Para mi desfortuna, desde el día de la publicación de la exhortación hasta ayer, me encontraba en un viaje de trabajo que no me permitió el tiempo de leer el documento. Así que si bien ya lo he empezado, aún no me atrevería a escribir mucho sobre el y con mayor razón si considero mi abrumadora ignorancia.
A saber me han llamado la atención:
1.- Lo extenso del documento.
2.- Las más de 250 notas.
3.- Que la primer cita no bíblica que hace es de San Agustín (con cuya Teología Ratzinger siempre se ha sentido muy identificado).
4.- Los halagos hacia la reforma litúrgica, que era lo que menos me esperaba pero también me parece interesante que cuando menciona su influjo benéfico, hace la referencia a que esa valoración la hicieron los padres sinodales.
5.- La insistencia sobre el caracter sacrifical de la Misa.
6.- La solicitud de regresar el tabernáculo al centro del templo cuando sea posible.
7.- La solicitud de que todos los seminaristas aprendan a decir la misa en latin (¡Wow!) y que los fieles también aprendan al menos las oraciones básicas.
8.- La solicitud de retomar el canto gregoriano.
9.- La insistencia explícita de una hermenéutica de continuidad. Esto me parece importantísimo.
10.- La profundidad teológica y la generalmente sencilla forma de expresarla, como en el caso del principio causal de la Iglesia (el “sueño de la muerte de Jesús”)
En fin, por lo pronto mejor se pueden leer una reseña con nuestro amigo Ludovico de El último Alcázar.




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