El presidente Fox canceló los festejos de la Revolución Mexicana. Yo lo apoyo encarecidamente.
Me gustaría que alguien me convenciera, pues en verdad estaría en disposición de reconocer un cambio de opinión, de qué es lo que deberíamos de festejar.
Los pobres de la revolución son los mismos de hoy, a excepción de los generales que se apropiaron de grandes haciendas que dieron orígen a algunas familias acaudaladas de hoy.
Pancho Villa fue un bandido sin nobleza. Zapata no pudo, no supo o lo que es más probable, estaba equivocado al pensar de que con las armas iba a sacar a los campesinos de la explotación y la pobreza.
Los ricos siguen siendo los ricos de hoy. El país no salió de su atraso, si no todo lo contrario.
En resumen, en la revolución como en todas las guerras, nadie gana, todos pierden. ¡Y que bueno que es así! porque si no, viviríamos en permanentes estados de guerra.
En mi opinión, la heroicidad de la revolución es un cruel mito que utilizaron los gobiernos en turno para hacernos creer que ellos estaban ahí como el resultado de la voluntad popular expresada con las armas de 1910.
O convénzanme de lo contrario.