Creer en México

Para católicos curiosos.

Febrero 25, 2006

¿Cuál es la diferencia?

Jean Chretien cuando era PM de Canadá

Enrique Bolaños cuando era presidente de Nicaragua

Yaser Arafat cuando era líder de la Autoridad Nacional Palestina

Aznar cuando era Presidente de España

Vicente Fox como Presidente de México

La respuesta es: México perdió su soberanía y la Iglesia gobierna desde entonces (según nos dicen).

Con todo mi respeto para quien no piensa igual.

Febrero 24, 2006

Laicismo mexicano en el siglo XXI (3ª Parte: Monsiváis vs. China)

“Es necesario recuperar, con absoluta libertad de credo, la religión, como el espacio que propicie la vinculación, la revinculación del ser humano con su destino trascendente para que le dé sentido a los valores éticos que han de comprometer su existencia diaria.” - Carlos Abascal en el Foro Ético Mundial.

“Abascal no tiene la razón y las leyes y el Estado laico sí. (…) Mi insistencia se localiza en otro punto: sí existe tal cosa como la ética republicana, algo que no está dispuesto a aceptar el homogéneo y monolítico Carlos Abascal.” – Carlos Monsiváis en El Universal

De inicio quiero compartirles que el Sr. Monsiváis no me desagrada y no tengo nada contra el, solo lo tomo como el vocero de la generación intelectual del “ultra-laicismo” del siglo que recién terminó. Y si escribo “ultra” es por su deseo de imponerle al Sr. Abascal silencio de conciencia mientras trabaje en la Segob, bajo pena de ser acusado de “instalar un púlpito virtual” apenas tome la palabra.

Me gustaría cuestionar la susodicha “ética republicana” que Monsiváis predica en sus homilías del “evangelismo laicista” ( y por lo visto en su nueva costumbre aprovechó hasta la ceremonia de entrega de los premios nacionales de artes y ciencias para instalar su púlpito) pero dicha crítica se la dejo mejor a Salvador Reding desde su espacio en Yoinfluyo.com.

En esta ocasión prefiero llamar la atención sobre un artículo de lo que quizá pudiéramos jocosamente comparar como un “L’ Observattore Romano” del laicismo, el “Beijing Review”, semanario oficial del Gobierno de China (ícono del Estado Antirreligioso) en donde su editor en jefe Lii Haibo publicó un artículo que aterrorizaría a Mons. Monsiváis.

“¿Necesitamos Educación Religiosa?” reza explícitamente el título de la editorial que comienza con una breve anécdota:

Antes de Año Nuevo, en una piscina de nado techada, escuché a un jubilado haciendo señalamientos sobre los tipos de educación a un obediente hombre de mediana edad para ayudarlo en la iluminación de su hijo adolescente. “Existen cuatro tipos de educación”, comenzó el anciano. “La primera es la educación familiar. La segunda la educación escolar. La tercera la educación de la sociedad. Y la cuarta?. Adivina. ¡Es la educación religiosa!

El jubilado comenzó entonces a explicar cuán necesaria e importante es para el país la educación religiosa. Otros nadadores parecían estar de acuerdo con su visión. Uno meneaba la cabeza, el otro respondió “Estás absolutamente en lo correcto (…)”

Cuando los Chinos dicen que la educación religiosa es una necesidad, no es probable que quieran decir que las escuelas deben enseñar génesis o samsara budista o el más reciente concepto del diseño inteligente. La educación que desean es ética basada en instrucciones religiosas. Intentan emplear la religión como playa de desembarco para contrarrestar la selva de lo deshonesto, vicioso o pestilente. Con la inyección de los elementos religiosos en la sociedad secular china, esperan que las relaciones entre vecinos, colegas, los aldeanos y diversos grupos se harán más armoniosos y amistosos.
Aquí termino de citar.

Así las cosas, pero para los mexicanos esto debería de sonar desastrozo y del siglo XVIII según la infabilidad “laicista” del país. Con los intelectuales volcados a ver la realidad sólo desde la Reforma de Benito Juárez, podemos nuevamente estar ciegos a la realidad moderna del planeta, para cuando nos demos tiempo de entender los cambios ya iremos medio siglo atrás (como de costumbre ¿no?).

Si estamos atentos, podemos ver como el mundo, incluyendo China, se está dando cuenta que la dimensión religiosa del hombre no es algo de que avergonzarse, por el contrario esta constituye un espacio para asimilar valores que nos conviertan en una mejor sociedad. ¿Podremos los mexicanos atrevernos a aceptarlo?


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El texto completo de la editorial la pueden encontrar aquí. Se los recomiendo.
Para los otros post relacionados navega en el menú de la derecha del blog.

Febrero 22, 2006

Laicismo mexicano en el siglo XXI (actualización)

Y siguiendo con el debate Abascal vs Monsivais, hace más de una semana La Jornada publicó una muy interesante entrevista con el Secretario de Gobernación. Lo primero que extraña es que La Jornada otorge la oportunidad al señor Abascal de exponer sus ideas y publicarlas sin “interpretaciones”.

La entrevista, que pueden leer aquí fue dura y ruda contra el secretario, quien con claridad sale bien librado y se permite exponer sus muy razonables puntos de vista.

Entre sus declaraciones, Abascal insiste en que por ningun motivo está deacuerdo en formar un estado confesional, además de que no convertirá las normas religiosas en normas civiles.

Aclaró que sus declaraciones en el Foro Etico Mundial describen una realidad social natural en donde los valores éticos son promovidos por las fuerzas del Estado, entre ellas la familia, la escuela, la empresa, los liderazgos políticos y las iglesias. Además razona que las normas éticas no por ser enseñadas desde las religiones se convierten en normas religiosas.

La reportera Fabiola Martínez provocando una sana discusión a un nivel histórico, cuestiona al Secretario de Gobernación si considerando que en la historia de México ha habido choques justamente por la división Iglesia - Estado, sus comentarios no estarían provocando un nuevo conflicto entre grupos, ya que “la Constitución de 1857 y la de 1917 nos señalan que hay conceptos que ya ganaron”.

Este “ya ganaron” es precisamente a lo que me refería en mi anterior post acerca de que las corrientes y los personajes que se han visto favorecidos con la praxis mexicana del laicismo del siglo pasado, dan por hecho en que el tema está cerrado y que cualquier cuestionamiento a este modelo es obra de “fundamentalistas” ignorantes anacrónicos.

A esta pregunta el secretario contestó: “¿Aquí se trata de que los ganadores avasallen a los perdedores? No, es exactamente al revés, se trata de conciliarnos con lo que somos en nuestra historia: indígenas y españoles, católicos y no católicos, liberales y conservadores, revolucionarios y antirrevolucionarios. Hoy tenemos el reto de entendernos a partir de una virtud democrática que es la tolerancia para construir el futuro sobre lo que somos, sin adoptar posturas irreconciliables, porque el país es lo que es: Cuauhtémoc y Cortés, Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide, Benito Juárez y Miguel Miramón, don Francisco I. Madero y Victoriano Huerta. Por más que la figura de Huerta me merezca la reprobación más profunda, México necesita superar esos rencores para construir un país liberal en el mejor sentido de la expresión.”

Creo que a lo anterior se le pudiera agregar muy poco, y en muy buena medida describe a lo que debemos aspirar para el México del Siglo XXI.

Febrero 21, 2006

Principio de Subsidiaridad

Como ya habíamos mencionado en otro post, existen 4 Ejes o Principios de la Doctrina Social Católica .

Principio Personalista
Principio del Bien Común
Principio de Solidaridad y
Principio de Subsidiaridad

De este último vamos a tratar en esta ocación y me voy a basar para ello en la explicación que se dá en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, de reciente publicación.

“Conforme a este principio, todas las sociedades de orden superior deben ponerse en una actitud de ayuda ( subsidium) - por tanto de apoyo, promoción, desarollo - respecto a las menores. De este modo, los cuerpos sociales intermedios pueden desarrollar adecuadamente las funciones que les competen, sin cedérselas injustamente a otras agregaciones sociales de nivel superior, de las que terminarían por ser absorbidos y sustituidos y por ver negada, en definitiva, su dignidad propia y su espacio vital.

A la subsidiaridad entendida en el sentido positivo, como ayuda económica, institucional, legislativa (…) corresponde una serie de implicaciones en negativo, que imponen al Estado abstenerse de cuanto restringiría, de hecho, el espacio vital de las células menores y escenciales en la sociedad. Su iniciativa, libertad y responsabilidad, no deben de ser suplantadas.
(CDSI 186)

Con el principio de subsidiaridad contrastan las formas de centralización, de burocratización, de asistencialismo, de presencia injustificada y excesiva del Estado y del aparato público: Al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por las lógicas burocráticas más que por la preocupacion de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos (Juan Pablo II, Centesimuns annus, 1991) La ausencia o el inadecuado reconocimiento de la iniciativa privada, incluso económica, y de su función pública, así como también los monopolios, contribuyen a dañar gravemente el principio de subsidiaridad. (…)(CDSI 187)

Diversas circunstancias pueden aconsejar que el Estado ejercita una función de suplencia. Piénsese, por ejemplo, en las situaciones donde es necesario que el Estado mismo promueva la economía, a causa de la imposibilidad de que la sociedad civil asuma autónomamente la iniciativa; piénsese también en las realidades de grave desequilibrio e injusticia social, en que sólo la intervención pública puede crear condiciones de mayor igualdad, de justicia y de paz. A la luz del principio de subsidiaridad, sin embargo, esta suplencia institucional no debe de prolongarse y extenderse más allá de lo estrictamente necesario, dado que encuentra justificación solo en lo excepcional de la situación. (…) (CDSI 188).
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Después de leer este pequeño resumen de la definición del principio de subsidiaridad en el compendio, quizá pudiéramos definir de manera muy general lo concerniente al gobierno en el principio por el cual el Estado debe de hacerse cargo de las actividades que las organizaciones sociales más pequeñas (mejor dicho: inferiores) no pueden realizar y a su vez no realizar las actividades que las organizaciones inferiores pueden hacer por sí mismas y que son de su responsabilidad.

De tal manera que este principio viene a ser la medida para equilibrar el intervencionismo y asistencialismo del Estado versus un anarquismo neoliberal.
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Leyendo esto me pregunto, entre un millón de cosas más:

¿El Gobierno del DF tiene capacidad para pagar la educación pública de su sociedad?¿La Federación debería de seguir subsidiando dicho gasto?

¿Qué tan apegado a este principio está el Seguro Popular?

¿La estrategia del programa de vivienda actual responde a la subsidiaridad?

¿Estaría el PAN dispuesto a intervenir excepcionalmente para modificar el desequilibrio social actual en las regiones pobres del país?

¿Estaría el PRD como gobierno dispuesto a no intervenir en las actividades que sus gobernados pueden realizar por si solos?

Febrero 7, 2006

Laicismo mexicano en el siglo XXI

Religión y política en el México

Estos últimos días se le ha dado cobertura en los medios al discurso pronunciado por Carlos Monsivais en la entrega de los Premios Nacionales de Ciencias y Artes, en donde entre otras cosas mencionó:

“El tiempo me obliga a concentrarme en un tema. Por su importancia cultural definitiva, elijo el laicismo, primordial desde el siglo XIX: El conjunto de hechos que va de la separación de la Iglesia y el Estado y se dirige a la construcción de la modernidad”

“Trascender hacia un marco de libertad religiosa integral no habrá de ser sino una consecuencia, desde mi punto de vista muy afortunada, siempre y cuando sea incluyente, en el marco del Estado laico. México ha sido un Estado laico que respeta las creencias de la población”

Citó Monsivais las palabras del Secretario de Gobernación en un discurso del Domingo 29 de enero: “Volver a la religión como el espacio de la formación de valores. Es necesario recuperar, con absoluta libertad de credos, a la religión como el espacio que propicie la vinculación, la revinculación del ser humano con su destino trascendente para que le dé sentido a los valores éticos que han de comprometer su existencia diaria”

“Es por lo menos insólito, un secretario de Gobernación que, apenas toma la palabra, instala su púlpito verbal, como ciudadano y creyente, Abascal está en su perfecto derecho de proclamar las ventajas de la fe. Como secretario de Estado, no. Porque no hay tal cosa como un señor que si vigila el proceso electoral es laico, y (luego) deja de serlo. Olvida por completo la estructura ética de la institución en donde devenga su salario.

“El laicismo respeta todos los credos, pero no acepta el retorno a un dogma religioso como un criterio único, muy probablemente para que no se acuse al país de clonar el siglo XVII” terminó Monsivais su discurso.

Nadie puede estar en desacuerdo en que el discurso mantiene un tono hostil y principalmente contra Carlos Abascal, pero afortunadamente más allá del envoltorio cómico que este respetado cronista gusta imprimir, su argumentación abre nuevamente el debate de lo que significa el laicismo en México.

Sin embargo todo parece indicar que este no era el objetivo de la exposición, para una buena parte de los literatos y juristas que alcanzaron sus días de gloria en las décadas pasadas, el tema de la forma en que se vive el laicismo en el país es un tema cerrado y cualquier cuestionamiento a éste es sinónimo de una actitud extremista encaminada a terminar con siglo y medio de extraordinaria praxis republicana.

Por fin, desde días remotos se puede desmitificar este tema, la gente común y corriente no se espanta de saber que el presidente va a Misa o que el secretario de gobernación es muy católico. En realidad es ilógico que en uno de los países más religiosos del mundo la simple palabra “religión” le esté prohibida a los gobernantes, ya no se diga “retomar la religión como espacio para la formación de valores”. Me gustaría leer una Realidad Novelada de Sánchez Zolliker en donde por decreto se les prohibiera a los gobernantes mexicanos opinar sobre las tortillas de maíz, así de ilógico me parece.

Y si Monsivais se lució demasiado cómico, algunos editorialistas haciendo gala de sus “equilibrados juicios” salieron al rescate. Solo por citar uno:

Enrique del Val Blanco El Universal 02-Febrero-2006

“¿Qué pretenden estos herederos trasnochados del sinarquismo mexicano? ¿Hasta dónde quieren llevar su irresponsabilidad e incapacidad política que cubren con la necesidad de amor a Dios? Que lo amen cuanto quieran, pero que en los asuntos de la gobernación de este mundo al único dios que deben adorar se llama Constitución política y las leyes que de ella emanan.

No han entendido que desde la época del presidente Juárez lo que mejor ha garantizado y garantiza el espacio de la religión, cualquiera que ella sea, es un Estado democrático y laico.

Tampoco han entendido, y por ello resulta preocupante, que no atienden lo que claramente dijo su fundador, al mencionar que “su reino no era de este mundo”. Dejen pues de intervenir en el mundo real y concrétense al mundo ideal que con diversas fábulas e historias han creado.

Por lo menos en este año del bicentenario del natalicio de Benito Juárez deberían ser prudentes y cerrar la boca en los temas de religión. Es lo único que comedidamente les pedimos a tan católicos funcionarios. “

En fin, que se demuestra que uno de los grandes intentos de los gobiernos revolucionarios fue simplemente instaurar su ideología en el lugar de la religión, al final de cuentas si bien la Reforma pudo haber traído beneficios al país, tampoco fue la panacea ni acabó con la corrupción pero mucho menos, mucho menos acabó con la coerción hacia el grueso de la sociedad quien ahora debería rendirle tributo al dios estado que ni siquiera era elegido democráticamente y se aprovechaba de el.

Estos llamados hostiles solo dejan ver la peor cara del absolutismo laicista que poco ayudan a construir un consenso sobre el tema, lo bueno es que México está cambiando.

Febrero 1, 2006

Brújula

En un comentario a uno de los post anteriores, el buen Rolva nos hacía la invitación a ver el espectro ideológico también sobre los ejes estatista-libertario que quizá nos pueden ayudar a desmenuzar un poco más este asunto. En una rápida versión da la introducción del tema aqui.

También nos sugiere un enlace a una encuesta rápida para saber tu propia postura. Para mi sorpresa mi resultado fue :La verdad me sorprendió, me veo a mi mismo un poquito más conservador, en fin 10 preguntas no son casi nada.

Pero más allá de la parafernalia, me resultan interesantes algunos de los temas que tocábamos, por ejemplo el cómo se han dado las cosas para que ahora el liberalismo y el conservadurismo se identifiquen actualmente al este del cuadrante, eso si: juntos pero no revueltos. El separar el tema moral del económico nos da un poco de luz al respecto.

También es muy interesante anotar que la Doctrina Social de la Iglesia tiene sus opiniones a cerca del liberalismo económico en donde ciertamente puede haber diferencia de matices. Trataré de plantear este tema un poquito más a profundidad en el futuro cercano, creo que este tipo de análisis son los que me dan pié a creer que la forma en que se vive el cristianismo actual (alejados de la mala costumbre de la imposición) representa una opción de centro. ¿Estaré en lo cierto?.