Quizá pocos lo han notado. Pero en las próximas elecciones federales del 2006, el pueblo mexicano estará decidiendo entre dos alternativas:
1.- La continuación de la alternancia.
2.- La definición del México libre.
Para entender las repercusiones de ambas posibilidades hay que atender a la realidad que 2 de los 3 candidatos reales representan una ideología presumiblemente clara con el PRD y su abierta definición de izquierda y el PAN con una definición que en lo personal definiría como centro-derecha. El PRI pues no intenta ser definido para no segmentar mucho su objetivo de votantes.
La opción en donde los mexicanos elegimos la continuación de la alternancia parece tener la buenas probabilidades (al menos el día de hoy) y se daría en un escenario en donde el ganador a la presidencia no obtenga un margen razonable de negociación en las cámaras. Para efectos prácticos tomemos como posibilidades que AMLO o Calderón lleguen a la presidencia.
En el caso de AMLO, difícilmente tendría siquiera una fracción importante en las cámaras, más aún con la repartición de escaños y candidaturas que tendrá que hacer con el PT y Convergencia. Si Calderón es el ganador y no obtiene mayoría significativa en las cámaras tendrá que buscar la composición de un gobierno de coalición.
Estos dos escenarios de la probabilidad “1” significan 6 años más de políticas públicas profundas con poco respaldo y legitimidad, así que el ejecutivo tendría que pasar su sexenio con una pequeña reforma por aquí y otra por allá. En resumen, los mexicanos demostraríamos que en conjunto aún no podemos ponernos de acuerdo en qué queremos para el país y por ende postergaríamos esta ineludible definición quizá y para el 2012.
La probabilidad “2” es sin duda la más interesante y en realidad genera razonables expectativas de que pudiera cumplirse. En este escenario tenemos a su vez 2 opciones, AMLO gana y define a su siguiente enemigo al Legislativo (más aún considerando que no tendrá mayoría operante) así que las políticas públicas giran de manera importante hacia la izquierda, el fortalecimiento de la injerencia del gobierno y la instauración de la visión nacional como una lucha de clases comenzarían a tocar los ámbitos de la vida diaria de los que vivimos en esta tierra.
Por otro lado si el pueblo decide votar y hacer ganar a Calderón (además recordemos que el PAN no tendrá que repartir escaños y contra los grupos pulverizados del PRD-PT-PC y el mermado PRI-PVEM, el PAN quedaría con la fracción mayor) se estarían legitimizando políticas publicas orientadas a la subsidiaridad, propiedad privada y menor injerencia del estado que el PAN enarbola como propias.
Por lo anterior el tema de izquierdas y derechas saldrá a la luz más pronto que tarde y será tema de debates televisivos en la medida en que el fin de la alternancia se comience a ver de cerca. Quizá se vaya a prestar a ciertas exageraciones y a polarizaciones también pero en cualquiera de estas dos últimas opciones México se estará jugando su autodefinición y en buena medida creo yo, su autoestima.