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7
Jul

Carta Apostólica del Santo Padre Benedicto XVI en forma de “Motu Proprio” SUMMORUM PONTIFICUM sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970

   Escrito por: Felipe en Temas Varios

Los sumos pontífices hasta nuestros días se preocuparon constantemente porque la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de “alabanza y gloria de Su nombre” y “del bien de toda su Santa Iglesia”.

Desde tiempo inmemorable, como también para el futuro, es necesario mantener el principio según el cual, “cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe. (1)

“Entre los pontífices que tuvieron esa preocupación resalta el nombre de San Gregorio Magno, que hizo todo lo posible para que a los nuevos pueblos de Europa se transmitiera tanto la fe católica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes. Ordenó que fuera definida y conservada la forma de la sagrada Liturgia, relativa tanto al Sacrificio de la Misa como al Oficio Divino, en el modo en que se celebraba en la Urbe. Promovió con la máxima atención la difusión de los monjes y monjas que, actuando según la regla de San Benito, siempre junto al anuncio del Evangelio ejemplificaron con su vida la saludable máxima de la Regla: “Nada se anticipe a la obra de Dios” (cap.43). De esa forma la Sagrada Liturgia, celebrada según el uso romano, enriqueció no solamente la fe y la piedad, sino también la cultura de muchas poblaciones. Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religión y ha fecundado su piedad.

Muchos otros pontífices romanos, en el transcurso de los siglos, mostraron particular solicitud porque la sacra Liturgia manifestase de la forma más eficaz esta tarea: entre ellos destaca San Pío V, que sostenido de gran celo pastoral, tras la exhortación de Concilio de Trento, renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y “renovados según la norma de los Padres” y los dio en uso a la Iglesia Latina.

Entre los libros litúrgicos del Rito romano resalta el Misal Romano, que se desarrolló en la ciudad de Roma, y que, poco a poco, con el transcurso de los siglos, tomó formas que tienen gran semejanza con las vigentes en tiempos más recientes.

Fue éste el objetivo que persiguieron los Pontífices Romanos en el curso de los siguientes siglos, asegurando la actualización o definiendo los ritos y libros litúrgicos, y después, al inicio de este siglo, emprendiendo una reforma general”(2). Así actuaron nuestros predecesores Clemente VIII, Urbano VIII, san Pío X (3), Benedicto XV, Pío XII y el beato Juan XXIII.

En tiempos recientes, el Concilio Vaticano II expresó el deseo che la debida y respetuosa reverencia respecto al culto divino, se renovase de nuevo y se adaptase a las necesidades de nuestra época. Movido de este deseo, nuestro predecesor, el Sumo Pontífice Pablo VI, aprobó en 1970 para la Iglesia latina los libros litúrgicos reformados, y en parte, renovados. Éstos, traducidos a las diversas lenguas del mundo, fueron acogidos de buen grado por los obispos, sacerdotes y fieles. Juan Pablo II revisó la tercera edición típica del Misal Romano. Así los Pontífices Romanos han actuado “para que esta especie de edificio litúrgico (…) apareciese nuevamente esplendoroso por dignidad y armonía”(4).

En algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y siguen adhiriendo con mucho amor y afecto a las anteriores formas litúrgicas, que habían embebido tan profundamente su cultura y su espíritu, que el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con el indulto especial “Quattuor abhinc annos”, emitido por la Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica “Ecclesia Dei”, dada en forma de Motu proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad a favor de todos los fieles que lo solicitasen.

Después de la consideración por parte de nuestro predecesor Juan Pablo II de las insistentes peticiones de estos fieles, después de haber escuchado a los Padres Cardenales en el consistorio del 22 de marzo de 2006, tras haber reflexionado profundamente sobre cada uno de los aspectos de la cuestión, invocado al Espíritu Santo y contando con la ayuda de Dios, con las presentes Cartas Apostólicas establecemos lo siguiente:

Art. 1.- El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la “Lex orandi” (“Ley de la oración”), de la Iglesia católica de rito latino. No obstante el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma “Lex orandi” y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la “Lex orandi” de la Iglesia no llevarán de forma alguna a una división de la “Lex credendi” (“Ley de la fe”) de la Iglesia; son, de hecho, dos usos del único rito romano.

Por eso es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que no se ha abrogado nunca, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia. Las condiciones para el uso de este misal establecidas en los documentos anteriores “Quattuor abhinc annis” y “Ecclesia Dei”, se sustituirán como se establece a continuación:

Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar sea el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 que el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita ningún permiso, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario.

Art. 3.- Las comunidades de los institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, de derecho tanto pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa según la edición del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebración conventual o “comunitaria” en sus oratorios propios, pueden hacerlo. Si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisión compete a los Superiores mayores según las normas del derecho y según las reglas y los estatutos particulares.

Art 4.- A la celebración de la Santa Misa, a la que se refiere el artículo 2, también pueden ser admitidos -observadas las normas del derecho- los fieles que lo pidan voluntariamente.

Art.5. §1.- En las parroquias, donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la guía del obispo como establece el can. 392 evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia.

§ 2.-La celebración según el Misal del beato Juan XXIII puede tener lugar en día ferial; los domingos y las festividades puede haber también una celebración de ese tipo.

§ 3.- El párroco permita también a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebración en esta forma extraordinaria en circunstancias particulares, como matrimonios, exequias o celebraciones ocasionales, como por ejemplo las peregrinaciones.

§ 4.- Los sacerdotes que utilicen el Misal del beato Juan XXIII deben ser idóneos y no tener ningún impedimento jurídico.

§ 5.- En las iglesias que no son parroquiales ni conventuales, es competencia del Rector conceder la licencia más arriba citada.

Art.6. En las misas celebradas con el pueblo según el Misal del Beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas también en la lengua vernácula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica.

Art.7. Si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5, §1, no ha obtenido satisfacción a sus peticiones por parte del párroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebración, el asunto se remita a la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”.

Art. 8. El obispo, que desea responder a estas peticiones de los fieles laicos, pero que por diferentes causas no puede hacerlo, puede indicarlo a la Comisión “Ecclesia Dei” para que le aconseje y le ayude.

Art. 9. §1. El párroco, tras haber considerado todo atentamente, puede conceder la licencia para usar el ritual precedente en la administración de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unción de Enfermos, si lo requiere el bien de las almas.

§2. A los ordinarios se concede la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmación usando el precedente Pontifical Romano, siempre que lo requiera el bien de las almas.

§3. A los clérigos constituidos “in sacris” es lícito usar el Breviario Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.

Art. 10. El ordinario del lugar, si lo considera oportuno, puede erigir una parroquia personal según la norma del canon 518 para las celebraciones con la forma antigua del rito romano, o nombrar un capellán, observadas las normas del derecho.

Art. 11. La Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, erigida por Juan Pablo II en 1988, sigue ejercitando su misión.

Esta Comisión debe tener la forma, y cumplir las tareas y las normas que el Romano Pontífice quiera atribuirle.

Art. 12. La misma Comisión, además de las facultades de las que ya goza, ejercitará la autoridad de la Santa Sede vigilando sobre la observancia y aplicación de estas disposiciones.

Todo cuanto hemos establecido con estas Cartas Apostólicas en forma de Motu Proprio, ordenamos que se considere “establecido y decretado” y que se observe desde el 14 de septiembre de este año, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, pese a lo que pueda haber en contrario.

Dado en Roma, en San Pedro, el 7 de julio de 2007, tercer año de mi Pontificado.

NOTAS

(1) Ordinamento generale del Messale Romano 3ª ed. 2002, n.937

(2) JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899

(3) Ibid. JUAN PABLO II, Lett. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899

(4) S. Pio X, Lett. ap. Motu propio data, Abhinc duos annos, 23 ottobre 1913: AAS 5 (1913), 449-450; cfr JUAN PABLO II lett. ap. Vicesimus quintus annus, n. 3: AAS 81 (1989), 899

(5) Cfr Ioannes Paulus II, Lett. ap. Motu proprio data Ecclesia Dei, 2 luglio 1988, 6: AAS 80 (1988), 1498

Traducción no oficial del Vatican Information Service (VIS) del original en latín.

Este artículo fue publicado el Sábado 7 de Julio del 2007 a las 9:47 am; categorizado en: Temas Varios. También puedes seguir las respuestas por medio de RSS 2.0 o bien por correo electrónico escribiendo tus datos y marcando la casilla al final de esta página.

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38 comentarios hasta ahora

Felipe
 1 

Hola queridos amigos ¿emocionados?. Yo bastante.

Me encuentro en una remota playa de la península de Yucatán, toda la semana pasada estuve en Mérida y pensaba que este día Dios me pediría vivir el gozo en la humildad del silencio (sin internet ni escribiendo en el blog en este día tan especial).Sin embargo en este apartado rincón he encontrado acceso a Internet ¡Que gran regalo! Ahora me dispongo a ir a la iglesita del pueblo, donde ya vi qe tienen al Santísimo, para rezarle el Te Deum y después continuaré dandole todo el tiempo a mi familia.

El lunes volveré a scribir. Por lo prono me gustaría recibir sus comentarios sobre cómo han recibido ustedes este documento.

Les mando un afectuoso saludo.

Demos gracias a Dios por nuestro querido Papa Ratzinger.

Julio 7 2007 a las 10:13 am
Manuel R.
 2 

¡Yo estoy emocionadísimo! Leí el Motu Proprio en latín, y estoy orgulloso. Dios quiera que de este documento salga buen fruto. Plurimas gratias Sancto Patri.

Ayer hubo una conferencia en mi ciudad acerca del regreso de la misa en latín (la antigua). Duró alrededor de 3 horas. Los panelistas: Mons. Isidro Puente Ochoa, Mons. Eduardo Ackerman y el P. Florentino Durazo. Muy bueno el debate. Quedó grabado en video y audio. Tal vez lo podamos pasar al Internet. Bueno, después les aviso.

Benedicamos Domino!

Julio 7 2007 a las 10:33 am
UNICA REACCION OFICIAL DE LA HERMANDAD SACERDOTAL
 3 

Mediante el Motu Proprio Summorum Pontificum, el papa Benedicto XVI ha restablecido los derechos de la misa tridentina, afirmando con claridad que el Misal Romano promulgado por San Pío V nunca fue abrogado. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X se alegra de ver que la Iglesia se reencuentra con su tradición litúrgica, dando a los sacerdotes y fieles que habían sido privados de ella la posibilidad de acceder libremente al tesoro de la misa tradicional por la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas. Por este gran bien espiritual, la Fraternidad San Pío X expresa al Sumo Pontífice su vivo agradecimiento.

La carta que acompaña al Motu Proprio no oculta sin embargo las dificultades que aun subsisten. La Fraternidad San Pio X formula el deseo de que el clima favorable instaurado por las nuevas disposiciones de la Santa Sede permitan -luego del levantamiento del decreto de excomunión que todavía pesa sobre sus obispos- tratar con más serenidad los puntos doctrinales en litigio.

Lex orandi, lex credendi, la ley de la liturgia es la de la fe. En fidelidad al espíritu de nuestro fundador Mgr Marcel Lefebvre, el apego de la Fraternidad San Pio X a la liturgia tradicional está indisociablemente unida a la fe que ha sido profesada “siempre, en todas partes y por todos”.

Menzingen, 7 de julio 2007

Mgr Bernard Fellay

………………………….

Cualquier otra opinión de los miembros de la Fraternidad Sacerdotal será tomada como no oficial y a título muy personal.

Dejemos que el Superior D. Bernard Fellay -Hombre Santo y Sabio- hable por todos, que para eso fue electo unanimemente.

Julio 7 2007 a las 11:36 am
Notas a propósito en España
 4 

Los seguidores del cismático arzobispo Lefebvre expresaron hoy su ‘gratitud’ al Papa por haber facilitado la misa en latín, pero insistieron en que hasta que no sea levantada la excomunión que pesa sobre sus obispos ‘no se podrán afrontar los puntos doctrinales’ que les separan.

Así lo manifestó el superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (fundada por Marcel Lefebvre en 1968), Bernard Fellay, quien en un comunicado expresó su ‘satisfacción’ y ‘viva gratitud’ por el documento aprobado por Benedicto XVI, ‘sin olvidar las dificultades que aún persisten’.

Fellay señaló que su Fraternidad ‘se complace’ al ver como la Iglesia ‘reencuentra su tradición litúrgica, donando a sus sacerdotes y fieles la posibilidad de celebrar la misa tradicional para la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas que hasta ahora le había negado’.

El seguidor del cismático Lefebvre agregó que la Fraternidad de San Pío X auspicia que ‘el clima favorable instaurado en el Vaticano permita, después de que sea levantada la excomunión que aún afecta a sus obispos, afrontar con más serenidad los puntos doctrinales en cuestión’ (las reformas aprobadas por el Concilio Vaticano II, que no reconocen).

El cardenal colombiano Dario Castrillón Hoyos, presidente del Consejo de la comisión ‘Ecclesia Dei’, encargado de las relaciones con los ‘lefebvrianos’ le respondió ‘a distancia’, ya que en una declaraciones a la revista católica ’30 Giorni’, que las divulgó hoy, afirmó que el Papa les ha tendido la mano y que ellos ‘no pueden negar los valores y la validez del Vaticano II’.

El 29 de agosto del 2005, sólo cuatro meses después de ser elegido Papa, Benedicto XVI ya les tendió una mano, al recibir ese día en audiencia a Bernard Fellay.

No fue la única mano tendida, en 2004 el cardenal Castrillón Hoyos ofició en la basílica de Santa María La Mayor, de Roma, una misa tridentina, la primera vez tras la reforma litúrgica que un purpurado celebraba siguiendo el rito preconciliar de San Pío V.

La defensa a ultranza de este rito fue una de las razones que llevó al cisma al fallecido Marcel Lefebvre, pero no las únicas.

El prelado se oponía al reformismo del Concilio Vaticano y sobre todo al ecumenismo y a las relaciones con las otras religiones.

Llegó a decir que el Vaticano estaba ocupado por anticristos y fundó la Fraternidad de San Pío X, en Econe (Suiza), basada en el tradicionalismo.

Lefebvre nunca escuchó las advertencias de Roma y el 30 de junio de 1988, tras hacer oídos sordos a las peticiones del Vaticano y del Papa, ordenó cuatro obispos sin el permiso del Pontífice.

Automáticamente se produjo la excomunión.

La Fraternidad de San Pío X asegura que cuenta con cuatro obispos, 453 sacerdotes, 178 seminaristas, casi un centenar de religiosos, dos centenares de monjas y más de 200.000 fieles repartidos por todo el mundo, especialmente en Suiza, Francia, Argentina, EEUU y Alemania.

En el año 2002 los fieles brasileños seguidores de Lefebvre que viven en el estado brasileño de Río de Janeiro, en la región de Campos dos Goytacazes, volvieron a la comunión con Roma tras 20 años de separación.

Fueron los miembros de la Unión Sacerdotal San Juan María Vianney, liderada por el obispo Liciano Rangel y formada por 26 sacerdotes y unos 28.000 laicos.

Aunque el papa Juan Pablo II, y numerosos cardenales expresaron su satisfacción, el por entonces purpurado Joseph Ratzinger (actual Pontífice) afirmó que aunque ‘deseaba, esperaba y rezaba’ para que todos volvieran al seno de la Iglesia Católica, el camino era ‘todavía largo’.

Ratzinger afirmó que se había producido ‘un fuerte endurecimiento’ en ese movimiento, ‘que estaba encerrado en sí mismo’. El por entonces cardenal aseguró que no servía ‘una acción diplomática, sino un camino espiritual para que sane la fractura’.

Ya entonces se mostró a favor de que se le reconociera el rito tridentino, pero insistió en que tenían que comprender que la liturgia renovada ‘es siempre la misma liturgia de la Iglesia’.

Las palabras de hoy de Fellay dan a entender que aún hace falta tiempo

Julio 7 2007 a las 11:40 am
Alexis Arquímides
 5 

Por tierras españolas,creo que el júbilo es indescriptible. Contentos por el Motu Propio, felices porque el Cardenal Primado ha Ordenado sacerdotes por el rito tradicional, gozosos por la aprobación definitiva del Oasis Jesús Sacerdote. ¿Qué más podemos pedir en sólo una semana?

Julio 7 2007 a las 3:10 pm
Hno.Dante
 6 

Deo Gratias! ¡En horabuena!
Es una alegría la publicación de este motu propio. Hara sin duda un bien enorme a la Iglesia.
Espero que los Obispos de Chile le den una acogida favorable.

Julio 8 2007 a las 7:07 pm
Martha
 7 

Sábado,por la tarde, pasé tiempo antes de la Sagrada Hostia, agradeciendole mucho a N.Sr.

Alguien ha dicho que ahora que se ha ganado la batalla, la guerra comenzará. Se me parece que seria mejor no echarle tiros a los del FSSPX. Los necesitaremos como aliados en nuestra guerra espiritual contra el diablo y sus legiones.

Me siento muy feliz y estoy tan agradecida!
Me pongo al servicio de nuestra Reina de modo que ella bien pueda dirigirme en los esfuerzos necesarios para ayudar a implentar los derechos del SP. Todos tenemos tanto trabajo adelante. La ignorancia hacia fuera en el mundo entre nuestros hermanos es abismal.

¡Ya es la hora del valor, de un celo unido a un amor ardiente para las almas! Y para esto, dios nos arma con la misa más poderosa, la misa antigua, gloriosa misa-la misa de los santos canonizados! ¡Glorioso! ¡Glorioso!

¡Viva Cristo Rey!

Julio 9 2007 a las 2:34 pm
Pedro Rodríguez Ocampo
 8 

Ultima noticia en Milenio:

Basta con que el Papa la celebre, nos uniremos perfectamente con El.

Lo menos que podemos hacer es todo Sacerdote unirse “Extraordinariamente” con El.

Y ya sabemos que signífica “Extraordinario” en los pasillos vaticanos y católicos.

Pedro Rodríguez Ocampo.

El papa Benedicto XVI podría celebrar en público una misa según el rito tridentino de San Pío V. Ello podría ocurrir en primer domingo de Adviento, es decir, cuatro semanas antes de la Navidad, e incluso podría darse en San Pedro.

La noticia que está agitando los pasillos vaticanos es de fuentes próximas al pontífice e implicaría un acto sin precedentes.

Si el Papa inaugura con el rito tridentino, anterior al Concilio Vaticano II, el tiempo de Adviento, que anticipa la Navidad, estará dando al rito de San Pío V plena y clara ciudadanía en la Iglesia católica.

La agencia católica Adnkronos dijo que de confirmarse, la celebración daría un valor excepcional al motu proprio Summorum Pontificum publicado recientemente por el Vaticano. Citado por la agencia, el director del semanario Latinitas, Anacleto Pavanetto, dijo:
“¿La misa pública según San Pio V?
No me sorprende.
Bienvenida sea”.

Fuentes vaticanas dijeron que la misa también podría ser oficiada por Benedicto XVI en el marco de una visita pastoral a una parroquia romana. De hecho, la Ciudad Eterna tiene ya
cinco parroquias donde se celebra la misa según el rito tridentino.
En la Basílica de Santa María la Mayor se oficia los miércoles.

Conforme al motu proprio papal, la fecha de inicio de la celebración de misas tridentinas será el 14 de septiembre. Latinitas ofrecerá cursos bisemanales para los sacerdotes que deseen poner a punto su latín.

Y el 25 de noviembre la Fundación Latinitas celebrará la edición 50 del Certamen Vaticanum, concurso para los estudiosos del latín.
Hay la posibilidad de que el Papa celebre simbólicamente ese día la misa pública con un rito preconciliar.

Los lefevbristas dieron en su sitio web las gracias al Papa por la reciente reforma litúrgica, pero dejaron claro que aún queda pendiente el reto clave de levantarles la excomunión.

Insistieron en que “la Iglesia vive una crisis y una gran confusión y se debe al Concilio Vaticano II, a todos sus documentos y a los que fueron publicados después.

Los lefebvristas tienen claras sus prioridades: “Eliminar el ecumenismo, la libertad religiosa y la colegialidad en el manejo de la Iglesia… Queremos un manejo firme por parte del Papa, sin dudas y sin otras personas… regresar a la tradición católica, a la verdadera Iglesia”.

Julio 29 2007 a las 3:24 pm
una voce mexico - Torreón
 9 

Estimados miembros de Creer en México

Antes de finalizar el año, me eh entrevistado con con el Vicario Episcopal de la Diocesis de Torreón, Mons. Francisco Castillo Santana, para ultimar detalles de la Celebración de la Santa Misa Cantada según el Misal Romano del Beato Juan XXIII. Aun falta por definir la Parroquia, o si se designara a un sacerdote apto para la celebración. Por tanto, La Asociación Una Voce Torreón se congraluta de este acontencimiento historico en la Región y de confirmarse se públicara en la pagina un comunicado, donde se confirmara el día, la hora y la parroquia.

Lic. Arturo Ibarra

Julio 30 2007 a las 1:29 pm
Pedro Rodríguez Ocampo
 10 

Encontré una carta sorpresiva en este mundo del internet:

…………………………
Campos, 12 de septiembre de 1969

Santo Padre:

Habiendo examinado atentamente el “Novus Ordo Missae” que entrará en vigencia el 30 de noviembre próximo, después de haber
rezado y reflexionado mucho, he juzgado ser mi deber, como sacerdote y como obispo, presentar a Su Santidad
mi angustia de conciencia,
y formular, con la piedad y la confianza filial que debo al Vicario de Cristo,
una súplica.

El “Novus Ordo Missae”, por las omisiones y mutaciones que ha introducido en el Ordinario de la Misa, y por muchas de sus normas generales que indican la concepción y la naturaleza de nuevo Misal, en los puntos esenciales, no expresa, como debería, la Teología del Santo Sacrificio de la Misa, establecida por el Sagrado Concilio de Trento en su sesión XXII. Hecho que la simple catequesis no puede equilibrar. Le evío adjunto las rezones que, en mi opinión, justifican esta conclusión.

Las razones de orden pastoral que, tal vez, podrían, en primer lugar, ser invocadas en favor de la nueva estructura de la Misa, no pueden hacer olvidar los argumentos de orden dogmático que militan en sentido contrario; además, no parecen razonables. Los cambios que han preparado el “Novus Ordo Missae” no han contribuido a aumentar la Fe ni la piedad de los fieles. Por el contrario, estos fieles permanecen
perplejos,
con una perplejidad que el “Novus Ordo Missae” ha acrescentado; porque ha favorecido la idea de que
nada es inmutable en la Santa Iglesia,
ni siquiera el Santo Sacrificio de la Misa.

Además, como lo señalo en las razones adjuntas, el “Novus Ordo” no sólo no inspira fervor sino que, por el contrario, disminuye la fe en las verdades centrales de la vida Católica, como la Presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento, la realidad del Sacrificio propiciatorio, el sacerdocio jerárquico.

Por lo que realizo un imperioso deber de conciencia pidiendo humilde y respetuosamente a Su Santidad dignarse, mediante un acto positivo que elimine cualquier duda,
autorizarnos
a seguir utilizando el “Ordo Missae” de San Pío V, cuya eficiencia en el desarrollo de la Santa Iglesia y en el acrescentamiento del fervor de los sacerdotes y de los fieles, como lo ha recordado Su Santidad con tanta unción, está probada.

Estoy seguro que la benevolencia de Su Santidad alejará las perplejidades nacidas en
mi corazón de sacerdote y de obispo.

Postrado a los pies de Su Santidad, con obediencia humilde y piedad filial, imploro su Bendición Apostólica.

+ Antonio de Castro Mayer
Obispo de Campos (Brasil)

Envío del Ing. Dante Calori

El pedido de Mons. de Castro Mayer fue atendido 38 años después…

Agosto 4 2007 a las 8:11 pm
Pedro Rodríguez Ocampo
 11 

Eminencia, ¿cuál es el sentido de este motu proprio que liberaliza el uso del Misal llamado de san Pío V?
DARÍO CASTRILLÓN HOYOS: Cuando, después del Concilio Vaticano II, se dieron los cambios en la liturgia, grupos consistentes de fieles laicos y también de eclesiásticos se sintieron a disgusto porque estaban muy ligados a la liturgia en vigor desde hacía siglos. Pienso en los sacerdotes que durante cincuenta años habían celebrado la misa denominada de san Pío V y que de pronto debían celebrar otra, pienso en los fieles acostumbrados desde generaciones al viejo rito, pienso también en los niños como los monaguillos que improvisamente se sienten desorientados a la hora de ayudar a misa con el Novus ordo. Hubo, pues, malestar a varios niveles. Para unos era incluso de orden teológico, pues consideraba que el rito antiguo expresaba mejor que el nuevo el sentido del sacrificio. Otros, también por motivos culturales, recordaban con nostalgia el gregoriano y las grandes polifonías que eran un riqueza de la Iglesia latina. Y todo esto se agravaba porque quienes sentían este malestar imputaban estos cambios al Concilio, mientras que en realidad el Concilio en sí no había ni pedido ni previsto los detalles de estos cambios. La misa que celebraban los padres conciliares era la misa de san Pío V. El Concilio no había pedido la creación de un rito nuevo, sino un uso mayor de la lengua vernácula y una participación mayor de los fieles.
De acuerdo, este era el clima de hace cuarenta años. Pero hoy ya no está presente la generación que había manifestado ese malestar. No sólo: el clero y el pueblo se han acostumbrado al Novus ordo, y en la gran mayoría de los casos están muy bien con él…
CASTRILLÓN HOYOS: Exacto, la gran mayoría, si bien muchos de ellos no saben qué se ha perdido con el abandono del antiguo rito. Pero no todos se han acostumbrado al nuevo rito. Curiosamente también en las nuevas generaciones, tanto de clérigos como de laicos, parece florecer el interés y el aprecio por el rito anterior. Y se trata de sacerdotes y fieles de a pie que a veces no tienen nada que ver con los llamados lefebvrianos. Son cuestiones de la Iglesia, que los pastores deben escuchar. Benedicto XVI, que es un gran teólogo con una sensibilidad litúrgica profunda, ha decidido promulgar el motu proprio.
¿Existía ya un indulto?
CASTRILLÓN HOYOS: Sí, había un indulto, pero ya Juan Pablo II había comprendido que el indulto no había sido suficiente. En primer lugar, porque algunos sacerdotes y obispos eran reacios a aplicarlo, pero sobre todo porque los fieles que desean celebrar con el rito antiguo no deben ser considerados de segunda categoría. Se trata de fieles a los que hay que reconocer el derecho de oír una misa que ha alimentado al pueblo cristiano durante siglos, que ha alimentado la sensibilidad de santos como san Felipe Neri, don Bosco, santa Teresa de Lixieux, el beato Juan XXIII y al mismo siervo de Dios Juan Pablo II que, como decía, había comprendido el problema del indulto y, por tanto, pensaba en extender el uso del Misal de 1962. He de decir que en las reuniones con los cardenales y con los jefes de dicasterio, en las que se debatió esta disposición, las reservas eran de verdad mínimas. El papa Benedicto XVI, que ha seguido el proceso desde el principio, ha dado este paso importante ya imaginado por su gran predecesor. Se trata de una disposición petrina promulgada por amor a un tesoro litúrgico, como es la misa de san Pío V, y por amor de pastor a un considerable grupo de fieles.
Pero algunos exponentes del episcopado han manifestado sus reservas…
CASTRILLÓN HOYOS: Reservas que en mi opinión depende de dos errores. La primera evaluación errónea es decir que se trata de una vuelta al pasado. No es así. Porque nada se quita al Novus Ordo, que sigue siendo el modo ordinario de celebrar el único rito romano; mientras que los que quieran pueden celebrar la misa de san Pío V como forma extraordinaria.
Este es el primer error de los que no estaban de acuerdo con el motu proprio, y ¿el segundo?
CASTRILLÓN HOYOS: Que se intenta disminuir el poder del episcopado. Pero tampoco es verdad. El Papa no ha cambiado el Código de derecho canónico. El obispo es el moderador de la liturgia en su propia diócesis.

A la Sede apostólica le compete ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal. UN Obispo debe actuar en armonía con la Sede apostólica y debe garantizar a cada fiel sus propios derechos, incluido el de poder participar en la misa de san Pío V, como forma extraordinaria del rito.

El cardenal Giovanni Battista Montini celebra la santa misa en la Catedral de Milán, según el rito ambrosiano, antes de la reforma conciliar, en la solemnidad del Corpus Christi, el 13 de junio de 1963

Y, sin embargo, hay quien afirma que con este motu proprio Ratzinger «humilla el Concilio» y «hace un desaire» a sus predecesores Pablo VI y Juan Pablo II…
CASTRILLÓN HOYOS: Benedicto XVI sigue el Concilio, que no abrogó la misa de san Pío V ni pidió que se hiciera. Y sigue el Concilio que recomendó escuchar la voz y los deseos legítimos de los fieles laicos. Quienes afirman esas cosas deberían ver las miles de cartas que han llegado a Roma pidiendo la libertad de poder oír la misa a la que se sienten tan vinculados. Y no se contrapone a sus predecesores, a los que cita continuamente tanto en el motu proprio como en la carta autógrafa del Papa que acompaña su publicación. El papa Montini desde el principio concedió en algunos casos la posibilidad de celebrar la misa de san Pío V.
Juan Pablo II, como dije antes, quería preparar un motu proprio semejante al que se ha publicado hoy.

También se ha planteado el peligro de que una pequeña minoría de fieles pueda imponer la misa de san Pío V a la parroquia.
CASTRILLÓN HOYOS: Es obvio que quien ha dicho esto no había leído el motu proprio. Está claro que a ningún párroco se le obligará a celebrar la misa de san Pío V. Sólo que si un grupo de fieles, con un sacerdote disponible para hacerlo, pide celebrar esta misa, el párroco o el rector de la iglesia no podrá oponerse. Claro está que si surgen dificultades será el obispo el que haga de manera tal que todo siga los cauces del respeto y diría del sentido común en armonía con el Pastor universal.
¿Pero no se corre el peligro con la introducción de dos formas, la ordinaria y la extraordinaria, en el rito latino de crear una confusión litúrgica en las parroquias y en las diócesis?
CASTRILLÓN HOYOS: Si se hacen las cosas siguiendo el simple sentido común no se corre ningún peligro. Además, ya hay diócesis donde se celebra misa en varios ritos, desde el momento que viven en ellas comunidades de fieles latinos, greco-católicos ucranianos o rutenos, caldeos, etc… Pienso, por ejemplo, en algunas diócesis de los Estados Unidos, como Pittsburgh, que viven esta legítima variedad litúrgica como una riqueza, no como una tragedia. Existen asimismo parroquias donde hay ritos diferentes del rito latino, también de comunidades ortodoxas o precalcedonianas, sin que esto provoque escándalo. No veo, pues, peligros de confusión. Siempre que, lo repito, todo tenga lugar con orden y respeto recíproco.
Hay otros que consideran que el motu proprio va contra la unicidad del rito que querían los padres conciliares…
CASTRILLÓN HOYOS: Establecido que el rito romano sigue siendo único, aunque puede celebrarse de dos formas, permítame recordar que en la Iglesia latina nunca ha habido un único rito para todos. Hoy, por ejemplo, tenemos todos los ritos de la Iglesias orientales en comunión con Roma. Y también en la Iglesia latina hay otros ritos además del romano, como el ambrosiano o el mozárabe. La misma misa de san Pío V, cuando fue aprobada, no anuló todos los ritos anteriores, sino sólo aquellos que no tenían dos siglos de antigüedad por lo menos…
¿Abrogó alguna vez el Novus ordo la misa de san Pío V?
CASTRILLÓN HOYOS: El Concilio Vaticano II no lo hizo, y sucesivamente no ha habido nunca un acto positivo que lo haya establecido. Por tanto, formalmente la misa de san Pío V no ha sido nunca abrogada. Es sorprendente que aquellos que presumen de ser los intérpretes auténticos del Vaticano II den una interpretación, en campo litúrgico, tan restrictiva y poco respetuosa de la libertad de los fieles, haciendo pasar, además, este Concilio como más coercitivo incluso que el Concilio de Trento.
En el motu proprio no se establece un número mínimo de fieles necesario para solicitar la celebración de la misa de san Pío V. Y, sin embargo, en el pasado corrió la noticia de que se estaba pensando en un límite mínimo de treinta fieles…
CASTRILLÓN HOYOS: Es la demostración evidente de que sobre este motu proprio se han contado muchas pseudo-noticias difundidas por quienes no habían leido los borradores o por quienes, de manera interesada, querían influir en su elaboración. He seguido todo el proceso que ha desembocado en la redacción final, y que yo recuerde en ningún borrador apareció nunca un límite mínimo de fieles, ni de treinta ni de veinte ni de cien.

El cardenal Ratzinger celebra la santa misa según el rito de san Pío V en el seminario de la fraternidad sacerdotal San Pedro, en Wigratzbad, Baviera, en abril de 1990

¿Por qué se ha decidido presentar por adelantado, el 27 de junio, el texto del motu proprio a algunos eclesiásticos?
CASTRILLÓN HOYOS: El Papa no podía llamar a todos los obispos, y ha convocado a algunos prelados, por varios motivos especialmente interesados en la cuestión, representativos de todos los continentes. A ellos les presentó el texto ofreciendo la posibilidad de hacer observaciones. Todos los participantes tuvieron la posibilidad de hablar.
¿Salieron de este encuentro variaciones al texto que había sido preparado?
CASTRILLÓN HOYOS: Se pidieron pequeñas variaciones lexicales, nada más, que han sido introducidas en el texto final.
¿Qué perspectivas puede abrir este motu proprio con los lefebvrianos?
CASTRILLÓN HOYOS: Los seguidores de monseñor Lefebvre han pedido siempre la posibilidad de que todos los sacerdotes puedan celebrar la misa de san Pío V. Ahora esta facultad queda reconocida oficial y formalmente. Por otra parte el Papa reafirma que la misa que todos nosotros oficiamos cada día, la del Novus ordo, sigue siendo la modalidad ordinaria de celebrar el único rito romano. Y, por tanto, que no se puede negar ni el valor ni mucho menos la validez del Novus ordo. Esto debe quedar claro.
¿Aumentará el motu proprio la responsabilidad de «Ecclesia Dei»?
CASTRILLÓN HOYOS: Esta Comisión fue fundada para recoger a los laicos y eclesiásticos que abandonaron el movimiento lefebvriano después de las consagraciones ilegítimas. Y de hecho luego trabajó también por un diálogo con la misma Fraternidad de san Pío X con vistas a la plena comunión. Hoy el motu proprio está dirigido
a todos los fieles ligados a la misa de san Pío V, y no sólo a los que proceden, por así decir, del ambiente lefebvriano. Y esto obviamente presupone un trabajo más amplio.

Agosto 7 2007 a las 3:19 pm
Pedro R. O.
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VER:
Un comentarista de Televisa, que parece muy sesudo con su luenga barba, arremetió contra el Papa Benedicto XVI por haber autorizado un uso más amplio de la Misa en latín. Sin tomarse la molestia de investigar los motivos y las condiciones en que se permite, afirma que esto es obsoleto y que alejará más a los fieles de la Iglesia. Si leyera sin prejuicios el documento papal, quizá modificaría su opinión.

Algunos fieles me han preguntado si, como parcialmente difundieron algunos medios, se volverá a usar el latín en todas las Misas. Es obvio que nadie de ellos entiende este idioma; además, son muy pocos los nuevos sacerdotes que lo dominan, pues hace mucho se dejó de enseñar en los Seminarios. En mis tiempos, no sólo lo estudiábamos durante cuatro o cinco años, sino que las clases de filosofía y teología se impartían en latín; por tanto, debíamos dominarlo. Hoy, lamentablemente, ya no es así. Con el fin de profundizar más los textos bíblicos escritos en griego, se da más importancia este idioma, lo cual también es correcto.

No han faltado quienes ven en esta autorización del uso del latín y del Misal romano como una concesión a los seguidores del obispo cismático Marcel Lefebvre, ya difunto, y como si esto fuera un reconocimiento de que estaba en lo justo. Hay que conocer con precisión el documento papal, para no dejarnos sorprender por opiniones poco eclesiales.

JUZGAR
El 7 de julio pasado, el Papa Benedicto XVI nos escribió una carta a los obispos de todo el mundo, para explicarnos las razones y las condiciones de esta determinación. Empezaba diciendo: “Noticias y juicios hechos sin información suficiente han creado no poca confusión. Se han dado reacciones muy divergentes, que van desde una aceptación con alegría a una oposición dura, a un proyecto cuyo contenido en realidad no se conocía.

A este documento se contraponían más directamente dos temores… En primer lugar existe el temor de que se menoscabe la autoridad del Concilio Vaticano II y de que una de sus decisiones esenciales – la reforma litúrgica – se ponga en duda. Este temor es infundado. Al respecto, es necesario afirmar en primer lugar que el Misal, publicado por Pablo VI y reeditado después en dos ediciones sucesivas por Juan Pablo II, obviamente es y permanece la Forma normal – la Forma ordinaria – de la Liturgia Eucarística. La última redacción del Misal Romano, anterior al Concilio, que fue publicada con la autoridad del Papa Juan XXIII en 1962 y utilizada durante el Concilio, podrá, en cambio, ser utilizada como Forma extraordinaria de la Celebración litúrgica. No es apropiado hablar de estas dos redacciones del Misal Romano como si fueran “dos Ritos”. Se trata, más bien, de un doble uso del mismo y único Rito”.

Por tanto, no es una vuelta atrás; no es desautorizar lo que decretó el Concilio (realizado en los años 1962-1965), pues éste ordenaba en la Constitución sobre Sagrada Liturgia: “Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos, salvo derecho particular” (SC 31). Allí mismo, sin embargo, se recomendaba “dar mayor cabida” a los idiomas vernáculos propios de los fieles. El Papa, por tanto,
no quiere imponer
el latín en todas las celebraciones, sino sólo tener en cuenta la situación concreta de unos fieles, que encuentran en la forma de celebrar la Misa como se hacía antes del Concilio, en latín y con algunas variantes en los ritos,
una forma de alimentar su espiritualidad.

Sigue el Papa: “En segundo lugar, se expresó el temor de que una más amplia posibilidad de uso del Misal de 1962 podría llevar a desórdenes e incluso a divisiones en las comunidades parroquiales. Tampoco este temor me parece realmente fundado. El uso del Misal antiguo
presupone un cierto nivel de formación litúrgica
y un acceso a la lengua latina;
tanto uno como otro no se encuentran tan a menudo”.
Es decir, sólo los fieles que tengan formación litúrgica y manejen el latín,
podrán pedir que el sacerdote les celebre la Misa en ese idioma y con el misal anterior al Vaticano II.
Esto no sucede entre nosotros, sino sólo en algunos grupos muy limitados de Europa.
Por eso, dice el Papa:
“Ya con estos presupuestos concretos se ve claramente que el nuevo Misal permanecerá, ciertamente, la Forma ordinaria del Rito Romano, no sólo por la normativa jurídica sino por la situación real en que se encuentran las comunidades de fieles”.

¿Cuál es la razón que movió al Papa para permitir, en los casos mencionados, el uso del misal antiguo en latín?
No es por nostalgia del pasado, ni por una concesión sin sentido.
Es con la intención de construir un puente que una a los católicos que han usado ese misal, con el resto de la comunidad eclesial.
Dice el Papa: “Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia. Mirando al pasado, a las divisiones que a lo largo de los siglos han desgarrado el Cuerpo de Cristo, se tiene continuamente la impresión de que en momentos críticos en los que la división estaba naciendo, no se ha hecho lo suficiente por parte de los responsables de la Iglesia para conservar o conquistar la reconciliación y la unidad; se tiene la impresión de que las omisiones de la Iglesia han tenido su parte de culpa en el hecho de que estas divisiones hayan podido consolidarse. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligación: hacer todos los esfuerzos para que a todos aquellos que tienen verdaderamente el deseo de la unidad se les haga posible permanecer en esta unidad o reencontrarla de nuevo…
Abramos generosamente nuestro corazón y dejemos entrar todo a lo que la fe misma ofrece espacio”.

No es, pues, un retroceso, ni una concesión arbitraria,
sino un esfuerzo de buscar la unidad de los propios católicos, entre los cuales hay quienes han alimentado su espíritu en otras formas de espiritualidad litúrgica.
Es lo mismo que se ha hecho con los que siguen el “Camino Neocatecumenal”:
se han aprobado algunos de sus ritos,
sin romper la unidad eclesial en lo fundamental.

ACTUAR
Entre nosotros, no habrá celebraciones en latín, pues no se cumplen las condiciones de esta concesión. Por lo contrario, compartimos con gozo el reciente Decreto emitido por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en que aprueba el uso de nuestros idiomas indígenas tseltal y tsotsil en las celebraciones litúrgicas. Ahora sólo falta que revisen los diversos textos de la Misa, que ya les remitimos para su reconocimiento. El deseo del Papa es buscar la unidad, dentro de la legítima pluralidad. Es el camino que hemos de seguir nosotros, al interior de nuestras comunidades.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

Agosto 8 2007 a las 12:37 pm
Martha Aune
 13 

Diabolical disorientation!

The darkness will pass, and then God will have mercy on His people; that they may have understanding once more.

Agosto 8 2007 a las 12:48 pm
Pedro R. O.
 14 

Ya está impresa en la última edición del L´osservatore Romano esta aportación:

(Ojalá les sirva):

Un sacerdote mencionó su desilusión por tantos sueños suscitados por el concilio Vaticano II que después se esfumaron, Benedicto XVI respondió contando la propia experiencia y los propios juicios sobre el Concilio y el postconcilio: los entusiasmos iniciales, los empujes opuestos entre los que interpretaban el “verdadero” espíritu del Concilio como una suerte de revolución cultural y los que reaccionaban contra el mismo Concilio , las rupturas epocales del 1968 y de 1989, la capacidad de la Iglesia de proseguir no obstante todo sobre el justo camino, con silencio y humildad…

A continuación la trascripción completa de la respuesta de Benedicto XVI sobre el Concilio y postconcilio:

“Habíamos esperado tanto, pero las cosas se revelaron más difíciles…”

por Benedicto XVI

Yo también he vivido los tiempos del Concilio Vaticano II, estando en la basílica de San Pedro con gran entusiasmo y viendo cómo se abrían nuevas puertas. Parecía realmente que era el nuevo Pentecostés, donde la Iglesia podía nuevamente convencer a la humanidad. Después que el mundo se hubo alejado de la Iglesia en los siglos XIX y XX, parecía que se reencontraban de nuevo Iglesia y mundo que renacía nuevamente un mundo cristiano y una Iglesia del mundo y verdaderamente abierta al mundo.

Habíamos esperado tanto, pero las cosas en realidad se revelaron más difíciles. Sin embargo, permanece la gran herencia del Concilio, que ha abierto un camino nuevo y es siempre una “carta magna” del camino de la Iglesia, muy esencial y fundamental.

¿Pero por qué sucedió eso? Primero quisiera comenzar con una observación histórica. Los tiempos de un postconcilio son casi siempre muy difíciles. Después del gran Concilio de Nicea – que para nosotros es realmente el fundamento de nuestra fe, de hecho nosotros confesamos la fe formulada en Nicea – no nació una situación de reconciliación y de unidad como había esperado Constantino, promotor de tan gran Concilio, sino una situación realmente caótica de luchas de todos contra todos.

San Basilio en su libro sobre el Espíritu Santo compara la situación de la Iglesia después del Concilio de Nicea a una batalla naval en la noche, donde ya nadie conoce al otro, sino que todos se enfrentan a todos. Era realmente una situación de caos total: así describe con colores fuertes el drama del postconcilio, del post Nicea, san Basilio

Después, luego de 50 años, para el primer Concilio de Constantinopla, el emperador invita a Gregorio Nacianceno a participar en el concilio y san Gregorio Nacianceno responde: no, no voy, porque conozco estas cosas, sé que de todo concilio nacen sólo confusión y batalla, por lo tanto no voy. Y no fue.

Por tanto no es ahora, en retrospectiva, una sorpresa tan grande como fue en el primer momento para todos nosotros digerir el Concilio, este gran mensaje. Introducirlo en la vida de la Iglesia, recibirlo, de modo que se haga vida de la Iglesia, asimilarlo en las diversas realidades de la Iglesia es un sufrimiento, y sólo en el sufrimiento se realiza también el crecimiento. Crecer es siempre también sufrir, porque es salir de un estado y pasar a otro.

Y en el concierto del postconcilio debemos constatar que hay dos grandes rupturas históricas.

La primera es la ruptura del ’68, el inicio o la explosión – osaría decir – de la gran crisis cultural de Occidente. Había desaparecido la generación de la posguerra, una generación que después de todas las destrucciones y viendo el horror de la guerra, del combatirse, y constatando el drama de las grandes ideologías que habían realmente conducido a las personas hacia el abismo de la guerra, habíamos redescubierto las raíces cristianas de Europa y habíamos comenzado a reconstruir Europa con estas grandes inspiraciones. Pero terminada esta generación se vieron también todos los fracasos, las lagunas de esta reconstrucción, la gran miseria en el mundo, y así comienza y explota la crisis de la cultura occidental, diría una revolución cultural que quiere cambiar radicalmente todo. Dice: en dos mil años de cristianismo no hemos creado el mundo mejor, debemos comenzar de cero en modo absolutamente nuevo. El marxismo parece la receta científica para crear finalmente el mundo nuevo.

En este – digamos – grave, gran enfrentamiento entre la nueva, sana modernidad querida por el Concilio y la crisis de la modernidad, todo se hace difícil como ocurrió después del primer Concilio de Nicea.

Una parte era de la opinión de que esta revolución cultural era lo que había querido el Concilio. Identificaba esta nueva revolución cultural marxista con la voluntad del Concilio. Decía: éste es el Concilio; en la letra y textos son todavía un poco anticuados, pero detrás de las palabras escritas está este “espíritu”, ésta es la voluntad del Concilio, así debemos proceder. Y por otra parte, naturalmente, la reacción: así están destruyendo la Iglesia. La reacción – digamos – absoluta contra el Concilio, la anticonciliaridad, y – digamos – la tímida, humilde búsqueda de cómo realizar el verdadero espíritu del concilio. Es como dice un proverbio: “si se cae un árbol hace mucho ruido, se crece una selva no se escucha nada”, durante estos grandes rumores del progresismo equivocado y del anticonciliarismo absoluto, crecía muy silenciosamente, con tanto sufrimiento y también con tantas pérdidas en la construcción de un nuevo pasaje cultural, el camino de la Iglesia.

Y después la segunda ruptura en el ’89, la caída de los regimenes comunistas. Pero la respuesta no fue el regreso a la fe, como se podía quizá esperar, no fue el redescubrimiento de que precisamente la Iglesia con el Concilio auténtico había dado la respuesta. Por el contrario, la respuesta fue el escepticismo total, la llamada post-modernidad. Nada es verdad, cada uno debe ver cómo vive. Se afirma un materialismo, un escepticismo pseudo-racionalista ciego que termina en la droga, termina en todos esos problemas que conocemos y de nuevo cierra los caminos a la fe, porque es así de simple, así de evidente: no, no hay nada de verdad; la verdad es intolerante, no podemos seguir este camino.

En estos contextos de dos quiebres culturales, el primero, la revolución cultural del ’68, el segundo, la caída en el nihilismo después del ’89, la Iglesia con humildad, entre las pasiones del mundo y la gloria del Señor, toma su camino.

Por este camino debemos crecer con paciencia y debemos ahora en un modo nuevo aprender qué cosa quiere decir renunciar al triunfalismo.

El Concilio había sostenido renunciar al triunfalismo – y había pensado en el Barroco, en todas estas grandes culturas de la Iglesia. Se dijo: comencemos en modo moderno, nuevo. Pero había crecido otro triunfalismo, el de pensar: ahora nosotros hacemos las cosas, nosotros hemos encontrado el camino y por este camino encontramos el mundo nuevo.

Pero la humildad de la Cruz, del Crucificado excluye precisamente este triunfalismo. Debemos renunciar al triunfalismo según el cual ahora nace realmente la gran Iglesia del futuro. La Iglesia de Cristo es siempre humilde y precisamente así es grande y alegre.

Me parece muy importante que ahora podamos ver con ojos abiertos cuánto de positivo ha crecido también en el postconcilio: en la renovación de la liturgia, en los sínodos, sínodos romanos, sínodos universales, sínodos diocesanos, en las estructuras parroquiales, en la colaboración, en las nuevas responsabilidades de los laicos, en la gran corresponsabilidad intercultural e intercontinental, en una nueva experiencia de la catolicidad de la Iglesia, de la unanimidad que crece en humildad y sin embargo es la verdadera esperanza del mundo.

Y así debemos, me parece, redescubrir la gran herencia del Concilio, que no es un “espíritu” reconstruido detrás de los textos, sino que son precisamente los grandes textos conciliares vueltos a leer hoy con la experiencia que hemos tenido y que han dado fruto en tantos movimientos, en tantas nuevas comunidades religiosas. A Brasil llegué sabiendo cómo se expandían las sectas y cómo parece un poco esclerotizada la Iglesia católica; pero una vez allí he visto que casi cada día en Brasil nace una nueva comunidad religiosa, nace un nuevo movimiento, no sólo crecen las sectas. Crece la Iglesia con nuevas realidades plenas de vitalidad, que no llenan las estadísticas – ésta es una esperanza falsa, la estadística no es nuestra divinidad – sino crecen en los ánimos y crean la alegría de la fe, crean presencia del Evangelio, crean así también verdadero desarrollo del mundo y de la sociedad.

Por lo tanto me parece que debemos aprender la gran humildad del Crucificado, de una Iglesia que es siempre humilde y siempre contrastada por los grandes poderes económicos, militares, etc. Pero debemos aprender, junto con esta humildad, también el verdadero triunfalismo de la catolicidad que crece en todos los siglos. Crece también hoy la presencia del Crucificado resucitado, que tiene y conserva sus heridas. Está herido, pero precisamente así renueva el mundo, da su soplo que renueva también a la Iglesia no obstante toda nuestra libertad. En este conjunto de humildad de la Cruz y de la alegría del Señor resucitado, que en el Concilio nos ha dado un gran indicador de camino, podemos seguir adelante con alegría y llenos de esperanza

Agosto 8 2007 a las 2:41 pm
Pedro R. O.
 15 

¿Por qué la recepción del Concilio, en grandes zonas de la Iglesia, se ha realizado hasta ahora de un modo tan difícil? Pues bien, todo depende de la correcta interpretación del Concilio o, como diríamos hoy, de su correcta hermenéutica, de la correcta clave de lectura y aplicación. Los problemas de la recepción han surgido del hecho de que se han confrontado dos hermenéuticas contrarias y se ha entablado una lucha entre ellas. Una ha causado confusión; la otra, de forma silenciosa pero cada vez más visible, ha dado y da frutos.

Por una parte existe una interpretación que podría llamar “hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura”; a menudo ha contado con la simpatía de los medios de comunicación y también de una parte de la teología moderna. Por otra parte, está la “hermenéutica de la reforma”, de la renovación dentro de la continuidad del único sujeto-Iglesia, que el Señor nos ha dado; es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino.

La hermenéutica de la discontinuidad corre el riesgo de acabar en una ruptura entre Iglesia preconciliar e Iglesia posconciliar. Afirma que los textos del Concilio como tales no serían aún la verdadera expresión del espíritu del Concilio. Serían el resultado de componendas, en las cuales, para lograr la unanimidad, se tuvo que retroceder aún, reconfirmando muchas cosas antiguas ya inútiles. Pero en estas componendas no se reflejaría el verdadero espíritu del Concilio, sino en los impulsos hacia lo nuevo que subyacen en los textos: sólo esos impulsos representarían el verdadero espíritu del Concilio, y partiendo de ellos y de acuerdo con ellos sería necesario seguir adelante. Precisamente porque los textos sólo reflejarían de modo imperfecto el verdadero espíritu del Concilio y su novedad, sería necesario tener la valentía de ir más allá de los textos, dejando espacio a la novedad en la que se expresaría la intención más profunda, aunque aún indeterminada, del Concilio. En una palabra: sería preciso seguir no los textos del Concilio, sino su espíritu.

De ese modo, como es obvio, queda un amplio margen para la pregunta sobre cómo se define entonces ese espíritu y, en consecuencia, se deja espacio a cualquier arbitrariedad. Pero así se tergiversa en su raíz la naturaleza de un Concilio como tal. De esta manera, se lo considera como una especie de Asamblea Constituyente, que elimina una Constitución antigua y crea una nueva. Pero la Asamblea Constituyente necesita una autoridad que le confiera el mandato y luego una confirmación por parte de esa autoridad, es decir, del pueblo al que la Constitución debe servir.
Los padres no tenían ese mandato y nadie se lo había dado; por lo demás, nadie podía dárselo, porque la Constitución esencial de la Iglesia viene del Señor y nos ha sido dada para que nosotros podamos alcanzar la vida eterna y, partiendo de esta perspectiva, podamos iluminar también la vida en el tiempo y el tiempo mismo.

Los obispos, mediante el sacramento que han recibido, son fiduciarios del don del Señor. Son “administradores de los misterios de Dios” (1 Co 4, 1), y como tales deben ser “fieles y prudentes” (cf. Lc 12, 41-48). Eso significa que deben administrar el don del Señor de modo correcto, para que no quede oculto en algún escondrijo, sino que dé fruto y el Señor, al final, pueda decir al administrador: “Puesto que has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de lo mucho” (cf. Mt 25, 14-30; Lc 19, 11-27). En estas parábolas evangélicas se manifiesta la dinámica de la fidelidad, que afecta al servicio del Señor, y en ellas también resulta evidente que en un Concilio la dinámica y la fidelidad deben ser una sola cosa.

A la hermenéutica de la discontinuidad se opone la hermenéutica de la reforma, como la presentaron primero el Papa Juan XXIII en su discurso de apertura del Concilio el 11 de octubre de 1962 y luego el Papa Pablo VI en el discurso de clausura el 7 de diciembre de 1965. Aquí quisiera citar solamente las palabras, muy conocidas, del Papa Juan XXIII, en las que esta hermenéutica se expresa de una forma inequívoca cuando dice que el Concilio “quiere transmitir la doctrina en su pureza e integridad, sin atenuaciones ni deformaciones”, y prosigue: “Nuestra tarea no es únicamente guardar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos tan sólo de la antigüedad, sino también dedicarnos con voluntad diligente, sin temor, a estudiar lo que exige nuestra época (…). Es necesario que esta doctrina, verdadera e inmutable, a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo. En efecto, una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades que contiene nuestra venerable doctrina, y otra distinta el modo como se enuncian estas verdades, conservando sin embargo el mismo sentido y significado” (Concilio ecuménico Vaticano II, Constituciones. Decretos. Declaraciones, BAC, Madrid 1993, pp. 1094-1095).

Es claro que este esfuerzo por expresar de un modo nuevo una determinada verdad exige una nueva reflexión sobre ella y una nueva relación vital con ella; asimismo, es claro que la nueva palabra sólo puede madurar si nace de una comprensión consciente de la verdad expresada y que, por otra parte, la reflexión sobre la fe exige también que se viva esta fe. En este sentido, el programa propuesto por el Papa Juan XXIII era sumamente exigente, como es exigente la síntesis de fidelidad y dinamismo. Pero donde esta interpretación ha sido la orientación que ha guiado la recepción del Concilio, ha crecido una nueva vida y han madurado nuevos frutos. Cuarenta años después del Concilio podemos constatar que lo positivo es más grande y más vivo de lo que pudiera parecer en la agitación de los años cercanos al 1968. Hoy vemos que la semilla buena, a pesar de desarrollarse lentamente, crece, y así crece también nuestra profunda gratitud por la obra realizada por el Concilio.

Pablo VI, en su discurso durante la clausura del Concilio, indicó también una motivación específica por la cual una hermenéutica de la discontinuidad podría parecer convincente. En el gran debate sobre el hombre, que caracteriza el tiempo moderno, el Concilio debía dedicarse de modo especial al tema de la antropología. Debía interrogarse sobre la relación entre la Iglesia y su fe, por una parte, y el hombre y el mundo actual, por otra (cf. ib., pp. 1173-1181). La cuestión resulta mucho más clara si en lugar del término genérico “mundo actual” elegimos otro más preciso: el Concilio debía determinar de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la edad moderna.

Esta relación tuvo un inicio muy problemático con el proceso a Galileo. Luego se rompió totalmente cuando Kant definió la “religión dentro de la razón pura” y cuando, en la fase radical de la revolución francesa, se difundió una imagen del Estado y del hombre que prácticamente no quería conceder espacio alguno a la Iglesia y a la fe. El enfrentamiento de la fe de la Iglesia con un liberalismo radical y también con unas ciencias naturales que pretendían abarcar con sus conocimientos toda la realidad hasta sus confines, proponiéndose tercamente hacer superflua la “hipótesis Dios”, había provocado en el siglo XIX, bajo Pío IX, por parte de la Iglesia, ásperas y radicales condenas de ese espíritu de la edad moderna. Así pues, aparentemente no había ningún ámbito abierto a un entendimiento positivo y fructuoso, y también eran drásticos los rechazos por parte de los que se sentían representantes de la edad moderna.

Sin embargo, mientras tanto, incluso la edad moderna había evolucionado. La gente se daba cuenta de que la revolución americana había ofrecido un modelo de Estado moderno diverso del que fomentaban las tendencias radicales surgidas en la segunda fase de la revolución francesa. Las ciencias naturales comenzaban a reflexionar, cada vez más claramente, sobre su propio límite, impuesto por su mismo método que, aunque realizaba cosas grandiosas, no era capaz de comprender la totalidad de la realidad.

Así, ambas partes comenzaron a abrirse progresivamente la una a la otra. En el período entre las dos guerras mundiales, y más aún después de la segunda guerra mundial, hombres de Estado católicos habían demostrado que puede existir un Estado moderno laico, que no es neutro con respecto a los valores, sino que vive tomando de las grandes fuentes éticas abiertas por el cristianismo.

La doctrina social católica, que se fue desarrollando progresivamente, se había convertido en un modelo importante entre el liberalismo radical y la teoría marxista del Estado. Las ciencias naturales, que sin reservas hacían profesión de su método, en el que Dios no tenía acceso, se daban cuenta cada vez con mayor claridad de que este método no abarcaba la totalidad de la realidad y, por tanto, abrían de nuevo las puertas a Dios, sabiendo que la realidad es más grande que el método naturalista y que lo que ese método puede abarcar.

Se podría decir que ahora, en la hora del Vaticano II, se habían formado tres círculos de preguntas, que esperaban una respuesta. Ante todo, era necesario definir de modo nuevo la relación entre la fe y las ciencias modernas; por lo demás, eso no sólo afectaba a las ciencias naturales, sino también a la ciencia histórica, porque, en cierta escuela, el método histórico-crítico reclamaba para sí la última palabra en la interpretación de la Biblia y, pretendiendo la plena exclusividad para su comprensión de las sagradas Escrituras, se oponía en puntos importantes a la interpretación que la fe de la Iglesia había elaborado.

En segundo lugar, había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno, que concedía espacio a ciudadanos de varias religiones e ideologías, comportándose con estas religiones de modo imparcial y asumiendo simplemente la responsabilidad de una convivencia ordenada y tolerante entre los ciudadanos y de su libertad de practicar su religión.

En tercer lugar, con eso estaba relacionado de modo más general el problema de la tolerancia religiosa, una cuestión que exigía una nueva definición de la relación entre la fe cristiana y las religiones del mundo. En particular, ante los recientes crímenes del régimen nacionalsocialista y, en general, con una mirada retrospectiva sobre una larga historia difícil, resultaba necesario valorar y definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y la fe de Israel.

Todos estos temas tienen un gran alcance —eran los grandes temas de la segunda parte del Concilio— y no nos es posible reflexionar más ampliamente sobre ellos en este contexto. Es claro que en todos estos sectores, que en su conjunto forman un único problema, podría emerger una cierta forma de discontinuidad y que, en cierto sentido, de hecho se había manifestado una discontinuidad, en la cual, sin embargo, hechas las debidas distinciones entre las situaciones históricas concretas y sus exigencias, resultaba que no se había abandonado la continuidad en los principios; este hecho fácilmente escapa a la primera percepción.

Precisamente en este conjunto de continuidad y discontinuidad en diferentes niveles consiste la naturaleza de la verdadera reforma. En este proceso de novedad en la continuidad debíamos aprender a captar más concretamente que antes que las decisiones de la Iglesia relativas a cosas contingentes —por ejemplo, ciertas formas concretas de liberalismo o de interpretación liberal de la Biblia— necesariamente debían ser contingentes también ellas, precisamente porque se referían a una realidad determinada en sí misma mudable. Era necesario aprender a reconocer que, en esas decisiones, sólo los principios expresan el aspecto duradero, permaneciendo en el fondo y motivando la decisión desde dentro.

En cambio, no son igualmente permanentes las formas concretas, que dependen de la situación histórica y, por tanto, pueden sufrir cambios. Así, las decisiones de fondo pueden seguir siendo válidas, mientras que las formas de su aplicación a contextos nuevos pueden cambiar. Por ejemplo, si la libertad de religión se considera como expresión de la incapacidad del hombre de encontrar la verdad y, por consiguiente, se transforma en canonización del relativismo, entonces pasa impropiamente de necesidad social e histórica al nivel metafísico, y así se la priva de su verdadero sentido, con la consecuencia de que no la puede aceptar quien cree que el hombre es capaz de conocer la verdad de Dios y está vinculado a ese conocimiento basándose en la dignidad interior de la verdad.

Por el contrario, algo totalmente diferente es considerar la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana, más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya sólo mediante un proceso de convicción.

El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno, recogió de nuevo el patrimonio más profundo de la Iglesia. Esta puede ser consciente de que con ello se encuentra en plena sintonía con la enseñanza de Jesús mismo (cf. Mt 22, 21), así como con la Iglesia de los mártires, con los mártires de todos los tiempos.

La Iglesia antigua, con naturalidad, oraba por los emperadores y por los responsables políticos, considerando esto como un deber suyo (cf. 1 Tm 2, 2); pero, en cambio, a la vez que oraba por los emperadores, se negaba a adorarlos, y así rechazaba claramente la religión del Estado. Los mártires de la Iglesia primitiva murieron por su fe en el Dios que se había revelado en Jesucristo, y precisamente así murieron también por la libertad de conciencia y por la libertad de profesar la propia fe, una profesión que ningún Estado puede imponer, sino que sólo puede hacerse propia con la gracia de Dios, en libertad de conciencia.

Una Iglesia misionera, consciente de que tiene el deber de anunciar su mensaje a todos los pueblos, necesariamente debe comprometerse en favor de la libertad de la fe. Quiere transmitir el don de la verdad que existe para todos y, al mismo tiempo, asegura a los pueblos y a sus gobiernos que con ello no quiere destruir su identidad y sus culturas, sino que, al contrario, les lleva una respuesta que esperan en lo más íntimo de su ser, una respuesta con la que no se pierde la multiplicidad de las culturas, sino que se promueve la unidad entre los hombres y también la paz entre los pueblos.

El concilio Vaticano II, con la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, revisó o incluso corrigió algunas decisiones históricas, pero en esta aparente discontinuidad mantuvo y profundizó su íntima naturaleza y su verdadera identidad. La Iglesia, tanto antes como después del Concilio, es la misma Iglesia una, santa, católica y apostólica en camino a través de los tiempos; prosigue “su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios”, anunciando la muerte del Señor hasta que vuelva (cf. Lumen gentium, 8).

Quienes esperaban que con este “sí” fundamental a la edad moderna todas las tensiones desaparecerían y la “apertura al mundo” así realizada lo transformaría todo en pura armonía, habían subestimado las tensiones interiores y también las contradicciones de la misma edad moderna; habían subestimado la peligrosa fragilidad de la naturaleza humana, que en todos los períodos de la historia y en toda situación histórica es una amenaza para el camino del hombre.

Estos peligros, con las nuevas posibilidades y con el nuevo poder del hombre sobre la materia y sobre sí mismo, no han desaparecido; al contrario, asumen nuevas dimensiones: una mirada a la historia actual lo demuestra claramente. También en nuestro tiempo la Iglesia sigue siendo un “signo de contradicción” (Lc 2, 34). No sin motivo el Papa Juan Pablo II, siendo aún cardenal, puso este título a los ejercicios espirituales que predicó en 1976 al Papa Pablo VI y a la Curia romana.

El Concilio no podía tener la intención de abolir esta contradicción del Evangelio con respecto a los peligros y los errores del hombre. En cambio, no cabe duda de que quería eliminar contradicciones erróneas o superfluas, para presentar al mundo actual la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y pureza. El paso dado por el Concilio hacia la edad moderna, que de un modo muy impreciso se ha presentado como “apertura al mundo”, pertenece en último término al problema perenne de la relación entre la fe y la razón, que se vuelve a presentar de formas siempre nuevas.
La situación que el Concilio debía afrontar se puede equiparar, sin duda, a acontecimientos de épocas anteriores. San Pedro, en su primera carta, exhortó a los cristianos a estar siempre dispuestos a dar respuesta (apo-logía) a quien le pidiera el logos (la razón) de su fe (cf. 1 P 3, 15). Esto significaba que la fe bíblica debía entrar en discusión y en relación con la cultura griega y aprender a reconocer mediante la interpretación la línea de distinción, pero también el contacto y la afinidad entre ellos en la única razón dada por Dios.

Cuando, en el siglo XIII, mediante filósofos judíos y árabes, el pensamiento aristotélico entró en contacto con la cristiandad medieval formada en la tradición platónica, y la fe y la razón corrían el peligro de entrar en una contradicción inconciliable, fue sobre todo santo Tomás de Aquino quien medió el nuevo encuentro entre la fe y la filosofía aristotélica, poniendo así la fe en una relación positiva con la forma de razón dominante en su tiempo.

La ardua disputa entre la razón moderna y la fe cristiana que en un primer momento, con el proceso a Galileo, había comenzado de modo negativo, ciertamente atravesó muchas fases, pero con el concilio Vaticano II llegó la hora en que se requería una profunda reflexión. Desde luego, en los textos conciliares su contenido sólo está trazado en grandes líneas, pero así se determinó la dirección esencial, de forma que el diálogo entre la razón y la fe, hoy particularmente importante, ha encontrado su orientación sobre la base del Vaticano II.

Ahora, este diálogo se debe desarrollar con gran apertura mental, pero también con la claridad en el discernimiento de espíritus que el mundo, con razón, espera de nosotros precisamente en este momento. Así hoy podemos volver con gratitud nuestra mirada al concilio Vaticano II: si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia.

Benedicto XVI.

Agosto 8 2007 a las 2:50 pm
mary lua
 16 

este es el error mas grande de los que creen saberlo todo. casi, casi mas que el santo espiritu de dios.
dios tenga compacion y misericordia de nosostros.

“Hablar para lograr aplausos; hablar para decir lo que los hombres quieren escuchar; hablar para obedecer a la dictadura de las opiniones comunes, se considera como una especie de prostitución de la palabra y del alma.”
Benedicto XVI.

padre ocampo:

nuevamente gracias por sus aportaciones en creer en mexico.
quisiera decir mil cosas pero este dolor interior de mi alma no me lo permite.
la guerra es sin cuartel y tristemente en nuestra propia casa…….
es dificil aceptar la obscuridad, las tinieblas en las que vivimos.
durmiendo el sueno eterno y esto logra hacer sangrar al padre,al hijo y al espiritu santo. la madre llora ,sufre y nosotros seguimos con nuestras propias ideas,
sin entender los signos de los tiempos.
sin escuchar la voz del santo padre.
sin obedecer,
sin ser humildes.
me quedo muda de dolor al ver el dolor del santo padre,ver su amor por las almas,
ver su amor por su iglesia,
tan mutilada y tan lastimada.

el bien estiende que este es un tiempo permitido y la unica solucion a nuestros males es volver al primer amor.
regrezarle a cristo lo que le pertenece una iglesia santa, catolica y apostolica.
el espiritu santo que jesus nos envio lo tenemos guardado en algun lugar para que no dirija, ni aconseje, ni nos guie.
por eso todo se no hace dificil.
por eso no entendemos la voz de quien entiende de amor.
por eso las cosas se complican por que vivimos y reynamos nosotros mismos,
hablamos de amor y no conocemos el amor.
hablamos de jesus y no conocemos a jesus.
hablamos de transformar pero no comenzamos por nosotros mismos.
tenemos que regrezar al primer amor.
muriendo.
obedeciendo,
amando la cruz,
el poder humano,nos esta gobernando.
nos hemos estraviado y el mundo es nuestra casa.

jesus sufre ese dolor que duele asta los huesos por ellos sus mas intimos amigos.
pero a aun asi,seguimos sin ver porque estamos ciegos preferimos vivir ciegos a no reconocer, no acceptar que nos equibocamos y es importante reconocerlo para volver a comenzar y regrezarle al padre lo que el quiere.
ver cristos vivos que sean capaces de irradiar el rostros de su hijo amado..

dios me regale la bendicion de llegar al corazon de muchos sacerdotes,seminaristas, obispos.
cristo nos compro con precio de sangre.
ustedes saben mejor que yo.
el lo dio todo por nosotros.
tenemos la alegria de pertenecer a su iglesia tan amada, la mas querida de su corazon.
a ustedes los llamo y los destino para una mission especial ayudarle en la salvacion de las almas. ayudarle a que muchos puedan regrezar al hogar.
ustedes tienen una gran responsabilidad y por todo tambien seran jusgados.

las almas se pierden mientras muchos atienden negocios que no son del padre.
y la vida no alcansaria para llorar tanto dolor
pues el que deberia ser amado y bendecido.
esta olvidado, no es escuchado y menos servido.

pues, si no somos capaces de obedecer a alguien que vemos,
a alguien que solo se a preocupado por hacer la voluntad del padre..
alguien que nos habla con la sinceridad de su alma. con parabras humildes que nacen de la profundidad de su amor por cristo.
si no lo escuchamos a el, si no lo obedecemos si no creemos es su autoridad como representante de cristo.
entonces como vamos a creer en alguien que no vemos? ALGUIEN que tal vez servimos
pero no conocemos.
NO CONOCEMOS a quien servimos y eso es triste muy triste.. solo queda la esperanza en la promeza de jesus a su iglesia….
esa esperanza me brinda consuelo pues si los de arriba no son fieles..

TENGO LA SEGURIDAD POR QUE SOY TESTIGO DE TAMBIEN ENCONTRARME CON SANTOS SACERDOTES QUE LO DAN TODO COP LA CAUSA DE CRISTO. LA SALVACIN DEL ALMA DEL PECADOR…

NUESTRO SENOR y la madre se han encargado de formar ejercitos que atravez del amor a cristo,a la iglesia y al alma del pecador se levantaran para decir presente.
ELLOS AMARAN y entenderan LA MISA TRADICIONAL , LA EUCARISTIA,
LA RECONCILIACION, EL AMOR A LA MADRE,
SERAN EL MAS GRANDE MEDIO PARA RECONCILIAR Y SALVAR A LA IGLESIA DE CRISTO, AL PUEBLO OPRIMIDO DE DIOS.

ellos los humildes, los que saben escuchar,los que seran obedientes, los que lo entregaran todo asta su propia vida. ellos seran los que nos refrescaran con una lluvia infinita de bendiciones para la santa iglesia de cristo.. ellos que levantaran ,edificaran entre lagrimas y sangre.
ellos, que seran perseguidos, criticados.
ellos le debolveran a cristo a esta amada iglesia tan querida de su corazon…

por todos mis oraciones y mis bendiciones.
pero especialmente por aquellos que no entienden de amor, de morir para vivir,
que dios nos conceda muchos san fransiscos,
muchos padres pios, muchos grandes testimonios que lo dieron todo para encontrarlo todo.

maria madre de DE JESUS
ora pro nobis.

san jose
ora pro nobis.

san miguel arcangel.
ora pro nobis.
ASI SEA.
mary.

Agosto 9 2007 a las 10:54 am
Martha Aune
 17 

Me parece que nuestro Padre Santo le da su aprobación a la revolución Americana; le parece a él agradable que era una revolución sin los excesos de la revolución Francesa. Desgraciadamente, la mayoría de los hombres, incluyendo el Padre Santo, se ha resignado a la separación de iglesia u estado. Éso no solamente con resignación, pero con un gran abraza como si fuera un bien loable.

Pero no lo es, porque tal condición deteriora inevitablemente a el ateismo. Cualquier persona que tiene ojos para ver, y que estudia historia, puede atestiguar a este hecho. El primer resulto de tal separación es la indiferencia a la Verdad; ya pronto sigue la apostasia — el rechazamiento completo de las morales y la doctrina cristiana que da frenos a inmoralidad y desorden, condición inevitable de una nación que decide vivir separada de dios.

La fundación de la cultura Occidental es una historia del estado confesional. Lo qué la revolución Americana logró no era nada mas que la introducción del desorden al estado, situando el hombre sobre dios. La fruta de esta revolución ha sido un impulso de vigor al materialismo. Es una vergüenza que muchos de los paises Latinomericanos, se han dado a siguir y a copiar este modelo al detrimento de su fe católica.

Agosto 9 2007 a las 11:21 am
mary lua
 18 

martha;

cuando miro que mis hijos estan confundidos en algo importante como la fe noto que es importante el dialogo directo, escucharlo aunque digan barbaridades. pero, escucharlos.
despues llega la ensenanza y me permiten exponer la vision que yo tengo como madre
de mis hijos.
me escuchan en esos momentos de gracia,
es importante haber entendido todos los problemas y las situaciones que nos dieron como consecuencia tal confucion…son varios hijos asi que son muchas ideas diferentes.

yo noto que no es que el santo padre habrase
o accepte algo que el bien sabe por experiencia propia que no e el camino.

es importante notar que el esta junto al espiritu santo tratando de rellenar algo que esta vacio y enderezar caminos chuecos.

el santo padre tiene que llegar al corazon de muchos y por eso tiene que usar un lenguaje donde muchos entiendan la verdad y la razon.

yo creo que el santo padre nos necesita mucho, necesita nuestra oracion, necesita nuestra proteccion el tiene un gran amor y una gran verdad y junto a el tambien se encuentra la maldad..
muchas veces cosas se van a mal-interpretar pero el santo padre nos a demostrado ser conciente de lo que cree y de su amor por cristo.
esto es importante entenderlo bien lo demas sera nuestro amor y nuestra oracion las que le fortalescan para no caer en el error de la indiferencia a la verdadera situacion de nuestra iglesia.
el mas que nadie la entiende y sufre.

palabras de martha:

Cualquier persona que tiene ojos para ver, y que estudia historia, puede atestiguar a este hecho. El primer resulto de tal separación es la indiferencia a la Verdad; ya pronto sigue la apostasia — el rechazamiento completo de las morales y la doctrina cristiana que da frenos a inmoralidad y desorden, condición inevitable de una nación que decide vivir separada de dios. error de la indiferiencia a la verdadera situacion de nuestra iglesia catolica.

gracias martha,

porque siempre aprendo algo importante de ti. y en esto tienes toda la razon, gracias por ser valiente y defender lo que crees.

mary.

Agosto 9 2007 a las 12:03 pm
En honor a Monsr. Fco. Castillo Santana.
 19 

En honor a D. José Guadalupe Galvan Galindo, D. Fernando Romo y Monsr. Fco. Castillo Santana.

Y en honor de los católicos tradicionales de Coahuila y de Durango.

Y de todo el norte del País.

Peregrinación anual de la Diócesis de Torreón
A la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe en el año jubilar de oro

Con gran alegría, esta mañana tenemos el gusto de llegar a la Casa de la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe. Aquí está, puntual como cada año, la Iglesia Diocesana de Torreón, representada por todos y cada uno de quienes hemos recorrido más de mil kilómetros, para encontrarnos con la bendita imagen de la Virgen Morena, impresa desde aquella mañana fría de diciembre de 1531 en el ayate de Juan Diego, y desde entonces, grabada con gran amor en el corazón de sus hijos e hijas, “habitantes de esta tierra mexicana”.

En esta ocasión, la Diócesis de Torreón acude a su cita con la “Madre del Verdadero Dios por quien se vive”, inmersa en el dinamismo, alegre y esperanzador, del Año Jubilar de Oro por un doble acontecimiento: el Cincuenta Aniversario de su Fundación y el Cincuenta Aniversario de Ordenación Episcopal de su Primer Obispo y Fundador, Mons. Fernando Romo Gutiérrez, quien por espacio de 32 años condujo con prudencia y solicitud, con gran cariño y dedicación, esta Iglesia particular. Además, con profunda alegría, nos unimos ya desde ahora a la gran celebración que el 15 de septiembre de este año se vivirá con motivo del Primer Centenario de fundación de la ciudad de Torreón. Desde aquí, ponemos a los pies de la Virgen Morena, el presente y el futuro de nuestra ciudad, los grandes retos y desafíos que esa comunidad ha de enfrentar para construir un futuro más justo y pleno para todos sus hijos e hijas.

Nuestra joven Iglesia nació con la herencia de una profunda identidad mariana. Como en el ayate de Juan Diego, María imprimió su imagen en el corazón de los laguneros. Ya desde los años anteriores a la creación de la Diócesis y de la fundación de la ciudad, el 5 de abril de 1875 fue erigida -en una localidad que posteriormente entraría a formar parte de esta diócesis- la Parroquia Nuestra Señora del Refugio, en Matamoros de la Laguna, Coah. Luego, unos cuantos meses después de que la población que se formó en torno a la estación ferroviaria El Torreón fuera elevada a la dignidad de Villa, el Primer Obispo de Saltillo, Don Santiago Garza Zambrano, erigió en ese lugar la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe. Era el 27 de diciembre de 1894. Después, apenas pasada la Revolución Mexicana -cuando Torreón empezaba a ser ya una ciudad en crecimiento y desarrollo- se inició la construcción de otro templo dedicado a la Virgen Santísima, ahora bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, que fue elevado a Parroquia en 1920. A la fundación de la Diócesis, este templo pasó a ser la Catedral. Posteriormente, el 18 de octubre de 1930, se bendijo otro templo mariano, dedicado ahora a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Así, haciéndose presente en tierras laguneras con estas bellas advocaciones, María, como en la Iglesia primitiva, “perseverando junto a los apóstoles a la espera del Espíritu cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera, imprimiéndole un sello mariano que la identifica hondamente”. Por eso, a partir de 1958, la Iglesia de Torreón no ha dejado de contemplar filialmente a la Virgen María que, “como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todas las personas, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios, ya que en María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como asimismo con los hermanos” (DAP. No. 267).

Recogiendo la importante presencia de María en la vida de la Iglesia, citando al reciente documento de Aparecida, podemos afirmar que “María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano, presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió a los dones del Espíritu. Desde entonces son incontables las comunidades que han encontrado en ella la inspiración más cercana para aprender cómo ser discípulos y misioneros de Jesús” (DAP. No. 269).

En este momento de nuestro caminar diocesano, María brilla ante nuestros ojos como imagen acabada y fidelísima del seguimiento de Cristo. “María Santísima, la Virgen pura y sin mancha, es para nosotros escuela de fe destinada a guiarnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del cielo y de la Tierra”. (Benedicto XVI, Discurso en el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, el 12 de mayo de 2007).

“Ella nos enseña el primado de la escucha de la Palabra en la vida del discípulo y misionero. En ella, la Palabra de Dios se encuentra de verdad en su casa, de donde sale y entra con naturalidad. Ella habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra se hace su palabra, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Sus pensamientos están en sintonía con los pensamientos de Dios; su querer es un querer junto con Dios” (DAP. No. 271).

Contemplando a la Virgen María como nuestra Maestra y Guía, podemos descubrir como ella nos “ayuda a mantener vivas las actitudes de atención, de servicio, de entrega y de gratuidad que deben distinguir a los discípulos de su Hijo. Indica, además, cuál es la pedagogía para que los pobres, en cada una de nuestras comunidades cristianas, se sientan como en su casa. Ella crea comunión y educa a un estilo de vida compartida y solidaria, en fraternidad, en atención y acogida del otro, especialmente si es pobre o necesitado” (DAP. No. 272).

En el marco de nuestro Año Jubilar, contemplando los grandes retos que debemos asumir, hagamos hoy el compromiso de enriquecer, con el ejemplo de María, “la dimensión materna de nuestra comunidad eclesial y su actitud acogedora, que la convierte en ‘casa y escuela de la comunión’ y en espacio espiritual que prepara para la misión” (DAP. No. 272).

Permanezcamos en la escuela de María. Inspirémonos en sus enseñanzas. Pongamos todo nuestro empeño en acoger y guardar dentro del corazón las luces que ella nos ofrece.

Hermanas y hermanos: dejémonos cautivar por el testimonio alegre y fiel de María Santísima. Sigamos celebrando nuestro Año Jubilar de Oro “Anunciando el Evangelio” con renovado entusiasmo, sabiendo que siempre nos acompaña la primera evangelizadora, discípula y misionera: María, la “Madre del Verdadero Dios por quien se vive”.

Permítanme concluir, en nombre de toda nuestra Iglesia diocesana, con esta plegaria dirigida a María, la primera seguidora de Jesús, pidiendo a Dios que nos siga protegiendo con su Espíritu y que Nuestra Señora, la Virgen de Guadalupe, nos regale la experiencia de ser discípulos amados.

Seguir a Jesús como tú, María, es revestirse de Él,
es ir adquiriendo cada vez más, un asombroso parecido a Él.
En el admirable itinerario de tu fe, nos enseñaste cómo esperar,
cómo perseverar, aún en medio de la incomprensión; cómo avanzar aún en la noche.

Sí, María, inicio y madre de nuestra fe,
fundadora de nuestra comunidad de creyentes.
Tú nos enseñas cómo hacer de Jesús el amor
y la pasión dominante de nuestras vidas.
Tú misma nos configuras con Él.

María del seguimiento, mira a la Iglesia de Torreón y sus comunidades.
De ella eres fundadora.
Intercede por ella para que sea más fiel en el seguimiento de Jesús;
para que pierda los temores que la paralizan.
María del seguimiento, ¡ayúdanos a ponernos en marcha de nuevo!

Queremos seguir a Jesús hasta el final.
Queremos estar contigo, siguiéndolo hasta la cruz, junto a la cruz, y junto a ti,
como discípulos amados de Jesús.
Queremos contigo, allí, junto a la cruz, recibir en herencia al Espíritu de Vida y Plenitud.

Queremos tenerte siempre en nuestras casas,
así no dejaremos nunca de seguir a Jesús;
así nos será imposible dejar de creer
y seremos bienaventurados y felices.

Santa María de Guadalupe, ayúdanos a ser discípulos y misioneros de tu Hijo.

México, D.F., 8 de agosto de 2007., en el Año Jubilar de Oro de la Diócesis de Torreón.

“CELEBREMOS EL JUBILEO ANUNCIANDO EL EVANGELIO”

+ José Guadalupe Galván Galindo
TERCER OBISPO DE TORREÓN

Agosto 9 2007 a las 9:27 pm
Martha
 20 

Mary,

With regard to my statements, part of which was:

“Desgraciadamente, la mayoría de los hombres, incluyendo el Padre Santo, se ha resignado a la separación de iglesia u estado.Éso no solamente con resignación, pero con un gran abraza como si fuera un bien loable.”

Since English is my first language, perhaps I can articulate better my thoughts in that language. What I said was based on my reading of the text with the words of our Holy Father, e.g.:

“La gente se daba cuenta de que la revolución americana había ofrecido un modelo de Estado moderno diverso del que fomentaban las tendencias radicales surgidas en la segunda fase de la revolución francesa.”

Is he not saying here that the American Revolution was a model for modern man?

“[consilio]..había que definir de modo nuevo la relación entre la Iglesia y el Estado moderno, que concedía espacio a ciudadanos de varias religiones e ideologías,…”

Is he not here saying that the VII had to define anew the relations between church and state? a state with diverse creeds? Is this not an acceptance of the fact of separation of church and state?

“… una cuestión que exigía una nueva definición de la relación entre la fe cristiana y las religiones del mundo. ”

Again, he says a new pronouncement was necessary. Obviously, I think I can say that he and most people had by then resigned themselves to the American model of separation of church and state. Whether the Holy Father personally EMBRACES that modern reality with open arms as a “laudable good”, I don’t know. Perhaps he is merely resigned to the fact. I don’t believe I am wrong in proposing that the majority of mankind does, indeed, think separation of church and state is a most laudable development. Attribute my seeming to include the Holy Father in the latter group to my poor sentence structure.

“.. la libertad de religión como una necesidad que deriva de la convivencia humana, más aún, como una consecuencia intrínseca de la verdad que no se puede imponer desde fuera, sino que el hombre la debe hacer suya sólo mediante un proceso de convicción.

The church has NEVER advocated forced conversions. Religious liberty, properly understood, has ALWAYS been taught by the church.
.
El concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo, con el decreto sobre la libertad religiosa, un principio esencial del Estado moderno…”

With these words: “un principio esencial del Estado moderno.. I can surmise that the Holy Father is, indeed, resigned to a separation of church and state.

“..y precisamente así murieron también por la libertad de conciencia y por la libertad de profesar la propia fe, una profesión que ningún Estado puede imponer,..”

The early martyrs, thrown to the lions and tortured and burned DID NOT CHOOSE TO DIE FOR “libertad de conciencia”! They did not die for freedom of conscience! They died for Jesus Christ and his one, true Faith. They did not die so that every “yoho” could choose his own set of beliefs. It was the so-called heroes of revolution such as Patrick Henry who died for freedom of conscience. Remember his cry of “Give me liberty or give me death!” ?

“..necesariamente debe comprometerse en favor de la libertad de la fe…”

Again, what does liberty of conscience mean, if not that man has the God-given right to expect protection from the State to be able to choose TRUTH so as to work out his salvation?

“…El concilio Vaticano II, con la nueva definición de la relación entre la fe de la Iglesia y ciertos elementos esenciales del pensamiento moderno, revisó..”

A “new” definition..? I love the Holy Father, but I am not into papolatry. Not everything a pope says must be taken as an infallible utterance. And certainly, we know that there can be a development of doctrine, but never anything “new”. Vatican II was not a dogmatic council anyway. A pastoral approach can be new, but then, it would be just that, “pastoral” and nothing more.

God bless.

Agosto 10 2007 a las 3:16 pm
Pedro R. O.
 21 

Priests Asked Not To Refuse Providing Pre-Vatican II Latin Mass
DENPASAR, Indonesia (UCAN) — The bishops’ liturgical commission has asked priests not to refuse requests for Mass to be celebrated in Latin as presented in the Roman Missal Pope John XXIII promulgated 45 years ago.

Divine Word Father Bernardus Boli Ujan, the commission’s executive secretary, told the recent National Meeting of Liturgy, “Priests have no right to reject a request to celebrate the Eucharist according to the 1962 Roman Missal.”

The Liturgy Commission of the Bishops’ Conference of Indonesia (KWI, Indonesian acronym) conducted the gathering July 31-Aug. 3 at Tegaljaya in Denpasar, capital of Bali province, 945 kilometers east of Jakarta.

Besides the commission’s plenary board members, the 97 participants included heads of diocesan commissions, experts and lecturers on liturgy.

Father Ujan informed them that, though the old Latin Mass is a cornerstone of the Society of St. Pius X (SSPX), the society has no branches in Indonesia.

Even so, he said, “for the sake of faith development and unity within the Church, you may not prevent people who want to celebrate the Latin Mass from doing so,” and a local bishop may need wisdom to fulfill the request.

SSPX’s official website (www.fsspx.org) says it is in 30 countries, has 463 priests, 85 brothers, 75 oblates and 160 seminarians, and maintains 159 priories, more than 600 regularly served Mass centers and seven retreat houses.

According to the SSPX website for Asia, the society has been active in Indonesia since October 2003, and a “Mass Center” in Jakarta provides “Mass every 2 months” (www.sspxasia.com/Countries/Indonesia/index.htm).

Archbishop Marcel Lefebvre founded SSPX in 1970 after publicly contesting key teachings of the Second Vatican Council (1962-1965).

Archbishop Lefebvre urged exclusive use of the traditional Latin liturgy used at the council’s start, and rejected the Constitution on the Sacred Liturgy, Sacrosanctum Concilium, which the council issued on Dec. 4, 1963.

The Vatican declared the archbishop automatically excommunicated on July 2, 1988, for ordaining four bishops without its approval two days earlier.

On July 7, the Vatican published Summorum Pontificum, an apostolic letter Pope Benedict XVI issued motu proprio (on his own initiative). In it, he says Catholic priests may use the pre-council liturgy for Mass and administration of the sacraments as “an extraordinary form of the Roman Rite.”

“The positive reason which motivated my decision to issue this Motu Proprio updating that of 1988,” the pope wrote, “is a matter of coming to an interior reconciliation in the heart of the Church.” SSPX is not explicitly named in the pope’s text, but many say he means reconciliation with that society.

Capuchin Father Emmanuel Sembiring, a member of the Liturgy Commission’s plenary board, told the meeting, “It is not urgent to discuss the apostolic letter here because the society does not yet exist in Indonesia.”

Despite that claim, Father Ujan told UCA News, “we will translate and disseminate it among all Catholics, to help people understand and implement the letter in accordance with local Church situation.”

Bishop Martinus Dogma Situmorang of Padang, KWI’s president, told UCA News on Aug. 3 that the letter will not significantly impact Indonesia’s Catholics, and “Catholics will not celebrate a Mass just to experiment.”

The Capuchin prelate said Indonesians are satisfied with the Mass in the local language, Bahasa Indonesia, because they can understand the liturgy.

He pointed out that Catholics tend to take active part in liturgy, “while in the Latin Mass, where the priest faces the altar with his back toward the Massgoers, they could only be active in the penitential prayer.”

The bishop added that Catholics used to share actively in the Eucharistic prayer when they and priest responded to each other, but the “dialogic prayer” was stopped in 2005, following a Vatican instruction. “We have the impression that it was hard for people to relinquish the dialogic custom,” he remarked.

According to the bishop, implementation of the pope’s letter depends on the understanding, interest and attitude of priests, “because certain clerics may show an interest to experiment.” Nonetheless, he said he is sure promulgating the Roman Missal’s use in Latin will not negatively impact seminary curricula.

“True, seminarians need to study and master Latin,” the KWI head said, “but that is more to understand theology and the contexts of the Bible.”

Oblate Father Fransiskus Xaverius Sudirman, pastor of Trinitas Church in Cengkareng, West Jakarta, told UCA News he welcomes the Mass in Latin “because sometimes my parishioners sing Gregorian songs.”

Aurelia Andika, 21, agrees that the Mass could remind Catholics of its Latin roots, “and young people may have more insight and get to know the language.”

The Mass in Latin is most solemn and sacred, 67-year-old Maria Agustina told UCA News. For her, it is “the Holy Spirit’s work to revive the Mass in Latin.”

Agosto 10 2007 a las 8:51 pm
mary lua
 22 

martha:

difinitibamente sigo agradeciendo a dios
el echo de que atravez de este medio puede encontrarme con alguien que sabe defender lo que cree.

creo entender cada una de tus palabras
y en algunos puntos comparto tu opinion.
lo demas es cuestion personal…
en una homilia se puede decir el mismo menzaje a 300 personas y si nos atrevieramos a entrevistar a estas personas y preguntarles que entiendieron nos dariamos cuenta que el mensaje se recibio. pero, el mensaje llego conforme tenia que llegar a su necesidad espiritual de cada cual….

–y si se debatiera por el conocimiento.
pues entenderiamos que ganaria el que mas sabe y yo se mucho menos que tu….
yo misma lo reconosco
soy media ingorante.

lo unico que entiendo es que el santo padre nos nesecita. nesecita nuestra oracion.
en el libro de palabras de la madre, en su mensaje a los jovenes en meldugorie
la madre nos invita a ofreces la mitad de nuestras oraciones del dia por el santo padre.
esto me hace pensar la enorme necesidad y el enorme peligro que el santo padre vive dia a dia…..
en estos momentos me decido por amarlo y protejerlo por que se que es humano y comete errores, es mayor de edad y trabaja mas que cualquiera de nosotros.

suena como sentimentalismo pero no lo es..
creo en que es el espiritu santo quien lo guia y fortalece dia a dia..
el santo padre se cansa y se fatigua.
y si el comete errores,entonces
la pregunta seria cuanto estoy orando por el santo padre Benedicto XVI?

yo, permanecere por siempre agradecida al santo padre pues me devolvio la alegria.

naci viviendo la misa nueva, y por muchos anos buscaba algo mas y no encontraba
asta que vivi mi primera misa tridentina me encontre con lo que buscaba..
ME VOLVI A ENCONTRAR CON MI PRIMER AMOR.
EL AMOR DEL PRINCIPIO.
fue aqui donde me encontre que todo tenia solucion.

solo era cuestion de morir para vivir.
morir a mi yo. para, que fuera el,
mi senor que viviera en mi.

en poco tiempo todo se transformo y entendi que la solucion para estos tiempos modernos era a vivencia de esta misa……
y fueron muchas oraciones pidiendo a dios esta gracia para que en muchas iglesias pudiese celebrarse esta vivencia de amor..

el papa se dejo guiar por el espiritu santo.
el papa ha vivido momentos dificiles y le a tocado sufrir en silencio….

martha, esto es lo unico que yo entiendo…
y lo unico que deceo entender…

la verdad no hara libres y dios me permita que a imitacion de los martires y los santos.
algun dia dios me conceda la gracia,que poder aunque sea hablar digmnamente de su amor y su presencia en mi vida
atravez de mi propia vida y testimonio.

manifestar este amor que nace desde adentro.
asi, como el santo padre nos invita a amar a cristo desde lo mas profundo del ser..

martha, sigue siendo valiente
y sigue amando tu fe.
mis bendiciones te acompanaran por siempre.
hoy, durante la celebracion eucaristica te recorde y te mantendre por siempre en mis vivencias de amor.con el padre el hijo y el espiritu santo en compania de todos los santos y santas del senro y especialmetne junto a ella la madre, la mas hermosa criatura.

martha digo con sinceridad aprendi una gran leccion junto a todos ustedes y me llevo la mejor parte.. estoy agradecida por ello.

pero llego el timpo de tomar decicion y prefiero atesorar mis tesoros, aqui donde deberian mantenerse en el alma…

shalom martha
cuidate y que dios nuestro senor
te bendiga por siempre. asi sea.
mary.

——————————————–
pablo,
fue una gran bendicion leer sus palabras.
es hermozo encontrar personas que aman la fe catolica de la forma que usted la ama.

yo, le pido su bendicion para mi familia y para mi..
y que dios le bendiga, lo santifique y lo condusca siempre por senceros de luz y de verdad….
pablo, no se aleje mucho y si puede mantengase aqui bien cerquita de creer en mexico.

permanesca fiel.
mary

—————————————–

felipe:
doy gracias a dios por usted.
fue de bendicion encontrarme con
creer en mexico.
y asi como siempre hay un comienzo,
tambien hay un final.
me llevo la mejor parte de cada uno de ustedes.
sabe? siempre me llamo la atencion,
su buena educacion y la humildad con que habla a las personas.
cuide mucho asu familia,ame a su esposa
porque detras de una gran hombre, tambien se encuentra una gran mujer.
saludos y bendiciones para toda su familia.

mary
—————————————-
padre pedro ocampo:

se que no me conoce pero no importa,
lo importante es que dios me ido la oportunidad de encontrarme con un enamorado de su fe…
Creamos en el amor, en ese primer amor del principio y aunque muchos no lo entiendan su amor, sigua siendo valiente y fiel a su fe verdadera.
recibi mucha bendicion de cada usted talvez son noches sin dormir,dian de mucho trabajo pero siempre me brindo lo mejor de si y lo mejor de si es cristo.
me alegra y me da mucha paz su AMOR por el santo padre y si nadie escuchara tan solo tengo la seguridad de que en usted encontre a un gran sacerdote.

que dios le santifique eternamente y humildemente le pido su bendicion par mi familia y para mi.
yo siempre los recordare en mi vivencia eucaristica.
se que la madre no los abandona por que ella cuida y proteje a los hijos de su corazon los preferidos de su hijo amado.
mantengaze siempre en su regazo maternal.
y que dios y el espiritu santo lo guien siempre por senderos de santidad.
que su luz irradie por siempre el rostro de cristo y que atravez de sugrande amor mucha almas sean ganadas para el cielo…..asi sea.

mary.

quedate con nosotros senor porque cae la tarde y se termina el dia. (luc 24-29)

quedate senor y danos tu bendicion..

Agosto 13 2007 a las 7:59 pm
Pedro R. O.
 23 

Si tuviéramos que sintetizar en una frase cuál es la intención de este pontificado, podríamos decir que lo que Benedicto XVI quiere es superar el prejuicio, la opinión para él del todo equivocada, de que el Concilio Vaticano II fue una ruptura en la historia de la Iglesia y un volver a empezar. Que fue, incluso, el nacimiento de un cristianismo nuevo”. Quién lo dice es el italiano Vittorio Messori, el periodista más destacado en temas católicos del mundo y probablemente el comunicador que mejor conoce a Joseph Ratzinger. Mucho antes de su famoso libro Cruzando el umbral de la esperanza -una larga conversación con Juan Pablo II-, Messori publicó en 1985 otro titulado Informe sobre la fe”, consistente en una entrevista a Ratzinger que para el periodista terminó siendo “el manifiesto anticipado de su pontificado en el sentido cardinal porque ahora parece ponerlo en práctica con mucha tranquilidad y decisión”. Desde Milán, Messori analizó con Valores Religiosos la actuación de Benedicto XVI.

-¿Cómo evalúa este pontificado?

-Impresiona que lo que me dijo hace más de 20 años en la entrevista para el libro sea de alguna manera el manifiesto anticipado. Por eso, debo decir que no es una sorpresa lo que está haciendo. Es una obra tranquila, largamente meditada de un Papa que no es apresurado. ¿Y qué quiere hacer? Superar la opinión equivocada de que el último Concilio fue una fractura. Siempre rechazó esa lectura pese a haber sido uno de los teólogos de la llamada corriente progresista. Con su pontificado quiere demostrar que el Vaticano II no fue otra cosa que el 21 Concilio ecuménico de la Iglesia universal. Es decir, que fue una renovación de la pastoral, una profundización, si queremos, de los contenidos de la Iglesia, pero donde la fe siguió siendo la misma porque el credo no se cambió. Por consiguiente, el Concilio no fue de rupturas, sino de continuidad con la historia de la Iglesia. Este es el núcleo del programa del Papa.

-Muchos lo ven como un conservador, como un pontífice demasiado apegado a la tradición y a la ortodoxia doctrinaria?

-Siempre me opuse a esta mentalidad mezquina de querer aplicar esquemas políticos a la dimensión religiosa, que responde a categorías completamente diferentes. Estas etiquetas de conservadores y progresistas son cosas políticas menudas de los años setenta. Ni en política funcionan más, es algo del pasado. Y en la dimensión religiosa son irrelevantes y hasta nocivas. Si quisiéramos juzgar la historia de la santidad, ¿de qué fueron los grandes santos? ¿de derecha o de izquierda? Si uno quisiera juzgarlo con estos parámetros a Don Bosco, nadie entendería nada. Incluso, habría quienes lo considerarían comunista y quienes lo tomarían como conservador. En el fondo, cada hombre de Dios, sale de estas categorías. No olvidemos que si el Concilio tomó el cariz que todos conocemos se debió a personas como Ratzinger que, siendo asesor del arzobispo de Colonia, aconsejó rechazar los trabajos previos y empezar de nuevo. Ahora, es Papa y dicen que es conservador. ¡Por favor…! ¡superemos estas etiquetas!

-¿Cómo debe tomarse la revalorización del latín?

-Este planteo me parece también anacrónico. Aparte de que la recuperación del latín forma parte de su programa papal de demostrar, como dije, que el Concilio no fue una ruptura, sino una continuidad, y de que está muy bien la misa en la lengua de cada país, sería absurdo que la Iglesia rechazara o condenara una liturgia en la que se formaron todos los santos, todos los católicos a lo largo de 20 siglos. La misa en la lengua local permite a la gente que no sabe latín participar más, pero el contenido es el mismo de la misa en latín. Por consiguiente, Ratzinger dice que no fue prohibido nada y trata de dar una posibilidad. Es muy raro que quienes tuvieron como slogan en los ’60 “prohibido prohibir” hagan ruido cada vez que algo no les viene bien. Yo estudié latín, entiendo la misa en latín y hasta la disfruto. Otros que no saben latín, que son la mayoría, prefieren la lengua en su idioma. Está bien. Se trata de agregar una posibilidad en el espíritu del Vaticano II, que dice que hay que ir al encuentro de todas la personas. Cada uno puede elegir.

-¿Pero celebrar de espaldas al pueblo no es un retroceso?

-La liturgia tridentina fue modificada en las formas, pero no en la sustancia. Si hablamos de celebrar de “espaldas al pueblo” podemos caer en un slogan sin sustento. Implicaría no saber nada de simbología. En las iglesias de hoy no se sabe más cuál es la orientación obligatoria (de este a oeste) y se hacen de cualquier manera. El ábside miraba hacia el sol naciente y el portal hacia el ocaso. El sacerdote, como hombre de Dios, a la cabeza de los fieles, que estaban en la nave central, se dirigía al sol naciente, que fue siempre el símbolo de Cristo. Por tanto, era el sacerdote guiando al rebaño hacia Jesús, que aparecía en el horizonte. Si yo le doy la espaldas a alguien soy un maleducado, pero una iglesia no es una sala de estar. No veo nada escandaloso en esta simbología, que es algo muy hermoso.

-¿No debería caminarse hacia una iglesia menos reglamentarista y más comprensiva?

-La Iglesia es al mismo tiempo un misterio, es el Cristo que camina por la historia, pero también es una institución humana y, como tal, tiene sus normas, un estatuto, si se me permite, como un club. ¿Qué quiere decir caminar hacia una Iglesia menos apegada a las normas y más comprensiva? Nada. Porque la caridad debe convivir siempre con la verdad. Más: la caridad sin verdad puede volverse contra el hombre. Los sacerdotes brindan ahora funerales religiosos a todos y hacen bien porque sólo Dios puede juzgar. En todo caso, se trata de la extensión de la misericordia de Dios. Acá en Italia, si se le niega a alguien un sacramento, no faltan ciertos católicos que levantan su voz para pedir una actitud comprensiva. Pero el club tiene sus normas y nadie está obligado a integrarlo.

-Se dice que Benedicto XVI congrega en el Vaticano a más fieles que Juan Pablo II…

-Para sorpresa de muchos, entre los cuales me cuento, las veces que Benedicto XVI aparece en San Pedro, en la residencia de Castelgandolfo, las multitudes lo rodean. Según la sala de prensa de la Santa Sede, la presencia de fieles en el Angelus dominical aumentó un tercio con respecto a los tiempos de Juan Pablo II. La sorpresa es comprensible porque Karol Wojtyla era muy mediático y Ratzinger una persona muy reservada. Se corría el riesgo de que, frente a un Papa en colores como Juan Pablo II, tuviéramos con Benedicto XVI un Papa en blanco y negro. Pero esto no ocurrió. No es que Ratzinger haya cambiado, se haya vuelto un demagogo o buscado ser, digamos, más showman. Continúa siendo un profesor. Pero en la gente hay un instinto, lo que en teología se llama sensum fide, que permite entender que detrás del profesor que habla de modo tranquilo hay una persona buena, culta, que dice cosas importantes y que los quiere. Que hay, en fin, un hombre de Dios. Esto confirma que Ratzinger, como Wojtyla, es un buen candidato a santo.«

……………………………

Ojalá nos sirva a todos.

Pedro R. O.

Agosto 16 2007 a las 11:10 am
Felipe
 24 

Está buena la entrevista P. Pedro ¿de quién es?

Agosto 17 2007 a las 10:58 am
Pedro R. O.
 25 

La entrevista se la hicieron
al Vaticanista Vittorio Messori: El periódista del Papa Benedicto.

Recomiendo todos los libros de Vittorio a propósito de las enseñanzas de Benedicto XVI.

Disculpen.

………………………….

Y otra: del Arzpo Jhon Vlazny, de Portland, en Oregón, al norte de nuestro País.

El mes pasado el Papa Benedicto XVI publicó una carta apostólica tanto permitiendo, como promoviendo un uso más amplio de los libros litúrgicos que estaban vigentes anteriormente en 1962. Algunas personas están temerosas de que estos documentos quiten autoridad al Concilio Vaticano Segundo, desde que una de sus decisiones esenciales, llamada la reforma litúrgica, parece que se ha puesto en duda.

El Santo Padre dice que tal temor es infundado. Luego del Concilio Vaticano Segundo un movimiento apartado de Roma fue liderado por un prelado francés Arzobispo Marcel Lefebvre. Una de sus iglesias está localizada aquí en nuestra propia Arquidiócesis. La fidelidad al viejo misal se convirtió para este grupo en el sello externo de su identidad. Pero, como uno de los obispos seguidores de Lefebvre anotó poco antes de la publicación de la carta del Papa Benedicto, la razón de la ruptura fue a un nivel más profundo, teológico e incluso político.

Pero los seguidores de Lefebvre no fueron los únicos que permanecieron atados al primer Misal Romano del Papa Juan XXIII. La intervención del Papa en este momento es una petición genuina para restaurar la unidad y el espíritu más grande de generosidad de todos aquellos involucrados en dar paso a quienes ven las cosas en forma diferente.

Las nuevas directrices toman efecto el próximo 14 de septiembre del año en curso. Antes de esta fecha a los sacerdotes se les requería buscar el permiso del obispo local para usar la forma extraordinaria, ésta es el misal del Papa Juan XXIII.

Pero a partir de este momento, cualquier sacerdote de la iglesia latina puede celebrar de forma extraordinaria en una misa sin gente en cualquier momento, excepto durante el Sagrado Triduo. Los pastores decidirán cuando
la forma extraordinaria se use públicamente
en parroquias donde un grupo estable de la fe
dé evidencia de su apego a la forma planteada antes del Concilio.

Infortunadamente,
muy pocos de nuestros sacerdotes están preparados de manera adecuada para la celebración de la misa de acuerdo con el Misal Romano de 1962. Esta expresión litúrgica requiere el uso del latín. Muchos de nuestros jóvenes sacerdotes
no
fueron educados en este hermoso idioma
durante su formación sacerdotal,
como fuimos educados quienes nos ordenamos en tiempos previos al Concilio.

Nosotros los pastores debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para tener en cuenta la súplica del Santo Padre dirigida a la generosidad y unidad en las celebraciones litúrgicas. Pero un reto más grande será el de proveer celebraciones eucarísticas en forma extraordinaria,
y seguir creando un espacio de celebración cada domingo en cada parroquia, dado el crecimiento de nuestra población católica.

Agosto 17 2007 a las 11:27 am
Pedro R. O.
 26 

De último mínuto:

Ofrezcamos nuestra proxima Misa “extraordinaria”, nuestras oraciones, especialmente el Rosario y el Viacrucis en latín por los hermanos peruanos y por los Obispos católicos del país.
……………………..

Pese a la severa destrucción que sufrió el templo del venerado Señor de Luren, ubicado en el departamento peruano de Ica -el más afectado por el sismo del 15 de agosto-, la imagen del Cristo que veneran los iqueños salió ilesa, un hecho que los fieles locales atribuyen a un nuevo “milagro” de la popular advocación.

La imagen del Cristo crucificado que se venera en este suburbio de Ica desde el siglo XVI no sufrió daño alguno pese a que el 50% de la infraestructura del santuario quedó destruida producto del terremoto de 7,9 grados que remeció la costa peruana, pero especialmente el departamento de Ica, donde se han registrado más de 600 fallecidos y miles de heridos.

Según informes de Defensa Civil, el campanario, parte del altar mayor, la torre central, la bóveda que da hacia el coro y la cúpula de la iglesia sufrieron importantes daños, y se cree que existen víctimas debajo de los escombros, pues el templo estaba casi lleno de fieles que participaban de la Eucaristía por el día de La Asunción al momento de producirse el sismo.

El santuario del Señor de Luren, que data de siglo XVI, ha sufrido sucesivas destrucciones y reconstrucciones a raíz de incendios y sismos. En todas las ocasiones, incluyendo la del terremoto del miércoles, la imagen del Cristo ha resultado intacta.

El párroco del templo ha dejado abierta en una parte descubierta del templo la misma Biblia que se utilizó en la Misa durante la cual se produjo el terremoto, mientras los rescatistas siguen trabajando entre los escombros.

Agosto 17 2007 a las 11:35 am
Padre Pedro
 27 

Esta encuesta se encuentra en estos momentos en catholic.net:

A partir del 14 de septiembre, la misa podrá ser celebrada con el rito antiguo, de acuerdo con la Summorum Pontificum. ¿Qué sientes al respecto?

Me da lo mismo, pues yo seguiré yendo a una misa con el rito actual
16%

Tengo gran ilusión por vivir una misa tridentina y disfrutar con su riqueza litúrgica.
28%

Es algo muy bueno. Organizaré que en mi parroquia se celebren misas tridentinas en horarios fijos
5%

Llevaba mucho esperando esto, pues la misa tridentina es la única misa válida
3%

Me parece algo absurdo, pues ya nadie sabe latín hoy en día.
32%

No siento nada, pues no sé ni cuál es la diferencia entre una y otra misa.
4%

¿Summorum Pontificum? ¿Rito antiguo? ¿Qué es eso?
12%

Votos: 3331

…………………….
Ya lo saben Yo estoy en la segunda opción: ese 28%
P. Pedro.

Septiembre 13 2007 a las 12:52 pm
Padre Pedro
 28 

De RADIO VATICANO: La semana más grandiosa de nuestra vida:
P. Pedro.

Entra en vigor este jueves el «Motu Proprio» de Benedicto XVI «Summorum Pontificum» sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970, que según el cardenal Darío Castrillón Hoyos impulsará la unidad en la Iglesia.

El documento liberaliza el uso del misal romano de 1962, anterior al Concilio Vaticano II, que nunca fue abrogado. En particular, el documento emitido por Benedicto XVI establece que corresponde al párroco acoger las peticiones de los fieles ligados a la anterior tradición litúrgica.

El cardenal Castrillón Hoyos, presidente de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei», y durante muchos años prefecto de la Congregación par el Clero, recordó este jueves a los micrófonos de «Radio Vaticano» que, dado que la Eucaristía es «lo más grande que tenemos, la manifestación más grande del amor», «nunca debe ser motivo de discordia: en ella, sólo debe haber amor».

La Pontificia Comisión «Ecclesia Dei» fue instituida por Juan Pablo II el 2 de julio de 1988, tras el gesto cismático de las ordenaciones episcopales ilegítimas realizadas por el Arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad de San Pío X. Entre sus funciones está la de propiciar la acogida en la comunión eclesial a las personas ligadas a la liturgia celebrada antes de la reforma del Concilio Vaticano II.

«Yo deseo que este documento pueda ser un motivo de alegría para todos los que aman la tradición, un motivo de alegría para todas aquellas parroquias que ya no estarán divididas, sino que, por el contrario, tendrán una multiplicidad de santidad con un rito que ciertamente ha sido el factor y el instrumento de santificación durante más de mil años».

El cardenal da las gracias al Papa «por haber recuperado para la Iglesia este tesoro. No se impone nada a los demás. El Papa no impone la obligación; el Papa sólo impone el que se ofrezca esta posibilidad allí donde lo pidan los fieles».

«Si se diera un conflicto, por el hecho de que dos grupos pueden entrar en contraposición, la autoridad del obispo, como dice el “Motu Proprio”, debe intervenir para evitarlo, pero sin cancelar el derecho que el Papa ha dado a toda la Iglesia», aclara.

Benedicto XVI, que «considera un tesoro inestimable la liturgia anterior a la Reforma del Concilio», pero «no quiere volver atrás», añade.

«Es importante saber y subrayar que el Concilio no prohibió la liturgia de san Pío V y que los padres del Concilio celebraron la misa de san Pío V».

«No es un regreso al pasado como dicen algunos que no conocen la realidad. Al contrario, el Concilio quiso dar amplia libertad a los fieles. Una de estas libertades es precisamente la de mantener vivo este tesoro, como dice el Papa».

Por lo que se refiere a los cambios que introduce el «Motu Proprio», el cardenal explica que «lo principal es que en este momento los sacerdotes pueden decidir, sin permiso ni de la Santa Sede ni del obispo, la celebración de la misa según el rito antiguo».

«Y esto vale para todos los sacerdotes –aclara–. Los párrocos deben abrir la puerta de la parroquia a aquellos sacerdotes que, teniendo dificultades, quieren celebrar. Ya no hace falta, por tanto, otro permiso».

«No es verdad, por ejemplo, el que se haya quitado a los obispos el poder sobre la liturgia»: «el obispo da el “celebret”, la potestad para celebrar, pero cuando un sacerdote tiene esta potestad, son el párroco y el capellán quienes tienen que ofrecerle el altar para celebrar».

«Si alguien se lo impide, entonces le corresponde a la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei” tomar las medidas, en nombre del Santo Padre, para que se respete este derecho, un derecho de los fieles que ahora queda claro», concluye.

Septiembre 13 2007 a las 12:57 pm
Padre Pedro
 29 

Hoy, 14 de septiembre, entra en vigor el «motu propio Summorum Pontificum», en virtud del cual Benedicto XVI autoriza, de modo general, la celebración de las misas según el rito de San Pío V, también conocido como «tridentino» o «preconciliar»; esto es, en latín y de espaldas a los fieles.
Este rito, vigente como tal desde el Concilio de Trento (1545-1563), había sido abolido «de facto» tras el Concilio Vaticano II, aunque posteriores documentos pontificios habían permitido su celebración en casos especiales, y siempre con el permiso explícito del obispo de la diócesis. De hecho, el documento del Papa habla de la utilización del «Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962»; esto es, antes del Concilio.
La norma fue dictada por el Santo Padre el pasado 7 de julio, aunque desde hace 40 años son algunas las diócesis en las que se concede, si bien de forma excepcional, la celebración de este rito. La fecha elegida para su entrada en vigor coincide con la festividad de la exaltación de la Santa Cruz.
Fuerte polémica
El «motu propio» de Benedicto XVI desató en su día una fuerte polémica entre los partidarios de la autorización general, que consideraban, con el Papa, que no se trataba de dos ritos, sino de dos formas diferentes de celebrar la misma Eucaristía, y los que llegaron a hablar de una «traición» al Concilio Vaticano II y al posterior Misal Romano, promulgado por Pablo VI en 1970 y que instaba a la celebración en las lenguas propias de cada país.
En España, el Episcopado ha preferido no hacer valoración alguna por el momento, remitiéndose a una carta escrita por el secretario de la Comisión Episcopal de Liturgia, Juan María Canals, en la que se hablaba de las «preocupaciones reales» existentes en algunos sectores católicos, aunque mostraba su esperanza en que la entrada en vigor del «motu propio» propiciara, entre todos, «una celebración cuidada y profunda del Misterio de nuestra fe». Únicamente el obispo de Gerona, monseñor Soler, ha manifestado que «no es viable» en su diócesis la concesión de las gracias del «motu propio».
Son varias las diócesis en las que se vienen celebrando estas misas, hasta hoy de modo excepcional. En Madrid, por ejemplo, a las siete de esta tarde tendrá lugar una Eucaristía de Acción de Gracias y Te Deum en la iglesia de San Luis de los Franceses (Lagasca 89), parroquia autorizada por el cardenal Antonio María Rouco Varela para la celebración de la misa según el ritual de San Pío V. La ceremonia estará presidida por el padre Raúl Olazábal, quien celebró la medida como un modo de «dar visibilidad y normalidad a una práctica aceptada por la Iglesia».
En Sevilla, el próximo domingo tendrá lugar otra celebración en la parroquia de San Bernardo, donde desde 2004 la asociación «Una Voce» se reúne con el permiso del cardenal Carlos Amigo. Este grupo, así como «Roma Aeterna» vienen reivindicando, desde hace años, la normalización de este rito. Junto a ellos, varios institutos sacerdotales, siendo el más conocido el de Cristo Rey, al que pertenece el padre Olazábal.
Pero, sin duda, es en Barcelona donde más fieles siguen la Eucaristía celebrada según este rito. En dicha diócesis, existen dos parroquias donde se lleva a cabo la misa de rito tridentino. Son la capilla de Nuestra Señora de la Merced y San Pedro Apóstol (Alforja, 21) y el Monasterio del Oasis de Jesús Sacerdote (en Argentona, a veinte kilómetros de la Ciudad Condal). En Pamplona, la misa de San Pío V se celebra en la iglesia de San Salvador, todos los domingos y festivos a las seis y media de la tarde, mientras que en Tenerife tiene lugar en la iglesia de El Salvador, todos los domingos a las doce y media. Finalmente, en Toledo, las misas se llevarán a cabo los domingos al mediodía en la ermita de Nuestra Señora de la Gracia, regentada por las Damas Catequistas

Septiembre 13 2007 a las 10:22 pm
Padre Pedro
 30 

desde hoy se puede oficiar, nuevamente, la misa en latín.

Los fieles católicos defienden la liturgia en su lengua castellana
Mariana Albarrán Pasini Venezuela.

PANORAMA consultó a los feligreses sobre el decreto emitido por el papa Benedicto XVI. Muchos consideran que representa un retroceso para el catolicismo. En Maracaibo todavía no hay anuncios de un rito en latín.

“A deste fideles”, “agnus dei”, “bone deus”, “Ave María, gratia plena, dominus tecum, benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Jesús” serán frases que podrán escucharse nuevamente en los templos marabinos, ya que desde hoy se puede oficiar nuevamente en latín.

La medida responde a un decreto motu proprio (a modo propio) summurum pontificum emitida por el papa Benedicto XVI, el pasado siete de julio donde se dicta pauta sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970.

El Papa estableció, en motu propio que no se quiere menoscabar la autoridad del Concilio Vaticano II y que el uso del misal latino presupone un cierto nivel de formación litúrgica y un acceso a la lengua latina.

“Se trata de llegar a una reconciliación interna. No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale romanum. Se podrá oficiar en las dos lenguas”, explicó Benedicto XVI en su carta.

“La fe se nutre con las homilías diarias. No quiero volver al esquema viejo”, manifestó María del Socorro Palacios de Rincón, una ama de casa de 85 años.

La ama de casa sentenció que en su juventud recitaba frases y oraciones en latín, sin entender su significado.

Este dictamen del actual Papa deroga la medida de Juan Pablo II que establecía que para oficiar en la antigua lengua era necesario solicitar un permiso al obispo.

En un recorrido por los diferentes templos no se logró conocer en cuál de ellos se oficiará en latín, situación similar a la del Vaticano.

Visión

El presbítero Richard Colmenares, promotor vocacional y coordinador de la pastoral juvenil de la Arquidiócesis de Maracaibo, acotó que la medida papal está realizada con el expreso deseo de mantener la lengua oficial de la Iglesia, que en ningún momento quedó derogada.

“Considero el postulado como rico y no representa un atraso. Es necesario mirar el texto dentro del contexto”.

Colmenares precisó que esta liturgia está diseñada para comunidades maduras como el seminario, grupos religiosos y hasta espacios parroquiales.

“Creo que con ésto tendremos que retomar el estudio de la liturgia y estamos llamados a reflexionar más. Los sacerdotes tenemos que orientar más a nuestros fieles”.

Iniciativa

El cardenal colombiano, Darío Castrillón Hoyos, fue uno de los prelados encargados de impulsar la propuesta de retomar las viejas tradiciones del catolicismo.

La misa tridentina incluye latín con frases en hebreo y griego. Estos factores fueron discutidos en el sínodo de la eucaristía por 246 obispos. Desde hoy se podrán desempolvar los misales aprobados por el papa Juan XXIII, en 1962.

Septiembre 13 2007 a las 10:31 pm
Padre Pedro
 31 

feligreses pueden pedir a partir de hoy la misa en latín
RECUPERACIÓN DE UNA TRADICIÓN SECULAR.Una ceremonia en Italia y otra en Madrid estrenan el permiso dictado por el Papa.Los defensores del rito clásico sostienen que así la celebración es más solemne.

ROSSEND DOMÈNECH ROMA

Misas, bodas, bautizos, comuniones, funerales… El latín tiene desde hoy el camino expedito para ser usado sin tantas burocracias como hasta ahora en los ritos católicos. Es la consecuencia del documento motu proprio que Benedicto XVI hizo público el pasado 7 de julio y que retoma el rito tridentino tras 40 años de ausencia en los altares. Recupera así el Papa la que ha sido lengua de la Iglesia desde el siglo III (antes lo fueron el arameo, el hebreo y el griego), pero, sobre todo, trata de estrechar lazos con los disidentes lefebristas y de agradar a los sectores más tradicionalistas del catolicismo.

Es, con todo, un retorno discreto, sin bombo y sin platillo. En Italia, la única misa prevista para hoy en ese formato la celebrará el cardenal colombiano Dario Castrillón en el santuario de la Virgen de Loreto, lejos de Roma. En Madrid, el cura hispanoargentino Raúl Olazábal oficiará una celebración en latín en una céntrica iglesia de la capital.

El latín nunca ha dejado de ser la lengua oficial del Vaticano, de modo que misas en esa lengua siempre las ha habido, pero con cuentagotas, ya que los trámites burocráticos que tenían que superar los feligreses para celebrar una ceremonia a la tridentina eran pesados y no siempre tenían un final feliz. Ahora basta el acuerdo entre un cura y su parroquia para celebrar la misa en latín. ¿Tan sencillo? No. La decisión del Papa está lejos de haber sido recibida con júbilo por la comunidad católica.

Según han puntualizado y subrayado varias veces las fuentes vaticanas en estos meses, la misa en idiomas vernáculos seguirá siendo “la manera habitual” de celebrarla, mientras que el rito latino se usará como “ocasión extraordinaria”. No obstante, una de las objeciones que destacan los detractores de la misa en latín es que la mayoría de los sacerdotes no hablan esa lengua de forma fluida.

CREYENTES ENTENDIDOS Esta consideración es rechazada por Francisco Bendala, presidente de la Asociación Española Deo Gratias, impulsora de la misa tradicional, que sostiene que, además de preservar una tradición de siglos, aporta a la celebración más solemnidad y profundidad. Bendala añade que el uso de esta lengua no es un problema, ya que los fieles entienden más del 60% de las oraciones y plegarias. Para asegurar la comprensión del resto se distribuye entre los asistentes un librito bilingüe con los textos en latín.

El sacerdote de origen argentino y de madre catalana Raúl Olazábal, que oficiará la celebración de hoy en Madrid, defiende el rito tridentino “por el carácter sacro y el rito en sí, con gestos de manos y pies regulados que dan un mayor sentido de adoración como que Dios está presente y muy sagrado”. “Eso es lo que atrae a la gente joven. Más de la mitad de los que asisten tienen menos de 25 años”, aseguró el sacerdote.

¿Se dispararán estas misas? Olazábal lamentó que, de momento, España está a la cola de Europa. “Será progresivo. Muchos sacerdotes jóvenes descubrirán la riqueza del misal romano y, poco a poco, la irán celebrando”, aventuró.

Septiembre 13 2007 a las 10:33 pm
Padre Pedro
 32 

El parroquia San Miguel Arcángel será el único templo porteño autorizado de momento para oficiar misas en latín, ritual preconciliar que el Papa Benedicto XVI liberó a través de un motu proprio y entrará en vigencia mañana.

El presbítero Ricardo Dotro, párroco del templo ubicado en Bartolomé Mitre y Suipacha, indicó que oficiará una misa en latín “cada domingo” por pedido del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.

El especialista en liturgia precisó que será la primera vez que utilizará el viejo misal, que data de 1962.

Ese ritual se abandonó en 1969, cuando el Concilio Vaticano II renovó la liturgia, para disponer que los servicios religiosos sean en lengua vernácula y permitir instrumentos musicales más allá del órgano, entre otros cambios.

El propio Benedicto XVI abrió la polémica en julio cuando publicó el motu proprio, donde recomienda el uso del latín para unir a los fieles a la hora de rezar.

Sin embargo, ese permiso a la lengua histórica no conlleva -aclaran los especialistas- un implícito retorno al rito tridentino, que codificó San Pío V poco después del Concilio de Trento (1545-1563).

La iniciativa papal apunta, además, al retorno a la Iglesia católica de los seguidores del arzobispo tradicionalista Marcel Lefevbre, que falleció en 1991.

El prelado francés provocó un cisma cuando se negó a las innovaciones del Concilio Vaticano II y creó la Fraternidad de San Pío X para mantener la tradición litúrgica.

Con esa decisión, más la ordenación de obispos sin autorización de Roma, Lefevbre fue excomulgado en 1988 por Juan Pablo II.

El actual líder de esa Fraternidad es monseñor Bernard Fellay, a quien Benedicto XVI recibió el 29 de agosto de 2006. El lefevbrismo tiene hoy unos 150.000 adherentes y unos 460 sacerdotes en 50 países, mayoritariamente en Argentina, Chile, Colombia y República Dominicana. (DyN)

Septiembre 13 2007 a las 10:38 pm
Padre Pedro
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Se retoma la misa en latín en las Iglesias del mundo

Es a partir de lo dispuesto por el papa Benedicto XVI, quien restituyó la liturgia según el Misal Romano de 1962. Entre otros cambios, se incluirá un misal ya abandonado, los sacerdotes estarán de espaldas a los fieles y se eliminará el saludo de la paz. En Argentina será celebrada en la iglesia porteña de San Miguel Arcángel.

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Misas en latín, con sacerdotes de espaldas a los fieles, podrán oficiarse desde mañana en la grey católica, tras los cambios dispuestos por el papa Benedicto XVI, quien restituyó la liturgia según el Misal Romano de 1962, que en Argentina será celebrada en la iglesia porteña de San Miguel Arcángel.

El “motu proprio” establecido por el Papa anula la reforma del Concilio Vaticano II de 1969 y permitirá que cada párroco decida si quiere dar la misa a la manera antigua, que incluye un misal ya abandonado y elimina el saludo de la paz, entre otros cambios.

El cardenal colombiano Dario Castrillón Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, sostuvo en la Radio Vaticana que quien debe “dar el permiso para decir la misa no es el obispo”, que sólo da la “potestad de poder celebrar”, sino el párroco y el capellán, que “deben ofrecer el altar para celebrar”.

En Argentina, la nueva ceremonia será oficiada por ahora en un solo lugar, que por pedido expreso del Cardenal Jorge Bergoglio será la iglesia San Miguel Arcángel, en el microcentro porteño, donde se la celebrará una vez por semana.

“Voy a oficiar una misa cada domingo. El cardenal me lo pidió para que haya alguna en el país”, indicó a Télam el padre Ricardo Dotro, especialista en liturgia, quien además indicó que “nunca lo hice, va a ser la primera vez” y que “en principio, es la única” iglesia que incorporará el viejo misal.

El religioso explicó que existen “confusiones” sobre la medida adoptada por el Papa. “Autoriza a utilizar el misal de 1962 a modo extraordinario, pero la misa actual yo la puedo celebrar en latín en cualquier momento. No lo hago porque nadie entendería nada, como pasa con el francés. Lo que cambia es la forma”, dijo.

Para ello usará cada domingo “un misal antiguo, que estaba en desuso y que es de la edición anterior, de 1962, que necesariamente era en latín porque no había traducciones. Pero no hay grandes diferencias”, consideró.

Sin embargo, y más allá del idioma, varios elementos reconocidos de la liturgia actual, como el saludo de la paz, la oración de fieles y la procesión de ofrendas, no forman parte del viejo modo, y además el cura oficia la ceremonia de espaldas a la asamblea de fieles y la comunión se toma de rodillas, explicó.

Según Dotro, el cambio “no promociona algo nuevo. Al contrario, se implementa para entender las necesidad de aquellos arraigados al viejo modo y que todavia no entraron en la misa nueva. Aunque hay muchos en algunos lugares del mundo, como Europa, en Latinoamérica hay pocos”.

El sacerdote de la iglesia ubicada en Bartolomé Mitre y Suipacha indicó que “no les recomiendo” a los nuevos fieles “que vengan a ver algo que ya pasó”, a quienes aconsejó asistir a las misas ordinarias, pero expresó que “el que siempre estuvo o se quedó con las ganas, que venga”.

El Vaticano consideró que la medida debe ser “un motivo de alegría para todas aquellas parroquias que no tendrán más divisiones, sino que tendrán una multiplicidad de santidades con un rito que ha sido el factor y el instrumento de santificación por más de mil años”, sostuvo Castrillón Hoyos.

Según el prelado nacido en la ciudad colombiana de Medellín, resulta fundamental que “los sacerdotes pueden decidir, sin permiso ni de la Santa Sede ni del obispo, si celebrar la misa con el rito antiguo”, informó la agencia italiana ANSA.

Respecto a la polémica que desató la iniciativa, dijo que “el Papa no quiere dar marcha atrás”, negó “que se haya quitado a los obispos el poder sobre la Liturgia” y remarcó que “Benedicto XVI considera un tesoro inestimable la liturgia anterior a la reforma del Concilio”.

Fortunato Mallimaci, un argentino sociológo de la religión, afirmó en diálogo con Télam que esta decisión surge porque la estructura episcopal “esta en crisis”: es “una postura que trata de reafirmar una identidad católica ante lo que considera un relativismo”.

El Papa “cree que volver al latín y cantar los salmos gregorianos es rehacer una identidad católica diferente a la actual, una identidad que se hace en base a verdades y dogmas. No intenta conquistar nuevos fieles, sino mantener fieles virtuosos que crean en todo”, aseguró.

Consideró al respecto que se trata de “un guiño para grupos mucho más reaccionarios dentro del Vaticano que se oponen al rol de la Iglesia en el mundo de los pobres, los derechos humanos y la democracia”.

Septiembre 13 2007 a las 10:38 pm
Padre Pedro
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En un escrito titulado
“Mucho más que la Misa en Latín” y publicado por el Obispo de San Bernardo, Chile, Mons. Juan Ignacio González Errázuriz pretende explicar el “sentido profundo” del cambio de rumbo dado por el Papa, Benedicto XVI, en la “trascendente” determinación para la vida de la Iglesia de liberar la misa anterior al Concilio Vaticano II. Antes de entrar en vigor el indulto universal al ritual de esta
misa milenaria, como “forma extraordinaria”
de celebrar la misa, el Obispo chileno nos descubre un argumento sorprendente pues, según él, uno de los objetivos más importantes de la iniciativa pontificia sería la promoción de la unidad de los católicos chinos, antes que el de “poner fin al cisma del Arzobispo Lefebvre y sus seguidores”.

Hagamos un alto aquí y reflexionemos sobre esta inesperada novedad que nos descubre al Misal de San Pío V, mutilado por Juan XXIII de expresiones antijudías, como instrumento unificador de la Iglesia Nacional China y los tanto tiempo escondidos fieles a la jusrisdicción con la Roma de San Pedro. Es algo que parece de enorme trascendencia pues muestra que la Verdad, la fe tradicional,
siempre termina imponiéndose a las manipulaciones.
A la vez, estas declaraciones demuestran que aquello de que la misa del Vaticano II contribuiría a la expansión de la fe viene a resultar que
no fue tanto así,
sino la desalmada invasión revolucionaria en la liturgia de la Iglesia que ahora los católicos de la China Comunista eligen como el preferido, especialmente en cuanto herederos de la fe de muchos -muchísimos- de sus mártires a los que
la vieja misa alimentó su valor.
(Me recuerda la anécdota de que Dolores Ibarruri, la Pasionaria, pocas semanas antes de morir quiso que en su casa de Madrid le dijeran la misa,

“pero la del latín y de espaldas”).

Finalmente, al decir Mons. González Errázuriz que esta voluntad unificadora, y no la supuesta influencia de la Hermanadad Sacerdotal de Mons. Lefebvre, es la verdadera justificación del Motu Proprio, confiesa indirectamente la irritación que tal restauración produce a la izquierda eclesial. Porque, visto desde esa supuesta prioridad a nadie molestaría localizar la misa

anteconciliar

en exclusiva para la Iglesia China.

En su escrito Mons. González Errázuriz nos asegura que el Papa “no ha pedido que se vuelva al antiguo rito ni tampoco que se celebre la Misa en Latín (y, menos aún) ha solicitado o aconsejado dejar el rito actual para usar los libros antiguos”. El obispo chileno con esta puntualización hunde al Motu Proprio en la defensa de un rito secundario. En él se decreta

libertad

en todo el mundo, sin cortapisa diocesana, con sólo que un grupo de feligreses así se lo pida a su párroco o a cualquier sacerdote…pero, fijate tú, es papel mojado. También nos señala que “nunca ha ocurrido que una forma más moderna de celebrar la liturgia deje a la anterior inmediatamente fuera de uso”. Pero, por el contrario, es más cierto que la misa que ahora se recupera estuvo cincuenta años prohibida en todo el orbe bajo la rigurosa inspección y disciplina ejercidas

despóticamente sin respeto al derecho de los fieles.

“El Supremo Pastor -dice Mons. González Errázuriz– describe en pocos trazos (…) que la liturgia ha sufrido muy graves alteraciones y se ha convertido en un espacio para la figuración personal del sacerdote, con abusos de todo tipo y faltas -algunas veces muy graves – a la santidad de los sacramentos, a Jesucristo verdaderamente presente en la Eucaristía, etc.” Lo peor de esto, a juicio de parte substancial de la cúpula jerarquica vaticana, es que en el reciente pasado Roma

no interviniera

con providencias rotundas contra estos
aventureros de lo sagrado.

Aún así, lo más extraordinario de las declaraciones del pontífice de la diócesis chilena de San Bernardo, no es sólo la elección de la Misa tradicional en China, en latín y de espaldas, ni el tácito ocultamiento del cambio de criterios que provoca, sino el reconocimiento de que detrás de ambas misas hay dos diferentes conceptos de religión en paralelo con la vieja y la nueva. Esto es, que ambos ritos descansan sobre dos conceptos de Iglesia que ningún ensayo consiguió conciliar, ni consegiuirá.

Respecto al cisma lefebvrista, el Obispo con mucho acierto nos advierte: “Es sabido que éste (el cisma) tiene unas raíces más profundas que las sólo litúrgicas. Por esa razón no es claro que con lo decidido respecto del uso de los antiguos libros vaya a ponerse fin a esa dolorosa división, que tiene elementos teológicos mucho más complejos.” Naturalmente, lo que enseguida se ve y nadie quiere saber.

El documento concluye diciendo: “Esta determinación de Pedro será como una prueba de la rectitud de intención, de la adhesión y el amor que hay en nuestra Iglesia al Papa. Será también la ocasión propicia para mejorar en nuestro servicio sacerdotal al pueblo de Dios y, para algunos, el momento para rectificar caminos errados que se han intentado proponer como los verdaderos en la praxis litúrgica”.

En resumen, la situación se enfoca a que, por un lado, los progresistas: (A) Traten de boicotear la celebración de la misa antigua, incluso coaccionando
a sus potenciales solicitantes para que desistan; y (B), propongan la idea de que ambas misas son iguales, de modo que la eficacia del Motu Proprio se neutralice hacia la promoción de nivel de la
misa seudoprotestante
que nos dio el Concilio Vaticano II. Y por el otro lado, a que la permanencia de la Misa según su rito milenario, restaurado en todo su vigor, cosa no inmediata por la disposición del interior de los templos y la inercia de los sacerdotes, irá determinando un apoyo a

nuevas restauraciones doctrinales que, aunque no es pequeña ya el sólo hecho de su rescate, nos sorprenderán mucho más todavía.

El día histórico de su restauración libre y universal es el próximo viernes, 14 de septiembre de 2007, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Si el Papa eligió este día parece buscar en ello un simbolismo con la necesaria y urgente sacralización de un rito que jamás debió ser banalizado. Y es que los mil millones de supuestos católicos que pueblan el mundo

están raquíticos de vida espitiritual, de ansias celestiales, de formación vivida ante un sagrario y sin desviaciones de intrincadas teologías, de adoración a la presencia eucarística con la clara expresión de un altar en el que se sacrifica al Padre en el Hijo, la Víctima, que desde su seno bajó a este mundo para devolvernos a la vida infinita. Que todo eso se difuminó y fue despreciado por causa de

la misa nueva.

Dios bendiga al Santo Padre, Benedicto XVI, y a tantos heroes anónimos y ocultos que contra vientos y tsunamis defendieron este retorno.

Septiembre 13 2007 a las 10:53 pm
Padre Pedro
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De Orlando Díaz Márquez

Hace relativamente poco el Santo Padre hizo público un Motu Proprio por el que autoriza la celebración de la Eucaristía utilizando el misal promulgado por Juan XXIII.

Muchas voces se han levantado alarmando a los fieles sobre un posible retroceso en el camino de renovación litúrgica ya recorrido, que el Papa quiere volver a los usos de latín solo para echar por tierra el Concilio Vaticano II. Nada más lejos de la realidad. El que conozca un poco de la historia de este problema sabrá que este es un estupendo paso adelante en el interés ecuménico del Papa por lograr la unidad.

Es de todos conocido el doloroso cisma provocado por un obispo francés, que, apartándose de la renovación teologico-litúrgica del Concilio, quiso llevar adelante la vida espiritual de una porción del pueblo de Dios que no se encontraba a gusto con lo sucedido en la Iglesia. El cisma lefreviano golpeó duramente la vida de la Iglesia, cuando su causante ordenó sin mandato pontificio a dos obispos para darle continuidad a dicho movimiento.

Los trabajos vaticanos por hacer que Lefevre no hiciera dicho acto fueron incesantes, incluso el Papa había aceptado darle un obispo a dicha comunidad para que la ordenación se hiciera según el CIC, pero la comunicación entre la Santa Sede y Lefevre poco éxito tuvo. Se celebró la ordenación episcopal irregularmente y la sanción era de esperarse, excomunión para los ordenantes y los ordenados.

Este doloroso momento llevó consigo ciertas consecuencias.

No se veía muy bien que algún sacerdote católico o algún grupo de fieles plantease la posibilidad de celebrar la liturgia por el misal anterior -aunque dicho sea de paso nunca fue derogado- dicha petición se relacionaba con las actitudes cismáticas de Lefevre. Muchas veces este prejuicio causó serios daños a la plena comunión de algunos fieles.

La disposición pontificia de la que estamos hablando echa por tierra dichos prejuicios y abre la puerta a que cualquier sacerdote con un grupo de fieles celebren la Eucaristía sin ningún problema, utilizando el misal anterior a la reforma.

Es muy sugerente la expresión que utiliza el papa: “el Misal Romano promulgado por San Pío V y nuevamente por el beato Juan XXIII debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma “Lex orandi” y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo…” Las palabras no podrían expresar mejor el contenido de esta verdad. La misión específica del oficio primacial es el de garantizar la unidad, en la fe, en los sacramentos y en el régimen eclesiástico, como expresiones positivas del plena comunión con la Iglesia católica. Por tanto el uso de dicho misal debe considerase como una expresión EXTRAORDINARIA, de la lex orandi, que configura la unidad en el lo que se ora en la Iglesia Universal.

Ninguna forma de actuar en la Iglesia es desechada y considera mala solo porque ha cesado su uso por el cambio de los tiempos, sino que entra formar parte de lo que llamamos en la Iglesia la TRADICIÓN, de la que se saca siempre las mejores lecciones para el futuro.

Por tanto, permitir la celebración de la Eucaristía según el misal de Pío V sin tener que pedir permiso a la Santa Sede expresa de la mejor forma la idea antedicha. Esto nos debe enseñar a que la Iglesia nada se destruye como malo solo porque los tiempos hayan cambiado y requieran nuevas formas de acercar la verdad de Cristo a los hombres.

La fe de la Iglesia se hace presente de manera peculiar en la celebración eucarística en la que se puede expresar comunión de los fieles, por tanto, si para ello ayuda la forma como se celebre, no hay que ahorrar esfuerzos para llegar a dicha meta.

Septiembre 13 2007 a las 11:06 pm
Padre Pedro
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Instituto Del Buen Pastor

DISTRITO LATINOAMERICA

SANTIAGO-CHILE

“Desde Vaticano II, no hay documento pontificio más determinante para el bien común de la Iglesia. ¡Gracias Santísimo Padre!

Padre Philippe Laguérie.

Declaración:

Ante las numerosas consultas sobre si el Instituto del Buen Pastor realizará alguna actividad oficial con motivo de entrada en vigencia, el próximo 14 de septiembre, del Motu Proprio “Summorum Pontificum Cura”, informamos a nuestros fieles, amigos y bienhechores lo siguiente:

1º El I.B.P. no puede dejar de alegrarse con todas las iniciativas tendientes a poner en acto el Decreto del Santo Padre permitiendo, tanto a sacerdotes como fieles, la libre celebración y participación en la Santa Misa en la forma extraordinaria del Rito Romano.

2º La entrada en vigencia del Motu Proprio no afecta directamente la vida apostólica del Instituto, puesto que ya gozaba por sus constituciones de los derechos y prerrogativas que ahora el Santo Padre extiende a toda la Iglesia.

3º No obstante, el IBP exhorta vivamente a los fieles a asistir numerosos a todas las celebraciones que se realicen, con motivo del Motu Proprio, dando así en sus lugares un signo de unidad eclesial.

4º El Superior del Distrito latinoamericano aprovecha la ocasión para desear a todos quienes se acojan a las nuevas disposiciones contenidas en el Summorum Pontificum Cura, el mejor de los éxitos en sus localidades favoreciendo así la unidad de la Iglesia querida por Su Santidad Benedicto XVI, lo que indudablemente acarreará enormes gracias del Cielo.

5º Junto con lo anterior, el I.B.P. reitera a los Señores Obispos de las diferentes diócesis latinoamericanas, en especial en las que ha solicitado la creación de parroquias personales, previstas en el Motu Proprio, su entera disposición para cooperar en lo pertinente a dichas Parroquias, cuya creación ciertamente ayudará a alcanzar la paz litúrgica tan ansiada por el Papa Benedicto XVI, dando atención pastoral a una porción necesitada del pueblo de Dios, razón de ser del documento aludido.

En unión de oraciones,

En los Sagrados Corazones

P. Rafael Navas Ortiz IBP

Superior de Distrito Latinoamérica

INSTITUTO DEL BUEN PASTOR

Calle Froilán Roa 4594 MACUL SANTIAGO, CHILE. F: 56-2-294 91 84 E-Mail: pateraquila@hotmail.com

Septiembre 13 2007 a las 11:18 pm
Padre Pedro. Con cariño del Sacristan Serrano.
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Perdoneme Sacristán, pero necesitamos en México su comentario:

Desde Sevilla hasta Hong-Kong se celebrará la Santa Misa en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, al final de esta

vacatio legis.

El Cardenal Castrillón celebrará la Misa en Loreto. En Santiago de Chile, además de una Misa Pontifical a cargo de Mons. Piñera, el Cardenal Medina predicará el sermón de una Misa organizada por Una Voce. A lo largo y ancho del mundo, sacerdotes se preparan para celebrarla, despertándose muchos de un sueño de décadas, de olvido inducido y de confusión.

Nos acercamos a la muralla y preguntamos al guardia, como siempre: iVigía, que hay de la noche! Y pareciera que esta noche, después de muchas noches y de muchas sombras, el vigía dirá: Llega la mañana y se va la noche. Ya no necesitas volver a preguntar. (vid.: Iota Unum, Epílogo).

A diferencia de muchos, nuestra alegría es más modesta. Mañana nos despertaremos temprano y preparemos el VHS. Pero escucharemos el Nos Autem de una schola extraordinaria y disfrutaremos de las ingentes riquezas recuperadas de la Madre Iglesia.

Cabe recordar a nuestros lectores: Mañana, 8am hora del Este de Estados Unidos y 7am hora del Perú, se celebrará la Santa Misa Tridentina y será transmitida en vivo, desde Alabama.

Ayer estuve viendo EWTN en Inglés por la Internet y quedé fascinado por la programación especial de este canal. Vi la Mesa Redonda Especial, dirigida por Colin Donovan y con la participación del Padre J. Triglio, Mons. Michael Schmitz ICR y el padre Joseph Lee FSSP. Verdaderamente iluminadora, no destacaremos lo suficiente la elegancia, sapiencia y sutileza de Monseñor Schmitz, que se lució (para variar), en el programa.
Monseñor Schmitz no es un desconocido para EWTN en Inglés: hará dos años fue invitado del padre Mitch Pacwa en Ewtn live. Y no sólo eso, ha dirigido una serie para la EWTN alemana, sobre los Sacramentos. (Nosotros estamos en nada, ¿verdad?)

Mientras yo me edificaba, informaba y entretenía a mares, pegado al monitor de mi computadora, en EWTN en Español unos señores ataviados con toallas more apostolicum, hablaban en verso repitiendo más de una vez la palabra tertulia.

Pero la sorpresa no acabó ahí, inmediatamente después de la Mesa Redonda, transmitieron la famosa Misa de Domingo de Resurreción narrada por Mons. Fulton Sheen y celebrada en 1941 en el Santuario de Nuestra Señora de los Dolores.

Imagínense.

Para hoy el canal tiene preparada la transmisión de Pilgrimage, el altamente recomendable documental sobre la peregrinación de las Comunidades Ecclesia Dei a Roma en 1998. Será transmitido a las 10:00PM hora del Perú. ¿Cómo sintonizarlo? Muy fácil, llegan a la página del canal, van al menú Television, después a Live TV y eligen Real Player si lo tienen o Windows Media Player. Seguidamente hacen click en 28k, etc… (así lo hice yo) y esperan a que les bote una chuchería que se llama “play”, ejecutan la chuchería con Windows Media Player y a disfrutar.

El documental es muy hermoso, imperdible, tanto así que me costó 20 cocos cuando lo compré por Internet.

Por lo menos, la hermana hispánica de EWTN ha dispuesto una serie de recursos en línea para el Motu Proprio, entre ellos un misalito para la Misa de Mañana. Son muchos menos que los de la EWTN en inglés, pero algo es algo….

¡Hasta mañana!

Septiembre 13 2007 a las 11:28 pm
marylua
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hoy 14 de sep habri mis ojos y solo pude contemplar la grandeza ,la belleza de mi cristo en su cruz.
hoy solo levante mis ojos al cielo y dije;
de donde llego el auxilio?
el auxilio nos biene del senor que hiso el cielo y la tierra..
tiempo de gracia,
tiempo de amor ,
tiempo de fidelidad.
es digno darte gracias padre, gracias por tu amor incondicional,
gracias por tu fidelidad.
gracias por que no quieres que el pecador muera. pero, que se arrepienta y viva.

gracias por tu hijo amado,
gracias por su muerte en la cruz.
gracias por esa bendita cruz tan amada
y tan bendecida..
gracias por su sacrificio santo.
gracias, por que nos amo asta la muerte y muerte en una cruz.

gracias por que vertio hasta la ultima gota de sangre por amor al pecador.
gracias por la presencia de la madre,
siempre fiel, fuerte, de pie.

gracias por el nacimiento de su amada iglesia
gracias por pedro y por pablo,por cada uno de ellos que aunque no entendian fueron parte de tu plan de salvacion.

gracias por juan el joven apostol.
gracias por quedarte con nocotros en aquella primera eucaristia con tus amigos,
gracias por tu cuerpo y tu sangre..
gracias por tu resureccion gloriosa.
gracias por la gracia del espiritu santo.
gracias por cada martir, por cada santo y santa que llenaron de bendiciones nuestro caminar con su precencia, siendo testimonio y testigos de tu amor en este mundo,
que no es el nuestro…

gracias padre celestial por este bendito dia
por haber tenido compacion e inclinado tu mirada de amor.
gracias por esta tu iglesia santa donde vive tu amado hijo,la amada de su corazon.
gracias por tener compacion y amarnos tan tiernamente.

hoy te bendigo padre y te agradesco que me permitas vivir en este tiempo de gracia.
gracias, por amarme y permitirme entender que
eres un dios justo y fiel que no abandona,
ni desatiende las oraciones, las suplicas de sus hijos.
gracias, por ellos los que permanesieron fieles a la tradicion…
gracias,por que nos has devuelto la vida.
gracias por BENEDICTO XVI.
GRACIAS por las misas tridentinas.
gracias por sus sacerdotes santos,
gracias por los que dijeron, si.
gracias por los que dijeron, no.
porque igualmente los amas.
gracias por lo que venga.
si tu estas con nosotros
no hay nada, que temer…
gracias por esta oportunidad.
gracias por “creer en mexico”
gracias por felipe, p ocampo, david, pablo, martha,esteban y federido flores.ect.
gracias por mi familia,
gracias por todos los que lean esta humilde
oracion..
solo una cosa mas senor,
en este dia divinamente especial, pues quedara escrito en la historia por la grandeza de tu bondad, te pido por aquellos que no te conocen, que no te aman, que no tienen fe.
te pido por aquellos que;
te buscan y no te encuentran.
te hablan, pero no te escuchan.
te pido por los que tiene sed de tu amor.
y hambre de tu santidad.
te pido por tus hijos que viven lejos.
por los que no saben que son hijos
y errederos de tu reyno.
por los que viven en pais extranjero,
siendo hijos del rey.
te pido en este glorioso dia,
por la pureza en los ninos y por vocaciones sacerdotales.
te pido por los jovenes para que vivan su juventud y recuerden que un dia regrezaran a ti .
te pido por santidad y fidelidad en las familias.
por que los ancianos no pierdan su fe.
te pido por la gracias del arrepentimiento
y el anhelo de una vida vivida bajo tu luz y tu amparo..
hoy especialmente te pido por todos tus amigos,
los mas amados de tu corazon. los sacerdotes,
por su santidad por que se mantengan fieles,
luchando , amando. aun en el dolor o sufrimiento que vivan enamorador de ti senor jesus,llevando las almas del pecador por caminos de santidad.
te pido por los sacerdotes por que sean obedientes y humildes a la voz del santo padre.
y especialmente te pido por mi alma que la permitas un dia llegar asta tu presencia,
para gozar de la dulsura de tu amor.
mirar a mi madre del cielo y depositarme en sus brasos de madre.
esto te lo pido en este dia
dia de bendicion , de gracia, de misericondia. dia de perdon y agradecimiento.
dia de reconciliacion y paz.
dia de fiesta y gran jubilo.
dia en que nuestro dios miro con amor y compacion a su pueblo santo.
dia en que ha ganado la fidelidad y la humildad
y se a avergonzado la soberbia.
este es el dia que hiso el senor.
este es el dia de alegria y gozo.
este es el dia que la naturaleza canta canciones de amor, aun en su silencio.
gracias padre celestial por tanto amor.
tu hija mary

Septiembre 14 2007 a las 8:35 am
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