desde 1994 hasta la fecha, la pasada semana ha podido saludarlo el P. Rafael Navas durante sus festejos jubilares y al mismo tiempo abrigamos toda la esperanza en que será el que más ayudará a la Liturgia tradicional.

    En febrero de 1998, Norberto Rivera Carrera, arzobispo de la Ciudad de México, recibió el birrete púrpura de manos de Juan Pablo II, quien lo había designado como obispo de Tehuacán (Puebla) en 1985 y lo había trasladado a la capital 10 años después. El día de ayer, su Vicario General D. Guillermo Moreno Bravo tuvo una entrevista informal con el P. Rafael Navas, quien el presentó el motu proprio “Summorum Pontificum” y los servicios pastorales del Instituto del Buen Pastor para América Latina.

    El último de los purpurados mexicanos -por orden cronológico- es Javier Lozano Barragán, de 74 años, quien desempeña su trabajo en la Curia Romana al mando del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Ocupó el puesto de obispo en las diócesis de Ciudad de México (auxiliar 1979-1984) y del central estado de Zacatecas (1984-1997). En enero de 1997 tomó posesión como ‘ministro de salud’ del Vaticano y en octubre de 2003 fue creado como ‘príncipe de la Iglesia’.

  2. octubre 17, 2007 at 9:39 pm

    MENSAJE DE MONS. FRANCISCO ROBLES ORTEGA.- Envío un saludo a toda la Iglesia de México, a la vez que les invito a que en este nombramiento que recae sobre mi humilde persona veamos un regalo de Dios para los Católicos, para los creyentes, los que son miembros de la Iglesia y que a la vez es una distinción del Papa Benedicto XVI y un llamado a vivir con más compromiso, con más responsabilidad nuestra vocación cristiana.

    R.- ¿QUÉ SIGNIFICA PARA LA IGLESIA DE MONTERREY QUE LO HAYAN NOMBRADO CARDENAL?

    A.- En lo personal lo entiendo como una gracia de Dios a través del nombramiento que el Santo Padre Benedicto XVI hace de mi persona para sumarme al Colegio de los Cardenales. Es una gracia, es una distinción a mi pobre persona pero también entiendo que es una gracia y una distinción para toda la comunidad de la Iglesia de Monterrey; en la persona de todos los fieles, cristianos católicos y en la persona también de los presbíteros, los diáconos, de los religiosos y las religiosas.

    No cabe duda que el Obispo se va haciendo en el caminar con su propia comunidad, de tal manera de cuando al Obispo le dan una responsabilidad mayor, en el fondo es también a la Iglesia de la que es cabeza el Obispo, a la que se hace esa distinción. Lo entiendo así, como una gracia, como una distinción del Santo Padre hacia mi persona y hacia la Iglesia de Monterrey. Es una distinción para la Iglesia de México

    Por otra parte entiendo que es un llamado a servir a Dios, a los hombres, a servir a la Iglesia en la misión específica que ya tengo, pero ahora en una dimensión más amplia. El Cardenal queda agregado al equipo que ayuda al Santo Padre, para prestar este servicio a la Iglesia Universal.

    Es una responsabilidad más amplia pero asumida y realizada en la confianza de que se hace en comunión con el que es cabeza de la Iglesia, es decir el Vicario de Cristo, el Santo Padre.

    R.- ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA LABOR DE UN ARZOBISPO Y LA DE UN CARDENAL?

    A.- La diferencia solamente está en la dimensión del servicio; el Arzobispo presta un servicio específico, aunque está destinado a toda la Iglesia, pero lo presta específicamente a la Comunidad Diocesana.

    Como Cardenal este servicio se abre a otras dimensiones, a otros ámbitos de la Iglesia, de acuerdo a lo que el Santo Padre va indicando a cada Cardenal, entonces el Cardenal está llamado a un servicio mayor a la comunidad universal de la Iglesia.

    R.- ¿DESDE ESTE MOMENTO OFICIALMENTE TOMA EL CARGO COMO CARDENAL O HAY ALGÚN ACTO ESPECIAL PROGRAMADO EN LOS PRÓXIMOS DÍAS PARA RECIBIR ESTE NOMBRAMIENTO?

    A.- Hay un acto oficial, el 24 de Noviembre del 2007, en Roma.

    R.- ¿EXISTE ALGUNA NECESIDAD POR FORTALECER LA FE O ALGUNA PREOCUPACIÓN POR EL PAÍS POR LA CUAL LE HAYAN OTORGADO ESTE NOMBRAMIENTO?

    A.- Sin duda, yo creo que tiene un mensaje de fortalecer la fe, pero también, reconocer que una Iglesia local, en este caso nuestra Arquidiócesis y la Iglesia de México, debe abrirse a otras Iglesias, a otros ámbitos o dimensiones. Es entonces un llamado también a la Iglesia de México, para que desde su realidad aporte dones para otros ámbitos de la Iglesia universal, por ejemplo en personas como los misioneros (sean laicos o religiosos) y también en recursos espirituales.

    A.- ¿SE LE DA EL NOMBRAMIENTO ANTE UNA NECESIDAD DE FORTALECER LA IMAGEN DE LA IGLESIA?

    R.- Yo creo que no es esa la primera intención, el Obispo tiene bien marcada su función y su misión en la Iglesia, eso lo tiene que asumir y lo tiene que realizar en toda circunstancia, sea en un ambiente favorable, adverso o difícil. El Obispo ya sabe cual es su función y está llamado a cumplirla en todo momento y circunstancia.

    R.- ¿AL NOMBRARLO CARDENAL FUE PARA SUSTITUIR A OTRO O SOLAMENTE SE AGREGÓ A LA LISTA?

    A.- El nuevo Cardenal de Monterrey, se agrega a los Señores Cardenales que están en servicio activo en México que son: Mons. Norberto Rivera, Mons. Juan Sandoval y sirviendo en el equipo más cercano al Papa, Mons. Javier Lozano Barragán.

    R.- ¿USTED SEGUIRÁ AL FRENTE DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MONTERREY?

    A.- Sí, yo sigo al frente de la Arquidiócesis, por el momento no me lo han indicado de otro modo, yo sigo al frente de esta Iglesia de Monterrey como Arzobispo.

    R.- ¿POR QUÉ NOMBRAR A OTRO CARDENAL EN MONTERREY?

    A.- Sí, hay que hacer una distinción, no es el Cardenal a la ciudad de Monterrey, no es el Cardenal para los municipios conurbanos de Monterrey. Es el Cardenal de la Arquidiócesis de Monterrey, que abarca incluso otros municipios que no están todavía circunscritos en esta mancha urbana, entonces es el Arzobispo. Desde luego que pudiera ser el Obispo de otra Diócesis, pero esto lo define y lo decide el Papa. Es un nombramiento directamente del Santo Padre.

    R.- ¿CUÁL ES EL MECANISMO QUE SIGUIERON PARA NOMBRARLO COMO CARDENAL?

    A.- No tengo conocimiento del mecanismo, de cómo se llegó a la decisión. Yo solamente tengo conocimiento de que el Santo Padre ha incluido mi nombre en la lista de estos nuevos Cardenales que quiere para la Iglesia.

    R.- ¿SU RELACIÓN CON LOS OTROS CARDENALES TIENE QUE VER CON SU NOMBRAMIENTO?

    A.- No sé, no tengo conocimiento de qué es lo se tomó en cuenta. Desde luego que se toma en cuenta la tradición que se va haciendo en una Sede, por ejemplo: para la Ciudad de México ya es una tradición que el Arzobispo de México en turno lo van haciendo Cardenal, en Guadalajara igual. Y parece que Monterrey va por ese camino, ya se va haciendo una práctica de que sea Sede Cardenalicia.

    R.- ¿USTED VE COMO UN RETO EL QUE SU NOMBRAMIENTO SE DE AL DÍA SIGUIENTE DE QUE SE DIERA A CONOCER LA INFORMACIÓN DEL JUICIO EN ESTADOS UNIDOS EN EL QUE SE VE INVOLUCRADO EL CARDENAL NORBERTO RIVERA?

    A.- Yo creo que el nombramiento es un reto independientemente de la fecha en que se dé, y no creo que haya una intencionalidad de que se esté dando a conocer el nombramiento de los nuevos cardenales en la coyuntura de una decisión del proceso que se toma en los Ángeles. Yo considero que no hay relación en lo absoluto.

    R.- ¿LA ARQUIDIÓCESIS DE MONTERREY HA TOMADO RELEVANCIA ANTE ESTE NOMBRAMIENTO?

    A.- Yo creo que cada Iglesia tiene en sí todos los elementos para ser una entidad verdaderamente importante de la Institución de la Iglesia Católica.

    R.- ¿QUÉ SIGUE EN EL PROCESO CAMINO A SU NOMBRAMIENTO?

    A.- Sencillamente el que es nombrado se entera del protocolo que se sigue para llevar a efecto el nombramiento, que se desarrolla todo allá en Roma. En este momento no lo conozco puntualmente, somos convocados días antes para conocer todo el protocolo y la ceremonia por la que se da definitivamente la investidura de Cardenale. Eso es lo que sigue.

    R.- CUÉNTENOS MÁS SOBRE USTED EN LO PERSONAL.

    A.-Bueno, no me lo van a creer, tengo 58 años de edad, aunque aparente 70. Nací en un pueblo de Jalisco que se llama Mascota, soy el 3er. hijo de una familia de 16 hermanos de los que vivimos 15.

    Y contamos con la gracia, con el regalo, de que mis padres conservan la vida; mi padre con 90 años y mi madre con 80 años.

    Comencé mis estudios para ser Sacerdote en el Seminario Diocesano de Autlán, Jalisco. Como no estaba instituido todo el Seminario en Autlán, nos enviaron a estudiar a Guadalajara. Del tal manera que estuve 3 años en Autlán y 6 en Guadalajara para estudiar 3 años de Latín y 3 años de Filosofía. Y luego la última etapa de formación, los 4 años de Teología, los hice en el Seminario de Zamora, Michoacán.

    Una vez que fui ordenado Sacerdote, en el año 1976, inmediatamente me enviaron a hacer estudios a la Universidad Gregoriana de Roma, en donde estuve 3 años, viviendo en el Colegio Mexicano de Roma.

    A mi regreso, me integré a la Diócesis de Autlán y ahí desempeñé distintos cargos; desde Padre Espiritual en el Seminario, Prefecto de estudios, Rector del Seminario y muy pronto, el Obispo de Autlán me nombró su Vicario General.

    Fui Vicario general alrededor de 4 años y a la muerte del Obispo, me vi responsabilizado, por elección, de ser administrador de la Diócesis de Autlán en sede vacante.

    Casi al año de sede vacante, me nombraron Obispo Auxiliar de Toluca. Fui ordenado en Toluca como Obispo, hace 16 años, y estuve sirviendo 5 años de Obispo Auxiliar.

    A la muerte del Obispo del que fui Auxiliar, me nombran de nuevo Administrador en sede vacante de la Diócesis de Toluca, cargo que ocupé alrededor de 1 año.

    Al término de ese período, el Papa Juan Pablo II me nombra Obispo Titular de Toluca y entonces completé un ciclo entre Auxiliar y Obispo de Toluca de 12 años.

    Como ustedes recordaran, hace 4 años el Papa Juan Pablo II me asignó a esta Sede queridísima, a la que he tratado de servir y de aportar desde mi pobre persona; es mi misión específica y aquí vamos.

    R.- ¿CÓMO TOMARON LA NOTICIA SUS PAPÁS?

    A.- Debo reconocer que mis papás han vivido siempre en un ámbito de vida de fe, nos enseñaron a vivir así, a vivir bajo la providencia de Dios, bajo su mirada amorosa, entonces todo lo que va aconteciendo en la vida, mis papás lo interpretan como una gracia que saben de antemano, que ni yo merezco, ni ellos merecen.

    Ellos nos han enseñado a leer así la vida; nosotros no merecemos, Dios es bueno, es Padre y nos va marcando, nos va indicando como Padre, el camino.

    Yo les di la noticia, y los encontré bastante serenos. Desde luego emocionados porque saben que eso es una gracia muy especial, pero también saben que es una responsabilidad y ellos inmediatamente, como personas creyentes y religiosas, se refugian en la fuerza de la oración.

    Ellos me dijeron: “ten ánimo, así como el Señor te ha ayudado, te va a seguir ayudando en esta responsabilidad y nosotros vamos a seguir orando por tí junto con tus hermanos como lo hemos hecho siempre”.

    R.- ¿USTED ESTARÁ TOMANDO ESTA NUEVA RESPONSABILIDAD AQUÍ EN MONTERREY O LO MUEVEN A OTRO LUGAR?

    A.- Sí desde aquí, exactamente con la misma responsabilidad de ser Obispo de esta Iglesia en Monterrey, mientras el Papa no diga otra cosa.

    R.- ¿SE VA HACER ALGO PARA CELEBRAR ESTE NOMBRAMIENTO EN MONTERREY?

    A.- En este momento no se ha proyectado nada especial, la verdad no ha habido tiempo de definir eso. Desde luego que la comunidad esta avisada por los medios y por las diversas vías que tenemos en la Arquidiócesis, en orden a invitarles a agradecer a Dios y agradecer al Santo Padre, a la vez que a sentirnos más llamados a vivir nuestra fe católica con mayor responsabilidad.

    R.- ¿ESTO ENTONCES SERÁ UNA OCASIÓN DE FIESTA PARA MONTERREY?

    A.- Sin duda que sí, no necesariamente porque está dado en mi persona, sino porque está dada en su Obispo, en quien es su principal servidor, su hermano mayor, el que es sucesor de los apóstoles. Eso es sin duda motivo de felicidad cristiana para la comunidad.

    N.B. Mientras se realizaba la rueda de prensa en las oficinas del Arzobispado, en todas las Iglesias de Monterrey se tocaban las campanas como señal de alegría por tan importante nombramiento, que fortalece en la fe a nuestra querida Iglesia que peregrina en Monterrey.

  3. octubre 19, 2007 at 9:35 pm

    Estimado Félipe.

    Su correo está saturado.
    Seguro por mi culpa.

    Ojalá tenga noticias pronto.

    Pedro R.

  4. octubre 19, 2007 at 10:25 pm

    Siguen las noticias de los nuevos Cardenales, de quien esperamos que serán muy tradicionales, como lo jurarán en días próximos a nuestro Bendítisimo Padre BenedictO XVI.

    P. Pedro.

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    Padre Navarrete comenta su designación cardenalicia
    «Me quedé sin saber qué decir»

    Viernes, 19 de octubre 2007.

    Se enteró el pasado martes, pero el deber de silencio le impidió compartir la noticia hasta un día después: el papa Benedicto XVI le había propuesto para ostentar la púrpura cardenalicia. “Mañana a las doce será anunciado que usted será nombrado cardenal”, avisaron al padre turolense Urbano Navarrete en una instancia romana. “Me quedé sin saber qué decir ni qué hacer”, reconoció el protagonista durante un improvisado homenaje ayer en Madrid.

    Navarrete, jesuita de 87 años y natural de Camarena de la Sierra (Teruel), afronta desde la serenidad su nueva responsabilidad. “Si he aportado tantas cosas como dicen estos señores, ser cardenal no puede ser más difícil”. El que será el primer cardenal turolense de la era moderna hizo esta referencia después de que destacados miembros de la Curia Romana le presentasen como uno de los estudiosos fundamentales en la nulidad matrimonial. El marco elegido era el aula magna del Seminario de Madrid, en la Facultad de Teología “San Dámaso”. El motivo, la presentación de su último libro “Derecho Matrimonial Canónico. Evolución a la luz del Concilio Vaticano II”.

    Según detalló ayer, la noticia la recibió del secretario de Estado y en lo primero que pensó al quedarse solo fue en su vejez, que la veía de otra manera a la que realmente va a ser. “Creía que estaba para el descanso, aunque tengo la cabeza muy clara y sigo trabajando”. Entre el público estaba una persona a la que se siente muy vinculada: Antonio-Ángel Algora Hernando -Vilueña (Zaragoza), 1940)- que es el actual arzobispo de Ciudad Real y antes de Teruel y Albarracín.

    Junto al padre Navarrete compartían tribuna el cardenal y arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, monseñor Francesco Coccopalmerio; el secretario del Tribunal de la Signatura Apostólica, Velasio de Paolis y el decano del Tribunal de la Rota Romana, Antoni Stankiewicz.

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