Este sábado 26 de Agosto el padre Marie-Dominique Philippe regresó con Dios.
Yo no tengo mucho que decir al respecto, solo darle gracias a Dios por el padre Philippe.
En primavera de 1995 conocí a una amiga que me invitó a la Hora Santa que los jueves preparaban los hermanos (religiosos) de la Comunidad San Juan en el antiguo Santuario de Guadalupe aquí en Monterrey. Ahí tuve mi primer acercamiento con una orden de religiosos que en buena medida son contemplativos (dedicados mucho a la oración y el silencio) y de quienes escuché por primera vez cantos tan bellos y antiguos como el Tantum Ergo, Ave Verum Corpus Natus, Salve Regina y varios más en el idioma oficial de la Iglesia, el Latín.
Esa hora semanal de silencio ante la Eucaristía y la agradable compañía de mi amiga se volvieron recurrentes, durante ese mismo año, el fundador y entonces Superior General de la Comunidad, Marie-Dominique Philippe visitó Monterrey y fuimos invitados.
Esta es una de las 8 fotos del Padre, publicadas en la página oficial de la comunidad www.stjean.com.y fue tomada en el encuentro en Monterrey.
Juntos nos seguimos enrolando un poco en la comunidad y entablamos amistad con algunos de los sacerdotes, religiosos y otros feligreses.
Después de poco más de un año de conocer a mi amiga, nos hicimos novios y 4 años y medio después nos casamos en el mismo antiguo Santuario con la bendición de el Padre José María, quien fue el primer sacerdote de comunidad que conocí y a quien queremos bastante, que para entonces se encontraba en la Parroquia Francesa de la Ciudad de México.
Durante años nos han invitado (como a toda la gente) y hemos convivido con ellos en diversos retiros, clases de filosofía, fiestas religiosas y muchas cosas más. Muchas de las pláticas y ejercicios espirituales más enriquecedores los hemos recibido de ellos (entre muchos, ahora recuerdo uno muy interesante sobre las diferencias que debe de haber entre el amor al trabajo y el amor a tu pareja, que deacuerdo con el Padre Hugo, es un tema que le ha tocado tratar muchas veces con esposos y novios que le piden consejo).
Actualmente el monasterio de San Juan nos queda un poco retirado y ya no asistimos con la frecuencia que quisiéramos a sus reuniones, pero nos sentimos muy íntimamente agradecidos con todo lo que esta comunidad nos ha ofrecido y somos de los miles de agraciados alrededor del mundo de los frutos del “Fiat” que algún día el Padre Philippe le dió a Dios.
A nombre de mi familia solo puedo expresar un muy humilde GRACIAS.





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