Ayer asesinaron a Marcelo Garza y Garza, director de la Agencia Estatal de Investigaciones de Nuevo León, hombre joven y de apariencia amable. Sin duda inteligente y con facilidades de Comunicación.
A Marcelo los simples mortales de esta región, lo veímos mucho en la tele explicando con palabras claras y serenas los últimos acontecimientos del crimen organizado en el estado. A mi me llamaba la atención porque antes de pasarle la estafeta a la PGR, salía a los medios y describía los atentados y los motivos de los mismos que habrían descubierto según sus investigaciones. Osea, hacía lo contrario que la PGR, que atráe los casos y luego jamás volvemos a escuchar conclusiones, por eso nos quedamos con la idea de que todo se queda impune.
Hoy en los noticieros pasaron una entrevista que le hicieron hace tiempo y en donde el decía que lo importante era transparentar el ejercicio público, que al hacerlo visible para la sociedad se eliminaba la oportunidad de obrar mal en la persecución del crimen organizado. Me parece que esta claridad fue el valor agregado que le dió a su función y lamentablemente quizá por eso lo asesinaron.
Realmente no es común que la gente sienta simpatía por algún funcionario y menos a los responsables del orden, pero ahora me doy cuenta que Marcelo era probablemente diferente, como una pequeña muestra están los comentarios hechos en el Porvenir que son bastantes para el promedio de comentarios en otras notas (y eso que no es un periódico muy popular).
A Marcelo lo mataron estando solo, no llevaba guaruras y estaba cerca de un evento donde estaba su esposa, lo mataron enfrente de la Iglesia de Fátima, en la plaza. La noticia acaparó los encabezados de El Norte y Milenio.
Mis condolencias para su Esposa y sus hijos. Mi familia estará haciendo oración por Marcelo y por ellos.




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