¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?
En mi cuarto donde vivía de soltero, tenía colgada una pequeña imagen de la Virgen de Guadalupe, atrás de el estaba pegado un “post-it” amarillo con esas palabras de María, que me había escrito mi ahora esposa para recordarme el amor celestial de la morenita, cuando me regaló aquel cuadro.
Al igual que muchos mexicanos, el cariño de la Virgen de Guadalupe se ha entrelazado en momentos muy personales de mi vida, escuchando para mi aquellas palabras que con tanta ternura y cariño nos dirigió por medio de Juan Diego:
“¿Acaso no estoy yo aquí, yo que tengo el honor de ser tu madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra, bajo mi amparo? ¿Acaso no soy yo la fuente de tu alegría? ¿Qué no estás en mi regazo, en el cruce de mis brazos? ¿Por ventura aun tienes necesidad de cosa otra alguna?”
Con estas voces que se conservan en el relato del Nican Mopohua, María nos confirma nuestra relación familiar con ella y lo importante de esta relación para entender las expresiones del amor de Dios hacia nosotros.
Es por eso que en esta celebración más del aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, no podemos dejar de ver con tristeza y con dolor la batalla espiritual e ideológica que se está librando a las faldas del cerro del Tepeyac, donde la Virgen quiso su Santuario.
No es casualidad que desde donde empezó el imperio americano de la Virgen de Guadalupe, desde la agraciada Ciudad de México, se empiece a vislumbrar el feroz ataque a la familia y a la vida con las peores de sus expresiones.
Así, el pasado 9 de Noviembre se aprobó en la capital de este país, la llamada “Ley de Sociedades de Convivencia”, que bajo una supuesta solución a problemas de diferentes sectores de la sociedad de esta ciudad, disfraza el refrito (”re-make”) al camino español para la legalización de los matrimonios homosexuales.
En esta ciudad donde el principal partido político de “izquierda” tiene su mayor bastión, ya se disputan quiénes deberán proponer las leyes para legalizar la eutanasia, la despenalización del aborto, etc. Emulando los “avances” logrados por aquellos que se hacen llamar progresistas y que son la vanguardia de la decadencia a nivel mundial.
El panorama no pinta nada bien pero bajo la sombra de nuestra madre, tenemos que defender para el futuro, el significado profundo de lo que el amor de madre representa en la familia. Así las generaciones podrán seguir encontrando el consuelo de Dios en la Santísima Virgen María de Guadalupe: Reina de México, Emperatriz de las Américas y Madre de Nuestro Salvador Jesucristo.