Pero “¡Oh Providencia!”, Ratzinger ha llegado y con el los refuerzos. La cordura y el amor por la Iglesia que hemos heredado de los Aspóstoles, no por la que quisiéramos reinventar, se está disponiendo para dar la batalla. Quizá ya arrinconada por las legiones “de facto” infieles al Papa, no les ha quedado más espacio para luchar tras los telones. Entre menos firmeza más campo perdido.
El Santo Padre nos hace ver que sabe que le queda no muchos años de vida y así como no desaprovechó la oportunidad en los Funerales de Juan Pablo II, para tomar el liderazgo y presentar con un programa anti relativista su “candidatura” para el cónclave. Así nos demuestra su determinación para no desaprovechar su oportunidad en el Papado. El Mariscal de Campo ordena a sus capitanes en la curia y sobre todo, quizá está escogiendo el campo de batalla: La liturgia.
Fe, Obediencia y Liturgia, así se llamó la conferencia que impartió Mons. Malcom Ranjinth, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en el encuentro anual de la Asociación Holandesa de Liturgia Latina, dando ya una idea de lo inseparablemente ligadas que están estas tres condiciones.
Si bien aprovechó para ubicar la reciente propuesta pública de los dominicos holandeses de que los fieles (hombres, mujeres, hetero u homosexuales) pasen al altar a decir las palabras de la consagración, como una propuesta “no seria”, la agudeza y valentía de Monseñor quedó demostrada en su comentario final fuera del texto de la conferencia, cuando mencionó:
“El Motu Proprio Summorum Pontificum acerca de la Liturgia Latina de Julio 7 del 2007 es fruto de una profunda reflexión de nuestro Papa sobre la misión de la Iglesia. No es opcional para nosotros, quienes vestimos de púrpura y rojo, el cuestionar esto, el ser desobedientes e invalidar el Motu Proprio con nuestras pequeñas, pequeñas reglas. Incluso si estas fueran hechas por las Conferencias Episcopales. Ni siquiera los Obispos tienen este derecho. Lo que el Santo Padre ha dicho, tiene que ser obedecido en la Iglesia. Si nosotros no seguimos este principio, permitiremos que seamos usados como instrumentos del diablo y de nadie más. Esto llevará a la discordia en la Iglesia y alentará su misión. No tenemos tiempo que perder en esto. De otro modo nos comportaríamos como el emperador Nerón, tocando su violín mientras Roma ardía. Las Iglesias están vaciándose, no hay vocaciones, los seminarios están vacíos. Los Sacerdotes envejecen y envejecen y los jóvenes sacerdotes son escasos.”
Además de la impresionante alusión al Diablo, la cruda declaración del Secretario Ranjinth, define muy claro que aquí el tema no se trata de idoneidad pastoral o de diferencias culturales. El asunto es: Regular el Motu Propio Summorum Pontificum (SP) es invalidar la autoridad del Papa. En este asunto en particular, comenzarán a mostrar su rostro los obispos y las Conferencias Episcopales que no servirán (Non Serviam) a las formulaciones legales del Santo Padre.
Y por si estas declaraciones no llegan a tener el eco necesario en la Iglesia, la Comisión Ecclesia Dei (ED) ha hecho el anuncio no oficial de que en breve publicará algunos lineamientos para la aplicación del Motu Proprio. Esto dejará claro que los únicos autorizados por Benedicto XVI para regular la aplicación del Motu Proprio, si es que hay algo que tenga que regularse, es dicha comisión.
Mucho depende de el tono en que los lineamientos de ED sean expuestos y los puntos que toque. Mons. Camille Perl nos da algunas pistas:
“Es verdad, estamos escribiendo un documento-instrucción sobre la correcta interpretación del Motu Propio Summorum Pontificum, el cual ha liberado la Misa según los libros litúrgicos de San Pio V, modificados por el Beato Juan XXIII(…). Aunque no es una Congregación, se nos has dado la facultad de preparar esta nota para la definición de algunos aspectos del Motu Proprio Papal como por ejemplo, aquello del grupo estable. Nosotros pues clarificaremos lo que se entiende por grupo estable, cuántas personas precisamente deben de pedir al Párroco de su Parroquia el celebrar en el rito pre-conciliar.”
El tema del número de fieles requeridos para celebrar la misa, ha sido ciertamente un punto con el cual algunos obispos y conferencias han tratado de minar la implementación de SP, pero lo más subjetivo y por lo mismo peligroso es la interpretación que de la idoneidad del sacerdote facultado para celebrar la Forma Extraordinaria, se ha hecho. En algunos casos se ha establecido que quien quiera celebrar tiene que realizar un examen de Latín y del conocimiento de las rúbricas. Nada más absurdo que eso, ojalá que igual rigor se aplicara a todos los que deseen celebrar el Novus Ordo.
Si la Santa Sede, por medio de ED aclara el tema de la idoneidad de tal forma que deje fuera la posibilidad de aplicar exámenes, además de establecer un mínimo de fieles que requieran la misa por debajo de 30 (que es el que mayormente se ha mencionado en diferentes regulaciones), entonces ya tendremos dos instrucciones contrarias vigentes para algunas iglesias particulares. En este escenario, los obispos y las conferencias que trataron de regular el documento tendrán dos opciones: o dan marcha atrás (sutil o claramente) o desafían públicamente al Papado imponiendo sus propias regulaciones.
Los obispos y las conferencias que ya publicaron sus “pequeñas, reglitas” no se pudieron quedar callados después del MP, ojalá y tampoco lo hagan después de los lineamientos.
Y al igual que el Secretario de la Congregación para el Culto Divino, Ecclesia Dei también ve en todo esto un tema de obediencia, cuando se le pregunta a Camilla Perl porqué algunos obispos y muchos sacerdotes no aceptan el documento, responde: “Personalmente, creo que el problema es de una naturaleza más general. Hoy, en muchas esferas de la sociedad, el sentido de obediencia y respeto por la autoridad se ha perdido. Muy pocos están, por decirlo así, dispuestos a obedecer”
El Papa está haciendo valer su autoridad, sabe que no es por el, sino por los que vienen. ¿Qué va a pasar cuando la infidelidad a Roma se haga pública y explícita? ¿Estamos preparados psicológica y espiritualmente para la batalla que viene? Lo interesante es que esta batalla se va a dar en las diócesis que han renegado del Motu Proprio, en otras como la mía, donde el Sr. Obispo no ha emitido ninguna regulación al Motu Proprio, no debería de pasar nada más.
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