También el día de hoy el periódico Milenio publica una nota acerca del evento en Aparecida que comienza esta semana. La entrevista a Manuel Gómez, director del IMDOSOC, resulta interesante, aunque al menos en la redacción de la nota, existen algunos enfoques con los que no estoy deacuerdo. Mis comentarios en rojo.
El frágil laicado de América Latina ha llegado a ser considerado sólo como el “brazo largo” o “punta de lanza” de la jerarquía católica, que en ocasiones los coloca como cristianos de segunda clase, aseguró Manuel Gómez Granados, quien fue designado por el Papa Benedicto XVI para ser uno de los 25 integrantes de la delegación mexicana en la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano.
Al hacer un amplio análisis de la situación de los laicos en esta región, Manuel Gómez, en entrevista con Milenio Diario aseguró que éstos se han desplazado hacia las organizaciones de la sociedad civil, a la participación política o al interés de ganar y consumir más.(En cuanto a quienes se han desplazado hacia las ONGs o a la participación política, en muchas ocasiones esto no se debe a un compromiso cristiano sino quizá por un sentimiento humanista solamente y en el mejor de los casos. Valores humanistas que igual motivan al ateo).
Un ejemplo de la pérdida de sentido de la responsabilidad de los laicos católicos, dijo, es la poca asistencia a la misa dominical y el reducido número de quienes frecuentan los sacramentos, tan sólo de 12 por ciento. Y el número de quienes asisten a la formación religiosa o participan en grupos organizados, como son los movimientos de apostolado o servicio pastoral, es todavía menor (Esto es muy, muy cierto y muy, muy triste).
A esto se le debe añadir la falta de espacios y estructuras dedicadas a la formación de los laicos y más grave aún, la poca o nula evangelización. Y para esta V CELAM las aportaciones han sido mínimas, pese a que los laicos son el sustento de la iglesia católica. (No entendí si se refiere a que los laicos participamos muy poco en las aportaciones o si en las aportaciones no se consideran a los laicos, quizá sean las dos cosas. Mal lo uno como lo otro, pero los laicos latinoamericanos deberíamos ser más propositivos, eso no me queda duda. Basta ver el nivel de organización o de debate intelectual de los laicos en otros países como Estados Unidos).
El también director del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, destacó que el creyente de México tiene una religiosidad cada vez más desinformada, “light, a la carta, flexible”, sólo responde a sus emociones, por ello es presa fácil de otras ofertas religiosas que dan respuesta a su crisis.(Este es el verdadero y profundo punto central de nuestros problemas. Por eso es importante que reflexionemos el porqué del Catolicismo Light, sin duda la falta de la propuesta de una clara Identidad del Católico ha motivado que la gente común no halle diferencia entre ser un católico y ser solamente una buena persona. La opinión generalizada es que el catolicismo solo es una invitación a ser una buena persona y que con eso basta para quedar bien con Dios. Parece que entre más ignorantes nos sentimos más felices).
Gómez Granados reconoció que el alejamiento de la iglesia de muchas personas también contribuye a una especie de renovado clericalismo y una cierta burocracia pastoral que mira más hacia el interior de la institución, sus estructuras y sus asuntos (Y qué podemos decir del pragmatismo que ensalzamos dentro de la Iglesia ¿dónde está la prioridad por la santificación de cada alma?).
Por ello cree que los pastores no pueden seguir ofreciendo un servicio impersonal, distante y aséptico, como “de ventanilla de servicios públicos” a la feligresía.(Aunque aquí cabría decir que también hay muchos sacerdotes y obispos que aman a sus fieles con todo su corazón, al menos yo conozco muchos de ellos).
Gómez consideró que los creyentes se integran en seis grupos: los que por temor a los desafíos se atrincheran en la ortodoxia, opuestos al diálogo (¡Hey, hey, hey!, seamos claros, ¡el problema jamás será la ortodoxia! el problema es la oposición al diálogo. Sería aberrante que un católico usara el término ortodoxia como algo peyorativo. Quiero pensar que no ha sido la intención del respetable Manuel Gómez, pero la redacción de la nota lo deja ver así. Ninguno de nosotros dejaremos de ser católicos light sin unas fuertes bases de ortodoxia. De igual forma tampoco es una virtud ceder la ortodoxia con tal de favorecer un diálogo, la fe no se trata de acuerdos sino de verdades [¿estamos deacuerdo?, lástima si no, jeje]); los que se consideran iluminados, encerrados en ghettos llevando a cabo acciones asistencialistas (yo no sería tan rudo con quienes se dedican a las labores asistencialistas, como si el asistencialismo fuera un consuelo de tibios, no lo se, no estoy deacuerdo); los sincretistas, que participan de la vida católica, pero a la vez creen en los horóscopos y las supersticiones (fatal, de estos abundan y creo que se debe a una falta de compromiso precisamente con la ortodoxia); los indiferentes, cuyas filas crecen sin escándalo (cierto y triste), y los que realmente se involucran en la evangelización, que son cada vez menos (También le agregaría que aquellos que dedican su vida a buscar la santidad también son cada vez menos. Recordemos que con una intensa vida espiritual también se ayuda a evangelizar, ya sea en el “trabajo de campo” o como “fuerza espiritual”. Recordemos el ejemplo de Sta Teresita de Lisieux, que es la Patrona de las Misiones y vivió su vocación en un convento de claustro).
Es urgente que los laicos se formen con un compromiso social, pero sobre todo que en esta reunión del CELAM se les de un lugar especial, y no todo de centralice en el quehacer de la jerarquía católica. (Seamos moderados, también dejemos un espacio central a la jerarquía. Entre nuestros problemas de identidad católica, sufrimos un tremando desconcierto en donde algunos laicos quieren el papel de los sacerdotes y algunos sacerdotes se quieren comportar como laicos ¿así cómo?) Gómez espera una respuesta por parte de ésta al ejército de fieles de América.
Sao Paulo/Eugenia Jiménez, enviada
En general me pareció muy interesante la aportación de Manuel Gómez, a quien mucho respeto por su labor y su compromiso con la Iglesia, si me permito disentir de algunos comentarios es para abonar al diálogo. Le desamos a todo el éxito en la Conferencia, esperamos noticias suyas a su regreso. Pidamos al Señor también por el.




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