Las conclusiones del V Congreso General del Espiscopado Latinoamericano y del Caribe, aprobadas ya por el Papa Benedicto XVI, son consideradas como el mejor documento emanado de los CELAMs por Clodovis Boff, hermano del teólogo de la liberación, Leonardo Boff.
IHU On-Line le realizó hace algunos días una entrevista al Doctor en Teología por la Universidad Católica de Lovaina, de la cual extraemos algunos textos relevantes
IHU On-Line (IHU)- ¿Qué trae de novedades el documento final de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y del Caribe en relación a las conferencias anteriores?
Clodovis Boff (CB)- El Documento de Aparecida es, a nuestro ver, el punto más alto del Magisterio de la iglesia latinoamericana y del Caribe. Es el mejor documento elaborado hasta hoy por nuestros obispos y quizás por cualquier otro episcopado regional. Recapitula lo mejor de los Celams anteriores, y está dentro de un cuadro teológico mucho más rico, más seguro y homogéneo. El documento es una sorpresa del Espíritu, pues nada dejaba prever un texto de esta calidad. Es también un milagro de la madre de Aparecida, a quién había confiado el Santo Padre la dirección de la asamblea. En mi opinión, el documento de la V Conferencia no sólo da un paso más al frente, sino que abre una “nueva fase” en la misión de la iglesia en el continente. La sensación que se tiene es que “ahora va”. Es que el documento presenta una estructura teológica y pastoral armónica bien centrada. Acertando un paso con la lógica de vida en la fe, el documento se estructura articulando los elementos siguientes: Fe viva en Cristo a partir de una experiencia de encuentro (“discípulos”), fe misma que se irradia al mundo en forma de misión (“apóstoles”) y que se prolonga a la sociedad en terrenos de compromiso por la justicia y por la vida (“Para que en El los pueblos tengan vida”) Aquí cada cosa está en su lugar: la fe en Cristo en el comienzo, como fundamento de todo; la evangelización como el primer desbordamiento espontáneo de ella y al final, la misión social como su necesario desbordamiento posterior. Este es el “hilo rojo” que perméa todo el documento y le da unidad. Está ahí, a mi ver, la llave general que abre las riquezas de todo el texto episcopal.
¿La principal novedad del documento? Es la propia buena nueva del Amor de Dios a ser experimentado, anunciado y proyectado en la vida. Esa es la “prioridad de prioridades”, la prioridad originaria y permanente que la Iglesia está llamada a anunciar y a re-anunciar sin descanso. A partir de esa novedad perenne, el documento coloca las otras novedades.
IHU- Sintéticamente ¿cuáles serían las tres grandes luces del Documento de Aparecida y las tres grandes sombras?
CB- El grande acierto del Documento de Aparecida es haber recolocado, al inicio y en la base de todo, la fe viva en Cristo. “Comenzar por el comienzo”, esto es, por donde comienza históricamente la vida de la Iglesia y por donde recomienza cada día. Haciendo esto, los obispos encontrarán la embocadura correcta para relanzar la misión evangelizadora del continente: Comenzar todo y siempre desde Cristo. Se sabe -Aristóteles lo declara – que hallar el principio siempre es la cosa más difícil y también más decisiva, más una vez hallada, todo se torna fácil y se pone en orden. El documento presenta la fe como un evento existencial, como una “experiencia de encuentro”. Se trata de un encuentro vivo con la persona viva de Jesus Cristo. Entender así la fe constituye un redescubrimiento decisivo de la V Conferencia, pues supera una idea de fe entendida como simples acertaciones de doctrinas o como una opción ética, o aún como mera tradición cultural, como es en gran parte nuestro catolicismo. Haciendo esto, el episcopado latinoamericano se pone por completo en el campo de la espiritualidad, la parte más íntima y vital de la fe.
Un Catolicismo de “iniciados”.
Para operar pastoralmente la idea de una fe como “encuentro con Cristo”, fuete de todo lo demás, los obispos proponen el “itinerario” de una primera “iniciación a la vida cristiana”(Cáp. VI). Entendiendo por ello introducir “mistagógicamente” a quienes están alejados de la fe, a la escucha de la palabra, la oración personal y la eucaristía. Pues solo un catolicismo de “iniciados” es realmente evangelizador, socialmente fecundo y eficazmente resistente al secularismo moderno así como a los proselitismos actuales.
En cuanto a las sombras, vamos con calma y respeto, pues se trata aquí de un documento de nuestros padres y guías en la fe. Más francamente, no percibimos sombras que merezcan reparo. Lo que tal vez pudiera acontecer, sería la tentativa de jugar sombras sobre un documento por parte de los grupos que pretenden llevar a la Iglesia por caminos poco sintonizados con el soplo del Espíritu.
IHU- ¿Cuál es el rostro de la Iglesia que emerge de la V Conferencia? ¿Cuáles serían sus características principales?
CB – Será el tipo de Iglesia que cumpla el lema de la conferencia, debidamente desarrollado en el documento de Aparecida. Por lo tanto, estará en el primer lugar, una iglesia “discipular”: oyente de la palabra, meditadora, gran orante, contemplativa, adoradora, doxológica y eucarística. Después será una Iglesia “Misionaria”, que anuncia con alegría y entusiasmo la Buena Nueva del Amor de Dios en Cristo, como lo que llena de sentido el corazón humano, también en esta vida será una iglesia. Será, en fin, una Iglesia “agápica”, en cuanto se hace samaritana de todos los caídos al lado de los caminos del mundo, tomando cuidado de ellos y curándolos.
.
Tags: Celam




5 comentarios hasta ahora
Deja una respuesta