Como quizá algunos de los lectores ya se habrán dado cuenta, en las últimas semanas he estado sosteniendo un pequeño debate con mi amigo Rodolfo Soriano, autor de México desde Fuera.
Para finalizar por el momento este diálogo, escribo la que será mi última respuesta y donde trataré más bien de ir cerrando los temas, apoyándome en los últimos comentarios de Rodolfo.
Al terminar con estos intercambios, algunas superables frustraciones me han quedado:
Pablo VI
Amigo Rodolfo, me quedo con la idea de que nunca dejaste de pensar que no tengo respeto por Pablo VI. Hablas de que quienes pedimos la oportunidad para la Misa tradicional vivimos sospechando conspiraciones y paradójicamente no dejaste de ver una conspiración originada según tus palabras en que “El problema es que en el fondo lo que no se acepta es la autoridad de S.S. Pablo VI. Esa es la causa, esa es la etiología, ese es el origen de toda esta y de muchas otras discusiones” e involucras en esta conspiración hasta al Secretario de la Congregación para el Culto Divino. Lo discordante es que tu mismo escribiste animosamente en apoyo al rito mozárabe pero ceo que jamás escribirías una palabra en favor del ritual que alimentó la fe de nuestros padres, porque lo consideras un insulto a Pablo VI.
A todos quienes lean este blog, quiero asegurarles que en cuanto para mi corresponda, no es necesario hacer una apología para el bienaventurado Pablo VI. Para el no tengo más que respeto y me queda claro lo mucho que hizo por la Iglesia. Personalmente creo que fue el Papa del siglo XX que más sufrió con su ministerio petrino. Espero ser lo suficientemente claro y explícito.
Rodolfo, me preguntas que si yo creo que Pablo VI desoyó o desobedeció al Concilio. Mi respuesta es No. El concilio pidió que se revisara la liturgia y así se hizo. Se le dio otros acentos, eso no queda duda. Que después no se conservó nada del latín, eso tampoco deja duda. Que en la práctica el Novus Ordo es abusado, yo no tengo duda.
Trento
Yo nunca metí a Trento en este tema, pero me queda la idea que para quienes creen que el regreso de la Misa en latín es la victoria de los enemigos de Pablo VI y el CVII, Trento representa una Némesis diga de satanizar como un concilio destructor.
Trento innegablemente fue uniformador en muchos aspectos, pero no fue un destructor de ritos. De hecho Rodolfo, tu mencionas que el Rito Irlandés no sobrevivió Trento y el Mozárabe a duras penas. La verdad es que el rito irlandés desapareció 400 años antes de Trento y el mozárabe se sigue conservando hoy.
Vale la pena mencionar que todos los ritos occidentales (Sarum, Galicano, Mozárabe, Ambrosiano, bracanense, norte-africano etc) estaban unidos por el uso del latín. Y más aún , el rito mozárabe que Rodolfo defiende como signo de pluralidad, conservó orgánicamente entre muchas otras cosas, después de la revisión post conciliar, el uso del Latín en algunas partes de la liturgia y la orientación del sacerdote.
Concluyo el tema de Trento citando un comentario en su defensa de Joseph Card. Ratzinger y que me lleva a considerar que no es un disparate pensar que el rechazo a la Misa tradicional tiene un trasfondo mayor a lo pastoral.
“Es solo en contra de este antecedente de negación efectiva a la autoridad de Trento, que la fiereza de la batalla contra el permitir la celebración de la Misa según el Misal de 1962 después de la reforma litúrgica, puede ser entendida. La posibilidad de celebrar así constituye la más poderosa y por lo tanto (para ellos) intolerable contradicción de la opinión de aquellos que creen que la fe en la Eucaristía formulada por Trento ha perdido su valor.” (Lectura presentada durante las Jornadas Litúrgicas de Fontgombault, 22-24 Julio 2001)
La Paz Belicosa
Otro aspecto que me llamó la atención es que Rodolfo me hace entender que argumentar alguna diferencia en le Iglesia, automáticamente lleva a lanzar una “excomunión”. Más me sorprende porque esto lo sustenta en la lógica de un proceso en donde “En un primer momento se crea una diferenciación, una distinción, que puede ser real o falsa y en segundo lugar se afirma a la nuestra como la única posición legítima.”
Me sorprende de alguien acostumbrado a discutir porque descalificar a alguien por emitir su opinión y tratar de convencer, es la mejor justificación para no discutir y peor aún, el descalificar a quienes buscan la verdad última es la premisa del relativismo.
Si yo creo que en nuestra nueva realidad, el regreso de la Misa Tradicional sería de gran valor para la Iglesia, no lo voy a dejar de decir para que los demás no sientan que descalifico sus opiniones. Si los demás creen que estoy en un error, que me lo digan y que me convenzan, pero no voy a prostituir mi intelecto para ganarme simpatías.
Si los carismáticos creen que el Espíritu de Dios les habla, mal harían en no decirlo. Yo tengo mis reservas en las formas de los carismáticos, pero no me siento excomulgado por ellos.
Rodolfo, entiendo lo que citas de Luhmann sobre que “Quien comunica algo, divide” y también con reservas pudiera compartir su opinión, de que quien comunica divide. Es más, hasta me parece una idea muy cristiana, recordemos que Jesús dijo “He venido a Dividir” (Mateo 10) y precisamente lo que Jesús vino a hacer es a Comunicar al Padre. En resumen, te agradezco el comentario, me lo quedo…
Al respecto también quisiera citar a Ratzinger en el libro “Dios y el Mundo”, entrevistado por Peter Seewald sobre los pasajes de la Biblia en donde Jesús dice “He venido para lanzar fuego sobre la Tierra ¡Cuánto me alegraría de que ya ardiera! No he venido a traer paz, sino espada” y también cuando dice “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no os la doy como la del mundo”. Cito a Ratzinger:
“La cita del fuego es una de las más grandes que Jesús pronunció sobre la paz, pero al mismo tiempo nos enseña que la auténtica paz es belicosa, que la verdad merece el sufrimiento y también la lucha. Que no puedo aceptar la mentira para que haya sosiego. Porque la primera obligación del ciudadano y del cristiano no es el sosiego, sino defender la grandeza que Cristo nos ha regalado y esto puede convertirse en sufrimiento, en una lucha hasta llegar al martirio, y precisamente así es pacificador.”
Por lo tanto Rodolfo, no sientas que te menosprecio ni te veo excluido de la Iglesia, al contrario, en la medida en que defiendas tu apreciación de la verdad nos enriquecemos como hermanos.
Conclusiones:
Si me lo permites Rodolfo, creo que podemos entender mutuamente algunas diferencias de partida sobre este tema.
En una primera reflexión creo que tú valoras mejor el tema de la Liturgia como acción pastoral de lo que por sus resultados lo pueda valorar yo.
Por otro lado creo que la parte de la simbología y la mística sensorial la tengo por diferentes motivos en mejor estima que tu, cuanto para mí sería muy útil el uso del incienso, pudiera inferir que para ti no.
Haces hincapié en la mecanización cuando se celebraba el ritual antiguo, yo lo puedo seguir viendo en la actitud de los fieles en el ritual actual.
En otro tema, a mi me resulta evidente que el Novus Ordo no es sinónimo de documento conciliar, como tampoco el Misal antiguo es producto de un acuerdo de Trento. Quizá este tema lo discutiremos en otra ocasión.
Quizá para ti, la valoración por el Misal Antiguo sigue representando la rebelión posconciliar. Para mi es más bien un renacimiento en muchas partes, del interés por un tesoro de la Iglesia que puede ser muy oportuno en una época muy diferente a los años 70’s, 80’s y 90’s. El desarticulado movimiento que profundiza en las virtudes del misal antiguo no es el mismo de antaño, ni siquiera somos los mismos y el hecho de que se estén integrando muchos jóvenes es una prueba de que la interlocución puede ser diferente.
Con lo que me quedo
Después de todo, he disfrutado mucho esta serie de comentarios y respuestas. Como te he mencionado, me ha dado mucho gusto discutir con alguien que pueda hacerme fundamentar mis argumentos y a la vez pueda mostrarme argumentos estructurados a favor a opiniones contrarias en esta ocasión, con relación a nuestra Liturgia. De todo corazón espero no haberte ofendido, he puesto esmero y espero haberlo logrado, en no descalificarte personalmente. Sin embargo con tus ideas que veo equivocadas he intentado ser lo más “despiadado” y “destructivo” que he podido. Esperaría lo mismo de tu parte en el entendido de que solo la verdad es indestructible y si destruyes lo que equivocadamente entendía como verdad, me harías un gran favor de amigo.
En nuestras discusiones me has generado un genuino interés por retomar la figura de Pablo VI, he leído más sobre él y seguro que le dedicaré algún tiempo a sus escritos.
Al escribir sobre tu experiencia en las cercanías de la Basílica, también he aprendido a entender otras circunstancias, mismas que definitivamente se tienen que considerar para poder eliminar aristas en el diálogo a favor al Misal Gregoriano.
El concepto de Comunicación – División, me parece muy rico en valor y suficientemente interesante para investigar más sobre el asunto. La comparativa en los textos de los misales también es valuable.
En algún punto me planteas que quizá mi problema no es con el concilio, sino con el mundo en General. Este comentario es algo que me he llevado a la almohada y que definitivamente lo haré varias veces más. Efectivamente mi problema no es con el concilio, de hecho ni siquiera he expuesto que tenga un problema con el. Y sí, con el mundo en general si creo que no es mejor que antes en el tema de la espiritualidad, el respeto a la vida, el amor a la creación y el amor a Dios. Definitivamente en este sentido creo que estamos viviendo la peor decadencia que el mundo ha visto y creo que solo se detendrá cuando toque fondo.
Pero esto no quiere decir que no sea feliz, de hecho el año que terminamos fue por mucho, por demasiado, el mejor año de mi vida. En realidad siento que estoy por comenzar los mejores años de mi vida, la mejor etapa en que el ser humano pueda estar. El amor de mi admirada esposa y la esperanza de mi pequeña hija son regalos con los que Dios está trastocando mi corazón y mi pobre intelecto. La salud y el trabajo son bendiciones temporales que me hacen sentirme agradecido.
Tu comentario me ha hecho reflexionar en que esa alegría debe de estar puesta al servicio del Señor y debe de ser siempre evidente. Es importante encontrar la forma de transmitir que el gusto por la espiritualidad tradicional no es producto de una amargura, sino es fruto de la alegría real por lo que Dios nos ha entregado por medio de la Iglesia y de la esperanza por un mundo mejor.
Termino por agradecerte todo el tiempo y letras que me dedicaste. Las guardaré con estima.
Que Dios nos bendiga.