“La matanza de niños es condenada por Dios de manera particular a través de los profetas. En la tierra que Dios dió a ocupar a su pueblo, las naciones extranjeras tenían la costumbre de sacrificar en el fuego a algunos de sus niños. Dios dice a Su pueblo que ellos no deben tomar parte en este pecado. Sin embargo, sí lo hicieron, según lo narra el Salmo 106: “Sino que se mezclaron con ellos y los imitaron…Sacrificaron a sus hijos e hijas a los demonios. Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos e hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; la tierra quedó manchada de sangre” (Salmo 106:35, 37-38).
De hecho, este pecado de sacrificio de ni os es mencionado como una de las principales razones por las cuales el Reino de Israel fue destruido por los asirios, y su gente llevada al exilio. “Sacrificaron a sus hijos e hijas por el fuego…entonces Yahveh se enojó muchísimo y los arrojó lejos de su presencia” (2 Reyes 17:17-18). ”
P. Frank A. Pavone
Director de Sacerdotes por la Vida (Priests for Life)




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